sábado, 26 de noviembre de 2011

parte de Santa Cruz sobre Tarapacá

BRIGADA DE ZAPADORES

Dibujo, noviembre 29 de 1879.
Señor coronel:

Tengo el honor de dar cuenta a V.S. de cuanto ha ocurrido en la jornada sobre Tarapacá, el 27 del presente, con la división de mi mando y particularmente la brigada de Zapadores.

A las 3.30 A.M. emprendí la marcha desde el campamento de la pampa Tamarugal, llevando 260 Zapadores, 110 del 2º de línea, 115 Granaderos a caballo y 4 piezas de artillería.

A pocas cuadras tuvimos que detenernos a causa de haber extraviado el camino, por la densa niebla que cubría el campo. El guía tuvo que regresar para orientarse nuevamente, y nuestra marcha se continuó a las 4.30 próximamente.


Nuestro camino, que más tarde pude cerciorarme, es el mismo que conduce a Huaraciña, nos hacía andar más de una legua sobre la línea recta hacia Quillaguasa, lugar que debía ocupar. En la necesidad de adelantar nuestra división para alcanzar a ocupar oportunamente esa situación, que nos proporcionaba agua abundante, hice marchas forzadas hasta las 8 A.M. La tropa, que iba muy fatigosa y sedienta, se mantenía con gran dificultad en la formación necesaria. En previsión de cualquiera demora, hice adelantar la caballería para tomar posesión de la aguada y que la siguiera una sección de artillería, en cuanto fuera posible. A la compañía del 2º y tropa de Zapadores se les dio descanso frente a Tarapacá, ordenando antes que se aligeraran de los capotes y morrales. A pesar de esto, a las 9 no era posible adelantar, y los esfuerzos que hice por conseguirlo me dejaron 40 a 60 rezagados.

En tal situación y tratando de adelantar la otra sección de artillería que el mal estado de las mulas no permitía hacerlo, se nos presenta el enemigo por la derecha y retaguardia. En tan grave situación, me vi forzado a aceptar el combate bajo las peores condiciones. Al efecto, replegué la tropa de vanguardia, que, dispersándola inmediatamente, apuró sus fuegos contra el enemigo, acordonándolo en un arco que unía por nuestra izquierda la sección de artillería y por la derecha apoyada la tropa rezagada que felizmente se alcanzó a proteger. Nuestra línea de combate ocupó de esta manera una extensión de 600 metros próximamente.

El ataque se hizo muy reñido desde los primeros momentos, y conseguíamos rechazar al enemigo, lo que nos permitió reconcentrar nuestras fuerzas en proporción del terreno que desalojaban. Con todo, el enemigo fue recibiendo refuerzos considerables: nuestra línea de infantería que constaba de 360 hombres, resistió durante media hora a 800 o 1.000 contrarios.

Un fuerte empuje que se nos dio por el ala izquierda, flanqueando la artillería, hizo infructuosa la defensa de dos piezas que, inutilizadas, hubo que abandonar. En la defensa de éstas han quedado fuera de combate cerca de 100 individuos, incluso 6 oficiales. Nuevos refuerzos del enemigo y sin apoyo por la izquierda, me obligaron a retirar esa ala, formando mi línea perpendicular a esa dirección, situación que mantuve por una hora más.

El eficaz apoyo que recibimos de la Artillería de Marina y batallón Chacabuco, que debían atacar por ese punto, me permitió retirar por completo la tropa que estaba a mis órdenes, y en cuanto fue posible los hice bajar al agua, de cuya posición estábamos apoderados. 

Finalmente, provisto de municiones, pude utilizar mis fuerzas en el recio ataque que, a las órdenes de V.S., dio por resultado el rechazo del enemigo en toda su extensión del campo de batalla.

El nuevo refuerzo de 3.000 hombres o más de refresco que recibió el enemigo, nos obligó a emprender el ataque en retirada.

Termino, señor coronel, haciéndome un deber en manifestar a V.S. que el comportamiento de los señores oficiales ha sido altamente satisfactorio. El capitán ayudante don José Umitel Urrutia, capitanes don Alejandro Baquedano y don Belisario Zañartu, así como el de igual clase del 2º de línea don Emilio R. Larraín, merecen una recomendación especial: estos dos últimos están heridos.

La artillería, por la situación excepcional en que se vio colocada, no pudo prestar los servicios a que está llamada.

La falta de municiones, que se agotaron a la mayor parte de la tropa en la primera hora, fue causa muy principal del primer rechazo, y como consecuencia precisa, de pérdidas considerables.

Acompaño a V.S. listas de la brigada de Zapadores que comprenden los individuos que han tomado parte en el ataque con especificación de los muertos y heridos.

Dios guarde a V.S.
R. SANTA CRUZ.

Al señor coronel Jefe de la división de operaciones sobre Tarapacá.
****************
Saludos
Jonatan Saona

2 comentarios :

Mich dijo...

Hubo una ceremonia el día 3 de Julio del año 2005 en la comuna de Cartagena ubicada en la Región Valparaíso en Chile. La ceremonia fue el bautizo de la ex plaza Kennedy con el nombre de plaza Teniente Ricardo Santa Cruz. La plaza tiene una estatua que mide metro setenta del militar chileno Ricardo Santa Cruz Vargas. La estatua esta de espaldas al mar y delante de la bandera chilena que mide sesenta metros cuadros. Lo curioso del artículo http://www4.biblioredes.cl/BiblioRed/Nosotros+en+Internet/Teniente+Santa+Cruz+Nuestro+Primer+hijo+Ilustre/homenaje.htm es que lee al principio “recuperó un espacio público que llevaba por nombre el de un ciudadano extranjero, (Plaza Kennedy)”.

Victoriano dijo...

Siempre se ha observado a los chilenos exagerar con la cantidad o dimensiones de sus banderas. Porqué será??

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