sábado, 26 de noviembre de 2011

parte de Echanez sobre Tarapacá


REGIMIENTO 2º DE LÍNEA

Santa Catalina, diciembre 1º de 1879.

En posesión de todos los datos necesarios, paso a dar cuenta a V.S. del resultado del combate del 27 del presente en el pueblo de Tarapacá, en la parte que cupo al regimiento de mi accidental mando, combate que tuvo lugar entre una división de las tres armas de nuestro ejército y otra de las fuerzas aliadas de más de 6.000 hombres.

La división al mando de V.S., partió de Negreiros el 26 a las 3 P.M., y el 27 a las 8 A.M. se hallaba al frente de Tarapacá y a seis cuadras de distancia. En dicho punto, y por disposición de V.S., se segregó del grueso de la tropa de la 1ª compañía del 1er. batallón del regimiento 2º de línea y 10 hombres de caballería al mando de un oficial, para flanquear al enemigo por el costado sur del cajón en que se hallaba sentado el pueblo de Tarapacá. Esta fuerza iba bajo las órdenes del que suscribe.

Después de descender al bajo, se procedió a hostilizar al enemigo, tomándole varios prisioneros, entre ellos un teniente peruano.

A las 10 A.M., poco más o menos, y después de recorrer más de ocho cuadras de terreno enemigo recibiendo los fuegos de éste, se reunió a la fuerza de mi mando la 2ª compañía del 2º batallón del regimiento, siguiendo con toda esta pequeña tropa en protección del grueso de la división que había tomado la plaza y que, rodeada de fuerzas infinitamente superiores del enemigo, se batía desesperadamente.

Notando el que suscribe que el enemigo, desplegando en guerrilla una fuerza respetable, trataba de cortar la comunicación de los nuestros; aislada la infantería, que se encontraba en el bajo, de la artillería y caballería, situadas en las alturas del oeste, dispuse que mi tropa trepara el escarpado cerro de ese lado para desalojar al enemigo y restablecer la comunicación en las fuerzas de nuestra división, lo que se consiguió desplegando en guerrilla las dichas dos compañías del 2º de línea y algunos soldados de la 2ª del 1º y de la 1ª del 2º, que se les habían reunido en el trayecto, haciendo por este medio retroceder a las tropas aliadas en una extensión de más de doce cuadras, haciendo los nuestros fuego en avance y cargando a la bayoneta en tres ocasiones, obteniendo de este modo desalojarlos de tres trincheras y obligando al enemigo a replegarse a la última de que disponía en el alto, de donde, a pesar del arrojo y anhelo de nuestros soldados y de haber hecho todos los esfuerzos humanamente posibles, no se les pudo desalojar por estar nuestros soldados exhaustos de municiones, no tener un sólo soldado de refresco para relevar, y por último, haber recibido el enemigo de 2 a 3.000 hombres de refuerzo. En esta desesperada situación, esta pequeña porción de nuestras tropas recibió orden de batirse en retirada, y lo hizo en tan buen orden, que, debido a ello, pudo la fuerza, que momentos antes se hallaba encerrada en el bajo, tomar la altura y replegarse a la artillería y caballería, que a su vez y protegida por la fuerza de mi mando, pudieron reunirse en el mejor orden.

Como el enemigo notara la escasez de municiones de nuestros soldados, la consiguiente fatiga a un combate de más de 8 horas, sin agua, y el no contar por nuestra parte con protección o refuerzo de ninguna especie, pretendió, usando sus tropas de refresco, reconquistar el campo y posiciones perdidas, e intentando cortar la retirada al resto de nuestra división; pero observado esto por el que suscribe, dispuse se formara una nueva guerrilla de los soldados que se retiraban por falta de cartuchos, proveyendo a algunos de ellos de varios cajones de municiones que en su primera retirada dejó el enemigo y que fueron encontrados a última hora. Esta guerrilla, acompañada a la vez de dos piezas de artillería, sostuvo el fuego hasta las 6 P.M., hora en que ya todas nuestras tropas habían tomado la altura y estaban a salvo del fuego de los aliados.

Paso ahora a hacer relación a V.S.del papel desempeñado por las otras 6 compañías del regimiento en este memorable y sangriento combate. La 4ª del 1º marchó unida a Zapadores, a las órdenes del teniente coronel don Ricardo Santa Cruz, y las otras 5, al mando del comandante don Eleuterio Ramírez y teniente coronel don Bartolomé Vivar, se dirigieron por orden de V.S. a tomar la plaza, lo que se consiguió después de una tenaz resistencia por parte del enemigo; más como éste, en posesión de los cerros, hacía sobre nuestras tropas un fuego vivísimo y mortífero, el 2º recibió orden de atacar a los aliados en sus mismas trincheras, trepando al efecto el cerro Redondo, más próximo a la plaza, haciendo fuego en avance y calando bayoneta. Tomado ya el cerro y batiéndose con otras fuerzas enemigas atrincheradas en la planicie de los cerros de más arriba del lado del este, y no teniendo la fuera del 2º apoyo por el bajo, por hallarse la demás tropa de la división atacando otros puntos, el enemigo, penetrado de ello y contando con batallones de refresco, rodeó el cerro en que se hallaba el 2º, haciéndole en esta posición fuego por todos lados.

En este desigual ataque perecieron jefes y varios oficiales de los nuestros, viéndose los sobrevivientes en la terrible situación de buscar la retirada por en medio de las filas enemigas, forzando éstas y abriéndose paso a espada y bayoneta.

Con pena participo a V.S. que el regimiento 2º ha tenido el profundo sentimiento de perder en el combate de que he hecho mención a su querido y distinguido primer jefe, comandante don Eleuterio Ramírez, y al no menos apreciable teniente coronel don Bartolomé Vivar, cuyos jefes, siempre al frente de su tropa y animándola con la voz y con el ejemplo, pelearon con un valor y heroísmo dignos de los mayores elogios.

Asimismo todos los sobrevivientes de este regimiento lamentamos en alto grado la muerte de los dignos y valientes oficiales cuyos nombres encontrará V.S. en la nómina que tengo el honor de adjuntarle por separado.

Entre los oficiales muertos en el combate del 27, aparece el subteniente don Telésforo Barahona, encargado del estandarte del regimiento, cuyo oficial merece una especial mención, pues con valor y entereza supo conservar esa preciosa y valiosa insignia, defendiéndola con su espada y hasta con su cuerpo del enemigo que pretendía arrebatársela, cayendo y muriendo, por último, abrazado del valioso tesoro que le confiara el regimiento y la nación para su defensa.

Igualmente merece distinción especial la escolta del estandarte, compuesta de los valientes veteranos, todos premiados, que a continuación se expresan: sargentos 2º Francisco Aravena, Timoteo Muñoz, Justo Urrutia y José M. Castañeda; cabos primeros, José D. Pérez, Ruperto Echaurren y Bernardino Gutiérrez, y soldado Juan Carvajal. Estos individuos, peleando como leones en defensa de su querido depósito, perecieron todos en sus puestos y ántes de morir, tres de los últimos que cayeron, tomaron la oportuna precaución de quemar el estandarte, ántes que permitir fuera insultado y mancillado por los enemigos de su patria.

La parte del regimiento hoy existente se enorgullece, señor coronel, del proceder tan noble y elevado de la escolta a quien confió su gloriosa insignia, y cábeme a mí la honra y la satisfacción de expresarlo así a V.S.

En cuanto a los que tuvieron la suerte de salvar de este terrible y sangriento combate, me es muy grato expresar a V.S. que todos ellos, oficiales y tropa, se han comportado tan dignamente como cabe a todo buen chileno amante de su querida patria, pues el valor, arrojo y entereza desplegados en la pelea, no pueden sino merecer el más grande y justo encomio de mi parte, como creo lo mereceran de V.S., que siempre ha sabido distinguir el valor y el heroísmo.

Asimismo merece una mención de honor, y me complazco en hacerlo, el cirujano 1º del regimiento, don Juan Kid, el que, despreciando las balas del enemigo y con un interés y asiduidad reconocidos, atendía en el mismo campo de batalla a los oficiales y soldados heridos, habiendo caído a su lado más de un soldado de los que le ayudaban en esta noble y generosa tarea.

Tanto la nómina de los jefes y oficiales del regimiento que asistieron al combate del 27, como la de los muertos y heridos, podrá consultarlas V.S. en los documentos adjuntos.

Las bajas de tropas en el regimiento en combate de que he hecho mención, ascienden a 407 individuos, descompuesta esta cifra como sigue: 338 muertos y 69 heridos, habiendo marchado al combate 900 hombres.

No concluiré, señor coronel, sin manifestar a V.S. que si por su parte nuestra tropa ha observado toda clase de consideraciones con los heridos enemigos, éstos, con una crueldad que raya en lo criminal y bárbaro, asesinaban cobardemente cuanto jefe, oficiales y soldados nuestros encontraban heridos a su paso, ultimándolos del modo más atroz a golpes de fusil o a estocadas con sus yataganes. Estos actos, propio sólo de países bárbaros y sin rasgos de civilización, han venido a probar una vez más que el Perú y Bolivia hacen una guerra de exterminio, olvidando los actos humanitarios del soldado chileno y de todo Chile con los heridos y prisioneros de los aliados, con los cuales ha sido siempre cumplido, clemente y hasta en exceso condescendiente.

Todo lo cual tengo el honor de participar a V.S. para los fines consiguientes, omitiendo detallar otros incidentes, tomando en cuenta que V.S., como comandante en jefe de la citada división y habiendo tomado parte directa durante todo el combate con su serenidad y valor acostumbrado, ha podido penetrarse de ello personalmente, por lo que V.S. mismo es conocedor también de la exactitud del anterior parte.

Escrito lo anterior, ha llegado a mi conocimiento la fausta noticia, obtenida de un oficial de Cazadores a caballo venido del teatro mismo del combate, de que el teniente coronel don Bartolomé Vivar no ha muerto; pero que, gravemente herido, ha podido librar de caer en poder del enemigo. Agrega el dicho oficial, de que el mencionado jefe llegará pronto a ésta traido por la ambulancia Valparaíso.

Dios guarde a V.S.
O. LIBORIO ECHANEZ

Al señor coronel comandante, Jefe de la división, don Luis Arteaga.
******************
Saludos
Jonatan Saona

7 comentarios :

Anónimo dijo...

SOBRE LA BATALLA DE TARAPACA...
Si fue derrota o victoria
Aquella heroica jornada
No quita a su nombre nada.
Ni en nada aumenta su gloria.
Baste el laurel de la historia
La inmortalidad sellar:
Que no importa averiguar
Para tan bello rincón
La precisa filiación
de si es tumba o es altar.-
Por Carlos Walker Martinez (Chileno)

Dedicada hoy a Chilenos y Peruanos que allí combatieron.- Atte. alejandro_gorostiaga@yahoo.es

Angel A. Rodriguez dijo...

muy buena dedicatoria, saludos a todos desde Lima Peru.

Anónimo dijo...

gloria a los que regaron con su sangre el desierto

Raúl Olmedo D. dijo...

Echanez no es objetivo cuando se refiere al repase.

Hubo repase de heridos peruanos en Pisagua (noviembre 02, 1879), para empezar. Lo justificaron los soldados del Atacama, Buin y Zapadores (mas la 4a compañía del 1er B. del 2° de Línea) señalando que, al trepar la cuesta, recibieron disparos por la espalda de parte de heridos peruanos que se habían fingido muertos. Cierto o no, hubo repase.

También se repasó en Germania (noviembre 06, 1879), y Vicuña Mackenna lo afirma así rotundamente.
No hubo tal repase en Dolores, por las características del choque en las laderas del cerro San Francisco. El combate trascurrió casi por capítulos, y la oficialidad chilena tuvo el control permanente. Se recogió y se atendió a los heridos aliados, según consta en los partes chilenos y en el testimonio de extranjeros.
Luego, hubo entusiasta repase por ambas partes en Tarapacá durante el enfrentamiento en "el alto". En el ir y venir de la infantería, chilenos y peruanos eliminaron sin dudar a los heridos adversarios. Los "Chacabucos" y "Zapadores" que quedaron en el campo fueron doblemente repasados según dan cuenta los partes chilenos. En la tarde, los vencedores repasaron a todo lo que se movía en el fondo de la quebrada. Eso explica los más de 700 muertos chilenos en la jornada.
En Los Ángeles (marzo 23 de 1880) casi no hubo repase, e inexplicablemente se capturó unos 25 heridos.
En Tacna (mayo 26 de 1880) los aliados repasaron a los heridos chilenos en su contraataque del su ala izquierda, y luego estos, avanzando vencedores, a todo lo que cayó en sus manos.
En Arica (junio 07 1880), se repasó a una parte de los vencidos en los fuertes Este y Ciudadela, Morro Gordo y plazoleta del Morro. En el atrio de la Iglesia de San Marcos se ejecutó a 66 rendidos. El comandante del 3° de Línea fue separado de su mando.
En El Manzano (diciembre 27 al 28, 1880) no hubo repase, y si numerosos prisioneros.
En Chorrillos y Miraflores (enero 13 y 15, 1881) hubo inicialmente mucho repase por ambos bandos, con obvia ventaja posterior para el que quedó dueño del campo.
En los enfrentamientos de la Sierra a contar de 1882, el repase pasó a ser lo cotidiano, y no la excepción. Las fuerzas peruanas instalaron entonces la nueva moda del destace o descuartizamiento de los muertos enemigos. De ahí las órdenes chilenas que culminaron en el repase feroz y sistemático (pero no destace) de Huamachuco.

R. Olmedo

Anónimo dijo...

tarapaca derrota chilena...viva la infantería peruana

jose altamirano p, dijo...

si todas las batallas hubieran sido en igualdad de condiciones de hombres y material de guerra...los rotos no hubieran pasado de tarapaca...

ws2falcon dijo...

Una carnicería al por mayor. Ciertamente Chile ganó la mayoría de los choques armados, Pero leyendo los partes, en lo personal, he notado also muy claro: Los chilenos también recibieron lo suyo.

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