domingo, 6 de noviembre de 2011

Barahona sobre Pampa Germania

PRIMER ESCUADRÓN DEL REGIMIENTO DE CAZADORES A CABALLO

Campamento de San Francisco, noviembre 8 de 1879.
Señor Comandante:

El escuadrón de mi mando, a las órdenes del Secretario General, teniente coronel señor José Francisco Vergara, recibió órdenes el jueves 6 del presente para continuar el reconocimiento de la línea férrea y oficinas contiguas hasta la estación de Agua Santa, en cuyo punto termina, con encargo especial de apoderarnos del resto del material rodante que quedase en ella, como asimismo tomarle al enemigo un depósito de forraje y víveres que se nos dijo había en aquel punto.

A las 4 P.M., la descubierta compuesta de 24 hombres al mando del alférez señor Gonzalo G. Lara, avistó al enemigo en el lugar denominado Germania, a un kilómetro de distancia de Agua Santa. Reconocido que fue, tuvimos a la vista un escuadrón montado, el que desplegándose en guerrilla y protegiendo su espalda con algunos cerrillos, nos hizo un nutrido fuego de carabina, ocupando un frente considerable. La descubierta sostuvo el fuego hasta que el resto del escuadrón pudo formar en batalla, operación que demoró algunos minutos a causa de que no pudiendo marchar sino por la línea férrea por cortar ésta una pampa de caliche, íbamos por hileras. Dada la orden de atacar, cargamos al enemigo a sable, logrando desorganizarlo en el primer encuentro.

El enemigo emprendió la retirada fraccionándose en dos partidas que tomaron a derecha e izquierda de sus posiciones. Perseguidos hasta unos siete kilómetros por esta lado y como hasta dos por el otro, conseguimos dejar en el campo al comandante del escuadrón, teniente coronel José Ventura Sepúlveda, cuatro oficiales y como a setenta individuos de tropa; tomamos prisionero al comandante militar de Agua Santa, un teniente y seis individuos de tropa. Además, hemos tomado al enemigo un lujoso estandarte con las armas del Perú, varias carabinas Remington, rifles Winchester, municiones, sables, monturas y caballos.

Por nuestra parte, tengo el sentimiento de comunicar a Ud. que hemos perdido al sargento 2º de la 1ª del 1º, Francisco Tapia y a los soldados de la 2ª del 1º, Froilán Benítez y Juan de Dios Piñeiro, los cuales han caído peleando bizarramente, y en especial el sargento que, siendo rodeado por cuatro enemigos, se defendió valerosamente hasta que el soldado Pedro Castro pudo ir en su auxilio y entre ambos concluir con ellos, quedando Tapia mortalmente herido y muertos los dos caballos que montaban.

También tengo el sentimiento de comunicarle que han resultado heridos de bala y sable el alférez don Gonzalo G. Lara, levemente, un cabo y seis soldados, los que han sido asistidos convenientemente, y por ahora no tenemos a ninguno en estado grave.

Sobre el comportamiento en el combate de los señores oficiales y tropa de mi mando, no tengo lugar a hacer recomendación especial, pues todos han cumplido con su deber.

Según datos suministrados por los oficiales prisioneros el escuadrón enemigo era compuesto de oficiales y tropa del regimiento Húsares de Junín y del Húsares de Bolivia.
Pongo a su disposición el estandarte tomado al enemigo, para que Ud. se sirva disponer de él como lo estime conveniente.

En las relaciones que incluyo figuran los nombres de los oficiales de este escuadrón que se han encontrado en el ataque, los de los heridos y los de los oficiales muertos y prisioneros.

Dios guarde a Ud.
MANUEL R. BARAHONA

Al señor Comandante del regimiento de Cazadores a caballo.
********************
Saludos
Jonatan Saona

2 comentarios :

Raúl Olmedo D. dijo...

Suponiendo que el dato de 94 a 96 combatientes aliados en total es real (incluyendo al personal íntegro de los Húsares de Junín y Húsares de Bolívar o Bolivia), las cuentas son :

Muertos en combate 75
Prisioneros 8
----------------
Total de bajas 83
Sobrevivientes 11 o 13

Lo que calza con el dato que aporta J. Humberstone ( en su libro "Huida de Agua Santa") acerca de los jinetes aliados que sobrevivieron al encuentro de Germania, y que alcanzaron hasta Tarapacá : un puñado escaso.
De este mismo relato se desprende que los aliados, superados en número, optaron ese día por luchar.
El episodio de Germania no ha sido, para mi gusto, debidamente valorado en lo que implica la decisión de Sepúlveda de combatir hasta la muerte, en vez de una rendición que pudo salvar sus vidas.
José Buenaventura Sepúlveda decidió ese día caer al frente de sus hombres, luchando. Eso se llama honor militar y amor inmenso por la patria.

R. Olmedo

Anónimo dijo...

Viva el Peru muera chile....

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