viernes, 8 de julio de 2011

relato de Melchor Ramírez sobre Concepción

Asalto y exterminio del destacamento chileno de Concepción

Las fuerzas asaltantes de la guarnición chilena de Concepción, dejaron su Cuartel General de Comas, el sábado 8 de julio de 1882; ese mismo dia, en la tarde, llegaron á San Antonio, pueblecito situado en las alturas del convento de Ocopa.
Allí se presentó el joven Crisando Meza, enviado por el doctor don Manuel Teodoro del Valle, Obispo de la Diócesis de Huánuco, que se hallaba oculto desde meses antes en ese convento, por librarse de la saña enemiga, que se traducía en onerosos cupos para todos los hacendados de esta región. El joven Meza cumplió el encargo para el jefe de las fuerzas de vanguardia del ejército del centro, de parte del Obispo Valle, manifestando al coronel Gastó, en presencia de todos los jefes, que el prelado aludido decía tener noticia fidedigna, que de un momento á otro, evacuaría los chilenos el departamento de Junín, por haber recibido ya la orden del general en jefe, para reconcentrase en Lima en breve término; noticia venida de Lima al Obispo por cartas particulares de personas bien informadas de la capital.


A las diez de la mañana del nueve de julio dejaron el pueblo de San Antonio, para encaminarse á las goteras de Concepción, por caminos extraviados, al lado más vulnerable de la plaza, á fin de emprender el asalto con probabilidades de éxito. Llegaron al caserío de Lastay á las tres de la tarde, dirigidos por el comandante don Ambrosio Salazar, jefe de la "Columna Comas", que fué el alma de la expedicion, como que era el único jefe que conocía palmo á palmo la topografía de la ciudad, ocupada por el enemigo. Dicho caserío está situado sobre Concepción, á tres kilómetros de distancia hacia el oriente, donde tuvo lugar un consejo de guerra, provocado por el jefe de la "Columna Comas", quien no quiso avanzar una línea más hacia el Sur, asegurando al coronel Gastó y demás jefes, que ese era el flanco por donde debía atacar al enemigo extranjero. El consejo de guerra se constituyó con los siguientes jefes: coronel don Juan Gastó, que lo presidía; teniente coronel don Andrés Freyre, primer jefe de la "Columna Pucará", teniente coronel don Francisco Carvajal, primer jefe de la "Columna Ayacucho", y teniente coronel don Ambrosio Salazar, primer jefe de la "Columna Comas."

El coronel Gastó manifestó que tenía instrucciones de la jefatura superior para mantenerse á la defensiva, sin comprometer combate con el enemigo, y que además el ataque á Concepción no podría emprenderse por dos razones: por la inoportunidad de la hora (4 p.m.) y porque hasta ese momento nada se sabía sobre los planes estratégicos del general Cáceres que se aproximaba del sur para atacar el grueso del ejército chileno, que á la sazón ocupaba Huancayo.

Entonces el jefe de la "Columna Comas", comandante Salazar, dijo: que con sentimiento no lo acompañaría al señor Gastó en su deseo de cumplir las instrucciones superiores que había recibido, que disponía la fuerza suficiente que él había organizado en Comas para atacar Concepción, según plan de antemano concebido, y que en el acto procedería á realizar el ataque, antes de que el desaliento cundiera en ánimo de los suyos.

Ante tan rotunda declaración de Salazar, el coronel Gastó se quedó como vacilante; al instante el sargento mayor don Luis Lazo, que no formaba parte del consejo de guerra, pero á corta distancia escuchaba con atención las deliberaciones de éste, levantó la voz y dijo: Señor comandante Salazar, yo lo acompaño en su empresa de ataque, he venido á pelear con los enemigos de mi patria, no á mantenerse á la defensiva.

Ambas declaraciones tan espontáneas como concluyentes, fueron para el coronel Gastó una especie de impulsión eléctrica, que en el acto resolvió el ataque á plaza, sin dar tiempo á que los demás jefes expresaran su opinión; esta resolución que constituía el objetivo común fué recibida con marcado regocijo por todos los circunstantes.

Aunque se resolvió el asalto, el plan para verificarlo no quedó acordado; este fué concertado en privado, entre el coronel Gastó y el comandante Salazar, mientras caminaban á la cabeza de las fuerzas, la distancia que medía entre Lastay y Concepción.

En cuanto llegaron á la cumbre de la colina, que por el Este domina á la ciudad, la "Columna Comas" con sus jefes ocupó la falta del "Cerro León" y abrió los fuegos contra el enemigo para llamar la atención de éste, hasta que el coronel Gastó llevase á cabo un movimiento envolvente, desembocado á espaldas de la fuerza chilena y quedar encerrada ésta en un círculo de fuego, por la aproximación de las fuerzas peruanas por todos los flancos. El movimiento de flanqueo se efectuó después de un nutrido fuego de fusilería, de más de media hora, entre la guarnición chilena y la fuerza que mandaba el comandante Salazar.

La hecatombe de Concepción es ya demasiado conocida, aquí sucumbió toda la guarnición chilena y sus jefes: capitán don Ignacio Carrera Pinto, teniente Arturo Pérez Canto, subtenientes Julio Montt y Alberto Cruz. Como consecuencia del encarnizado combate, los heridos de gravedad de las fuerzas agresoras, ascendían á número considerable, casi todos de la "Columna Comas", por el brío desplegado por ésta para tomar la plaza y el cuartel ocupado por el enemigo. Todos los heridos fueron asistidos en el hospital de sangre preparado por los Reverendos Padres de Ocopa.

Para hacer constar de una vez por todas que el asalto á Concepción y su brillante éxito, fué debido á la enérgica actitud asumida por el comandante Salazar en el consejo de guerra de Lastay; basta hacer constar también que dicho jefe no necesitó de inspiraciones extrañas, ni de instrucciones superiores, ni de cooperación alguna de parte del ejército de Centro, para presentar combate al "Escuadrón Yungay" que expedicionó sobre Comas el 24 de febrero último, hasta derrotarlo y destruirlo; en ese entonces no se contaba en toda esa región con más aliada que la Providencia al iniciar combate contra parte del ejército araucano destacado en Lima, con el propósito ostensible de destruir nuestro ejército de Chosica. Con ese notable hecho de armas, según Consta del parte oficial de esa gloriosa jornada que se publicó en el Registro Oficial de Ayacucho, se tendrá el convencimiento de que si el coronel Gastó, ciñéndose á instrucciones superiores, no hubiese ordenado el ataque á Concepción, Salazar con la fuerza de su mando, que le costó su trabajo y su dinero para equiparle, lo habría llevado á efecto por su cuenta, procurando asegurar el mejor éxito posible.

Como nadie ignora, cuando el comandante militar de Comas emprendió el ataque contra el destacamento de Germain, que fué un hecho temerario, sin paralelo en nuestra historia, disponía de muy escasos elementos bélicos y el general Cáceres se encontraba entonces en Ayacucho, á 50 leguas de distancia de la resistencia armada, para la ejecución del de Concepción, dos columnas del ejército del Centro, desprendidas de Izcuchaca, aunque sin municiones, concurrieron al citado combate, formando división con la "Columna Comas", cuyo jefe como se sabe fué el intrépido batallador de Sierra-Lumi.

Tarma, Setiembre del 82. 

(Firmado) Melchor Ramírez
Mayor de Ejército
***************
Saludos
Jonatan Saona

3 comentarios :

Anónimo dijo...

claro, cuando la superioridad numérica es a favor de ellos se quedan callados, pero cuando es en contra suyo ........

Anónimo dijo...

Ya quisieran.
Los 77 chilenos con morrales de 200 tiros cada uno y la gran presicion que les permitia los modernos fusiles disparados a una distancia de unas cuadras desde las que resistian el ataque dan 15.400 tiros. De estos la mitad deberian ser seguros, osea 7.700 bajas peruanas si hubiesen peleado hasta el final como afirma la mitologia chilena.

Si murieron todos y los guerrilleros perdieron menos de 50 hombres se demuestra que:
1.Se rindieron y fueron linchados
2.Y la lucha no duro hasta la llegada de del canto

Anónimo dijo...

Actualmente se puede especular o suponer muchas teorías sobre la rendición chilena en La Concepción. Lo cierto es que existe una carta publicada en estas mismas páginas históricas de un oficial chileno que en extracto, relata lo que sigue:

De los muertos y heridos cholos que encontramos en el pueblo, la mayor parte estaban heridos a bayoneta, lo que prueba que los nuestros, después de agotar sus municiones, 100 tiros por hombre, han continuado peleando hasta el último momento.

Tomado del blog de Jonatan Saona http://gdp1879.blogspot.com/2011/07/carta-de-oficial-chileno-sobre.html#ixzz4mZUnj7Td

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