sábado, 9 de julio de 2011

relato de Valera sobre Concepción

Un episodio de la Breña 

Por una de esas obras de la diosa casualidad, me encontraba en el pueblecito de San Antonio, situado á corta distancia arriba del Convento de Ocopa, en la tarde del 8 de julio de 1882, á donde fui llamado por las autoridades de ese pueblo, para imponerme del contenido de una nota contestación del general Cáceres, que, desde Ayacucho había traído el famoso andarín apatino Santiago Volador, en respuesta á las que fué conductor á la sede provisional de la superioridad militar en aquella desgraciada época del desastre nacional. 

A las cuatro de la tarde de aquel tan recordado dia arribaron al pueblo las fuerzas del improvisado ejército peruano, que, á fuer de patriotismo y esfuerzos sobrehumanos, se formó en presencia de la invasión araucana; llegó primeramente la fuerza de Comas, mandado por su primer jefe teniente coronel Ambrosio Salazar y Márquez, que ceñía en su frente el laurel de Sierralumi por el aniquilamiento en masa del destacamento expedicionario de caballería compuesto de cuarenta hombres del "Escuadrón Yungay", comandado por el capitán chileno don Fernando Germain, el 2 de marzo de 1882. 
La fuerza antedicha formaba parte de la división vanguardia del ejército del Centro, que la compañía, además, la ligeras columnas Ayacucho y Pucará, mandadas por el coronel don Juan Gastó en calidad de comandante general; llegaron estas columnas una tras otra, hasta integrar la pequeña división mencionada. 

La llegada de la división fué inesperada, sin embargo, con motivo de la recepción de la respuesta del general Cáceres, el pueblo estaba á la sazón reunido con todas sus autoridades. 

A su inmediata llegada, el jefe de la columna Comas se dirigió al pueblo á preguntarles como andaban de patriotismo, por que ya se acerca, dijo, el momento de probarlo prácticamente. 

Una de las autoridades, haciendo uso de su macarrónico castellano, le contestó: señor, estamos ejercitando guerrillas. 

El autor del aniquilamiento del destacamento chileno en Comas, les volvió á preguntar si sabían de cuantos hombres se componía la guarnición chilena de Concepción; varias voces contestaron que, sin precisar el número, calculaban que habría unos cincuenta hombres. 

El aludido jefe Interlocutor, excitado con la espuela á su corcel de combate, dijo: apenas alcanzan una taza de té. 

Estas sencillas palabras hicieron subir de punto el entusiasmo del auditorio, que redobló visiblemente. Era la víspera del memorable combate de Concepción. 

II 

No trascurrirían treinta minutos, cuando se presentó á caballo el joven don Crisanto Meza, trayendo un mensaje de los jefes venidos de Comas, de parte del señor Obispo Valle, oculto desde meses atrás en el convento de Ocopa, por temor á los cupos que los chilenos imponían á todas las personas acaudaladas. 

Dicho mensaje era decir á los jefes recién llegados, que los chilenos no tardarían en retirarse á efecto de reconcentrase en la capital; pues dicho Prelado estaba al tanto de lo que pasaba en Lima, por cartas particulares que había recibido de la capital de personas muy enteradas de las disposiciones del general Linch, desde quince o veinte dias antes. 

Al dia siguiente, domingo, nueve de julio, prosiguió su marcha la pequeña división sobre la plaza ambicionada, descendiendo á Santa Rosa de Ocopa, para tomar después la esquina del panteón del pueblo de Alayo, hacia la izquierda, para embocar por el callejón de Inquich y desembocar en la "Pampa de Lastay", con el objeto de tomar el flanco izquierdo de la plaza de Concepción y emprender el ataque por allí, una vez desocupada ésta de la afluencia de gente que había concurrido á la feria dominical. 

Después del consejo de guerra celebrado en Lastay, en el que se trató sobre el ataque sin pérdida de tiempo y en el que prevaleció en todas sus partes la opinión del comandante Salazar y Márquez, se emprendió la refriega que duró diez y siete horas, es decir, hasta el lunes diez, nueve de la mañana. 

La fuerza que más sufrió en la prolongada lucha, fué la "columna Comas", que tomó la plaza y sostuvo el combate toda la noche del nueve al diez de julio, con fuego incesante de fusilería; perdió dos capitanes, cuatro oficiales de clase inferior, muchos soldados y más de veinte heridos, los que se medicinaron en el hospital de sangre improvisado por el RR.PP. de este convento. 

III 

Pues bien, la taza de té con que el comandante Salazar creyó tomar la plaza de Concepción, se le convirtió en un lago de sangre; la guarnición no constaba de cincuenta chilenos, como aseguraban, sino de ochenta hombres, armados hasta los dientes, con parque abundante, rifles modernísimos de largo alcance sistema Grass; la lucha fué encarnizada, los enemigos esperaban por momento la llegada del grueso de su ejército de Huancayo, en retirada para la capital, esperando así que las fuerzas asaltantes fueran arrolladas y pulverizadas por aquel; razón por la cual combatieron hasta el último momento, hasta ser exterminados en masa, de capitán á corneta los de la 4ª. Compañía del batallón chileno "Chacabuco" mandados por el capitán don Ignacio Carrera Pinto. 

El combate de Concepción fué el complemento directo del de Sierralumi en Comas, éste generó, por decirlo así, la resistencia popular del centro, en ausencia del ejército comandada por el general Cáceres, que se retiró de Chosica hasta Ayacucho y permaneció allí hasta julio del 82, hasta cuando las fuerzas enemigas recibieron orden de reconcentrarse en Lima. 

Dudamos que tenga paralelo en la historia del mundo la actividad asumida en aquella época por el intrépido estudiante Salazar y Márquez; fué el cerebro dirigente de la reacción contra la invasión araucana; un hombre de corta edad, impulsado solo por su ferviente patriotismo, por su propia cuanta, cuadróse á todo el ejército enemigo de ocupación, fuerte de 4.000 hombres de las tres armas, con éxito brillante para la honra nación; mucho más, cuando ya en todas parte surgía los derrotistas chilenófilos y traidores que eran otros tantos enemigos que hacían causa común con los invasores. 

Escribimos estas líneas á fin de que este hecho efectivo y real, único en la historia, que salvó de la humillación á la Patria vencida sirva de luz y faro á las generaciones del porvenir y sea conocido en los últimos rincones de nuestra nacionalidad, como un modelo ejemplar de patriotismo de nuestra raza. 

Pero, por desgracia, este magno acontecimiento, del desastre del 79, está olvidado, casi oscurecido por incuria de los historiadores peruanos. 

Santa Rosa de Ocopa, noviembre de 1893. 

(Firmado ) Atanasio Valera. 

De "El Diario"de 1893.
*************

Imagen, Arcadio Minaya, combatiente peruano en Concepción.

Saludos
Jonatan Saona

9 comentarios :

Anónimo dijo...

Excelente escrito..el relato de Valera coincide con la tradición oral y con los múltiples testimonios familiares que aún se escuchan entre San Jerónimo de Tunán, Concepción, Matahuasi etc sobre el aniquilamiente de la Guarnición Chilena de Concepción..

Anónimo dijo...

Felicito a Jonatan por su Blog. Demuestra interés por representar sin prejuicios los hechos mediante el recurso de fuentes históricas, que aparecen así directamente ante el lector, sin mediaciones de ningún tipo. En relación a este artículo de Valera quisiera saber dónde obtuvo (me refiero a Jonatan) esta narración. ¿Directamente de "El diario" de 1893?
Atte.,
Sergio Rosales.

Jonatan Saona dijo...

Sergio, el texto está entre los anexos del libro, Memorias de Ambrosio Salazar, escritas por Juan Salazar.

Anónimo dijo...

Jonatan, muchas gracias por tu aclaración. El libro con las Memorias de Salazar, ¿es posible adquirirlo? ¿Se encuentra a la venta?

Anónimo dijo...

RESPETADOS SEÑORES:ME ENORGULLESE COMO CHILENO EL QUE USTEDES RECUERDEN ESTA MASACRE,DONDE EL BEBE DE UNA CHILENA QUE DURANTE LA BATALLA PARIO SU HIJO,Y QUE POSTERIORMENTE FUE ENSARTADO EN LANZAS QUE ALGUNOS COMBATIENTES PERUANOS LLEVABAN.BUENO ESTE COMBATE NOS SIRVE PARA RECORDAR COMO DIJO EL CAPITAN IGNACIO CARRERA PINTO EN CONCEPCION " UN CHILENO NO SE RINDE" HOY TODO JOVEN QUE INGRESA A LAS FUERZAS ARMADAS JURA POR DIOS Y POR NUESTRA BANDERA SERVIR FIELMENTE A NUESTRA PATRIA.DE VERDAD LAMENTO QUE HUBIESE UNA GUERRA,PERO AHORA ES MOMENTO DE HACER CRECER NUESTROS PAISES.

Anónimo dijo...

RESPUESTA:ese encccarnizado combate de Concepción tiene su origen en Sierra Lumi y en la exigencia de "doncellas" a los comuneros de Comas, éstos pasaron la vz a otras Comuidas que habían sufrido igual exigencia, y organizaron el ataque a Concepción,Despúes de tantas horas d combate los indígenas se encarnizaron con los cadáveres desnudándolos y capándolos, diciéndeles al clavarles una puñalada adicional; "chileno, quieres mujer"? Horrores de la guerra, los chilenos creían que los indígenas peruanos eran como los araucanos y nada más lejos de la realidad,De acuerdo, nada de guerras;todos queremos paz!´´

Miguel de Althaus dijo...

Las exigencias de chilenos por doncellas era lo que colmá la paciencia de los comuneros indígenas,porque eran para satisfacer la carencia de mujeres de los pobres chilenitos;no había burdeles por allí. Por eso los comuneros mal armados pelearon hasta exterminar a la guarnición chilena,
Los chilenos violaron mujeres, incendiaron numerosos pueblos no sólo en el Valle del Mantaro, si no también en laQuebrada del río Rímac, donde 7 pueblos fueron reducidos a cenizas a los cuales los chilenos llamaron "los 7 pecados capitales". Al chileno que ha escrito aquí le diré todos queremos paz, pero no se pasen de vivos, devuelvan los innumerables documentos saqueados por B.Vicuña Mackenna y por José Toribio Medina que se hallan en el Archivo Nacional de Chile!!

Miguel de Althaus dijo...

Las exigencias de chilenos por doncellas era lo que colmá la paciencia de los comuneros indígenas,porque eran para satisfacer la carencia de mujeres de los pobres chilenitos;no había burdeles por allí. Por eso los comuneros mal armados pelearon hasta exterminar a la guarnición chilena,
Los chilenos violaron mujeres, incendiaron numerosos pueblos no sólo en el Valle del Mantaro, si no también en laQuebrada del río Rímac, donde 7 pueblos fueron reducidos a cenizas a los cuales los chilenos llamaron "los 7 pecados capitales". Al chileno que ha escrito aquí le diré todos queremos paz, pero no se pasen de vivos, devuelvan los innumerables documentos saqueados por B.Vicuña Mackenna y por José Toribio Medina que se hallan en el Archivo Nacional de Chile!!

Anónimo dijo...

Les ganamos igual.

Publicar un comentario

GDP1879 te invita a visitar↓↓↓


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...