sábado, 23 de julio de 2011

parte de Gana sobre captura del Rímac

Parte de Ignacio L. Gana sobre la captura del Rímac

Arica, julio 25 de 1879.
Señor comandante general de marina:

Paso a dar cuenta a US. del apresamiento del transporte Rímac por la corbeta peruana Unión y el monitor Huáscar, en la mañana del 23 del actual.

Cumpliendo la orden de US., el Rímac zarpó de Valparaíso para Antofagasta, sin escala, el 20 a las 12 M. Llevaba a su bordo el escuadrón Carabineros de Yungay, parte de la caballada y varios otros artículos para el ejército y armada. Navegamos distante de la costa, según instrucciones de esa comandancia general, hasta el amanecer del 23 sin accidente de ninguna especie. La noche había sido oscura y de niebla, sin vista de tierra.

Al tomar la rada de nuestro destino avistamos un humo de vapor a corta distancia, que supusimos fuera el Cochrane y que US. me había anticipado cruzaría este buque en esas aguas en espera del Rímac.

Un cuarto de hora después, y cuando ya empezaba a aclarar, se distinguieron las cofas blindadas de un buque de tres palos, circunstancia que reúne el Cochrane; y que no distinguiéndose bien el casco por la falta de luz y de la distancia, no había razón para desconfianzas, tanto más cuanto que US. decía en carta que no había temor de enemigos, pues así se lo escribían de Antofagasta.

Dicho buque se dirigió al S.O. para reconocernos. Al darnos su costado, pues nosotros quedábamos al norte, vimos que no era ninguno de nuestros blindados y que era una corbeta enemiga, tal vez la Pilcomayo, por lo pequeña que se presentaba. Apuramos la máquina a toda fuerza para tomar a Antofagasta, navegando al este o ganar la tierra en cualquier parte, creyendo cortarla fuera de cañón. Por precaución se cargaron los cañones con grande entusiasmo y la marinería se colocó en sus puestos de combate.

El buque enemigo varió rumbo sobre nosotros y empezó a avanzar con rapidez, y ya con mayor claridad reconocimos a la Unión. En esos momentos se avistó otro humo y en breve nos persuadimos que era el Huáscar, que nos salía al través con manifiesta intención de cruzarnos, dejándonos por la popa la Unión y por la proa él.

En el acto hicimos rumbo al N.O. con todo el poder de la máquina para alejarnos del Huáscar y burlar a la Unión, si la noche nos lo permitía, arrastrándole hacia Iquique, punto fijado para nuestra recalada, y avistar a nuestra escuadra. Pero a las 6.25 A.M. la Unión nos tenía bajo sus fuegos y nos hizo un disparo en blanco de intimación, enarbolando a la vez su bandera, contestando el Rimac con uno a bala, que no salvó ni la tercera parte de la distancia; pues US. sabe que la artillería lisa de a 32 de estos transportes tiene un alcance máximo de a 900 yardas, inferior al fusil en uso.

Desde ese momento se vio que no había más defensa que el buen andar; y que ofrecer el costado del transporte al enemigo era perder camino, para disparar con unos cañones inútiles a esa distancia.

La Unión continuó sus fuegos sobre el Rimac con su artillería gruesa, y notando que la caza podía ser larga, los prosiguió con su cazador de proa.

Nuestra máquina funcionaba con el mayor poder posible, expuesta a romperse: tal era la orden dada al ingeniero, pues que forzando también la Unión esperábamos tuviese algún accidente en la suya. Pero el enemigo seguía cerrando la distancia y aumentando la rapidez de sus disparos, que sobrepasaban al Rimac a gran distancia.

El número total de cañonazos de la Unión según cuenta de un sargento que se ocupó en tarjarlos, ascendió a 52.

El Huáscar se había perdido de vista, y su último rumbo pareció sobre Antofagasta.

El Rímac fue gobernado procurando describir círculos prolongados a la Unión, y éstos se variaron hasta quedar con rumbo al sur, consiguiendo con ello que la Unión con la mar de proa cabecease y sus tiros fuesen inciertos y su andar menos despejado. El andar del Rímac, según el primer ingeniero, en esa posición permaneció en trece millas.

A las 8.45 A.M., viendo que el enemigo ganaba siempre sobre nuestra marcha, nos reunimos en consejo pedido por el infrascrito. Aparte del que firma, asistieron el señor comandante don Manuel Búlnes, el señor mayor don Wenceslao Búlnes, el capitán del Rimac y otros señores oficiales.

Se propusieron las cuestiones siguientes: 1º Que temperamento se seguiría si la Unión llegase a cerrar la caza presentándonos sus baterías de costado; y

2º Si el buque tomaría más arranque aligerándolo de los caballos y demás pesos de cubierta, puesto que abrir las escotillas era inutilizar los cañones, circunstancia imperdonable ante las peripecias de un combate.

A la primera se resolvió correr con todo riesgo la máquina y recibir los tiros del enemigo hasta el momento en que se perdiese la esperanza de salvación.

La segunda, después de una deliberación tranquila sobre la posibilidad de llegar al costado de la Unión para abordarla, pues abría sido la única agresión eficaz, con el mayor personal que poseíamos sobre ella, se reconoció que era materialmente imposible, vista las poderosas baterías de la Unión, compuestas de doce cañones de a 70 y otros accesorios, sus ametralladoras y a la fragilidad de los costados del Rimac con su máquina descompuesta, que no fue posible defenderla con sacos de carbón a causa de la numerosa caballada que llevaba en sus pesebreras en los lados de los cilindros, y lo que es más, a causa de la mayor agilidad de la corbeta enemiga sobre el transporte, que no lo habría recibido sino con sus baterías. En cuanto a aligerar el buque, se desechó la idea atendida la buena estiba en que estaba y la circunstancia de que los caballos habrían ido a chocar contra la hélice, rompiéndola talvez, o imposibilitando la marcha rápida que llevaba el buque. Se acordó arrojar el armamento al agua y las municiones y cuanto pudiera servir al enemigo sobre cubierta.

El fuego proseguía poco certero, aunque el casco recibía de cuando en cuando algunas granadas, que rompiendo las cámaras lanzaban astillas. A las 9 A. M. se volvió a avistar el Huáscar al sur con dirección a cortar nuestro rumbo. Había llegado la Unión a tan corta distancia, que un movimiento en el timón le daría grande entrada y había posibilidad de dejar por la banda al Húascar.

A las 11.15 A.M. nos interceptaba éste la carrera y rompía el fuego sobre el costado de babor, mientras que la Unión que había acortado la distancia a seiscientos metros próximamente, nos lo hacia sobre estribor con mucho acierto. Cortada la retirada y estrechado por la popa el Rimac, el conflicto había llegado a su término, después de cuatro horas de caza y de estar bajo el fuego de granadas.

Ordené al capitán hiciera romper las válvulas del vapor, arrojar la correspondencia, el armamento y las municiones al agua y a la vez hice alistar bandera de parlamento. Un instante después fue izada, y el fuego cesó en el acto. La bandera de Chile no fue arriada y el buque fue entregado bajo parlamento.

Un bote de la Unión llegó a bordo, y entre varios jefes se creyó una deslealtad, impropia de las leyes de la guerra, hundir el buque, mientras se izaba bandera de paz condicional, y se suspendió la orden. Esta medida, tomada en la desesperación de la impotencia, habría traído la muerte cierta de trescientos cincuenta hombres; puesto que no habiendo en el buque embarcaciones para salvar, con la mar de ese día, cien hombres, estos mismos embarcados no habrían sido recogidos prisioneros de guerra y la catástrofe habría sido brutal; puesto que a 25 millas de la costa, frente al morro de Jara, los oficiales y tropa del ejército, única llamada por la ley a embarcarse con preferencia, no habría llevado a surjidero. Desgracias a borlo ha habido siete: uno muerto y seis heridos, todos soldados del escuadrón, los cuales se curan por una ambulancia. El número de proyectiles recibidos en su casco por el vapor, llegó a diez, seis más que la Covadonga en Iquique. Tal ha sido este día funesto para las operaciones de nuestra guerra, en que hubo que entregar un transporte importantísimo al enemigo; aunque por el medio más honroso marcado por las leyes militares, y que se conservó impasible mientras se abrigó una leve esperanza de salvarlo.

El honor de las armas de Chile se ha salvado incólume. Cada uno ha cumplido en particular con el desesperante deber de recibir inerme, sin poder rechazarla, la agresión de dos naves poderosas.

Los señores jefes del Huáscar y de la Unión han manifestado sus respetos al que suscribe por la impasible tenacidad de la resistencia del Rimac al momento de ser prisionero, y de tratar a mis compañeros de desgracia con toda consideración y humanidad. Ello ha sido cumplido con una elevación tal, que honra al presidente del Perú, a sus subalternos y al pueblo de Arica que nos vio desembarcar a las 2 P. M. sin la más leve demostración de júbilo ni de enojo. La tropa se halla en un cuartel, los marineros repartidos en varias partes. Los oficiales han sido alojados en el cuartel de la guardia de honor.

A petición de los señores oficiales de este cuerpo y los jefes, hemos sido detenidos en casas particulares cuyos moradores se empeñan con sus atenciones por aliviar nuestra mala fortuna.

Antes de terminar expondré a US. que la conciencia de cuantos había a bordo, está tranquila. Se ha hecho lo mejor en tan odioso trance.

Dios guarde a US.
Ignacio Luis Gana.

Al señor comandante general de marina.
************
Imagen, grabado peruano que muestra la captura del Rimac

Saludos
Jonatan Saona

2 comentarios :

Anónimo dijo...

SIEMPRE QUE HABLAMOS DE LA GUERRA CONCHILE SIEMRPE SE HABLÑA DE LA CABALLEROSIDAD DE LOSPERUANOS Y DE LA ARMADA PERUANA , LÑUEGO SE HABLA DE LOS ACOTS DE RAPIÑA Y DE DESLEALTAD DE LOS CHLENOS AL SAQUEAR EL PERU QUEMAR LA BIBLIOTECA NACIONAL VIOLAR A LAS MUJERES Y DE APROPIARSE DE CUANTAS COSAS DE VALOR HISTORICOPARA LEPERU PUDIERON, EL HUASCAR SOLO ES UNA MUESTRA DE ELLO PERO NADIE DICE NADA DE LOS LIBROS MONUMENTOS Y DEMAS OBRAS DE ARTE ROBADAS POR LOS CHILENOS DURANTE ELCONFLICTO Y TODA LA VIDA SE MOSTRARON TAL CUALS SON PERO QUE AVES D RAPIÑA EN CUANTO A AP´ROPIARSE DELO UQE NO ES DE ELLOS COMO ARICA E IQUIQUE Y LUEGO EL DESIERTO DE ATACAMA A BOLIVIA SIEMRPE FUERON Y SERA ESO AVES DE RAPIÑA A LA ESPERA DE SU BOTIN

Jose Bunster dijo...

Haciendo un análisis objetivo, hay que destacar la caballerosidad de la OFICIALIDAD del ejercito y armada Peruana y que no es menor a la de nuestros oficiales.
Como quedo de manifiesto la agresividad y valor de las tropas Chilenas, también quedo demostrado su desempacho y trato brutal casi animal a la hora de luchar. toda vez que fue obligado a dejar su templado y bien abastecido hogar para ir a defender los intereses patrios a tierras áridas, agrestes y lejos de sus seres queridos por varios años,encontrándose todos a las finales casi en estado de desnutricion y lo mas probable que en estado de trauma, cosa que queda demostrada tras su vuelta a Chile en situaciones de contencion de civiles.(escuela Santa Maria (IQUIQUE), años despues la matanza de lo cañas 1891.(Santiago) y ni hablar de las batallas entre chilenos en la revolución de 1891.
El punto es que Ayer,Hoy y Mañana ...y ojo que esto es lo que hace la diferencia, Nunca un Chileno sea cual sea, la situación,....se ocultará en un "ANONIMO"

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