sábado, 9 de julio de 2011

Concepción y sus contornos.

"La Concepción i sus contornos. 

De Huancayo a Concepción se cuentan cinco leguas mas que menos, entre ambas localidades está situada la aldea de San Jerónimo, que dista unas cuarenta cuadras de buen camino de carruaje de La Concepción. 

Éste pueblo, que tiene unos tres mil habitantes i que guarnece la 4.ª compañía del Chacabuco con 77 hombres, de capitán a tambor, cuenta con una plaza i cuatro manzanas mas. 
Está asentada la villa al norte de una suave lomada, no mui alta, que la cubre de los vientos del sur; los cerros del oriente la dominan por ese flanco; por el norte se abre el valle; i hácia el poniente rumorea a cosa de unas veinte cuadras el Oroya que lo separa del pueblo de Sincos, divisándose sus torres al otro lado del río. 

Un puente de cimbra, que viene quedando frente al cerro que deslinda al sur de La Concepción, sirve para la comunicación í tránsito de los numerosos habitantes que pueblan las dos villas, los caseríos i haciendas de ambas riberas. 

Fértiles i bien cultivados terrenos rodean a La Concepcion, divididos por bajas pircas de piedra bordeadas de cactus i de pitas; el maiz, la cebada i el trigo i otros cereales se cosechan en sus campiñas. 

El cerro que por el oriente domina al pueblo es mui apropiado para mantener en él una descubierta, porque desde su cumbre se divisa hasta mui lejos. 

El capitán Latapiat, miéntras gobernó en La Concepción, mantuvo siempre un piquete un ese punto, fuerza que, por desgracia, retiró don Ignacio Carrera Pinto. 

La Concepción tiene una plaza grande; su costado norte lo ocupan casas de vecinos, algunas tiendas se abren en ellas; el sur estaba en construcción en Julio de 1882; se edificaba un portal cuyos arcos en parte se veían ya en pié. 

La iglesia, de antigua data, con sus dos torres i una gran puerta al frente ocupaba el lado oriente, es decir, colocándola en la Plaza de Armas nuestra, vendria a quedar en la esquina de Merced, i a continuacion, al norte, se encontraba el cuartel que tenia dos puertas a la plaza; estas entradas se abrían unos cuantos pasos al norte de la iglesia, i siguiendo siempre hácia el septentrión tres ventanas con rejas de hierro de Vizcaya daban luz a otras tantas habitaciones que servían de cuadra a los veteranos del Chacabuco. 

La iglesia estaba situada un poco hácia adentro, dejando a su frente un pequeño espacio, una insignificante plazoleta, algo así como la ubicacion que presenta el templo de nuestras Capuchinas, pero sin la reja que tienen esas santas i buenas madres afuera de su iglesia. 

El cuartel era ni mas ni menos la casa parroquial del señor cura i quedaba al al centro del flanco oriente de la plaza; en la esquina de Monjitas, digamos así, con plaza, se levantaba una buena casa de altos, propiedad de don Antonio Salazar, personaje a quien luego veremos jugar importantísimo rol. 

Tanto la iglesia, el cuartel i la casa de Salazar, tenían techos de tejas i eran edificios antiguos pero bien construidos. 

Donde aquí se levanta nuestra hermosa Catedral, Sagrario i Palacio Arzobispal, habian allá casas‑habitaciones; i mas o menos en el lugar en que vemos el Sagrario, estaba la casa de altos de los Valladares, la del coronel don Luis Milón Duarte, ardiente patriota peruano i decidido partidario de don Miguel Iglesias, que fué asesinado en ella el año de 1884, se dice que por instigaciones de Cáceres. 

En la esquina de la Compañía, tomando siempre por modelo a nuestra plaza, la del norte, la del Palacio Arzobispal, se abria una botica, i en la otra esquina con Catedral un modesto hotel. 

La carretera incásica que parte de Ayacucho i pasa por Huancayo, vía a Lima, entraba por la calle de Ahumada, para después de salvar la plaza por el costado poniente, continua su ruta hácia el norte hasta Jauja, recorriendo dentro del pueblo las cuatro cuadras que éste tiene de norte a sur. 

En la primera puerta del cuartel, en la que queda mas al sur, flamea el tricolor chileno en alto mástil, que corona el mojinete del pasadizo principal de la parroquial morada, ahora cómodo cuartel de aquella tropa invicta que muere i no se rinde! "

(tomado del libro de Nicanor Molinare, El Combate de La Concepción)

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Imagen, pobladores reunidos por la conmemoración del combate de Concepción, a inicios del siglo XX, foto aparecida en el libro La Guerra de Nuestra Memoria, de Renzo Babilonia, fuente Raúl Peña Olano

Saludos
Jonatan Saona

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Desde el momento que Duarte traicionó a Cáceres y se aprestó a conducir a los chilenos (Guia) fue visto por todo el pueblo como traidor....se escondió varios años, pero cierto día salió de su hacienda, creyendo que ya habrían olvidado su traición, la gente se pasó la voz y lo mataron a pedradas........Muchos peruanos murieron por la traición que hizo DUARTE al conducir chilenos hacia pueblos que apoyaban a Cáceres.

Anónimo dijo...

Cáceres bajaba a los pueblos a atacar a los chilenos y después huía dejando a los residentes del lugar desamparados. Cuando llegaban los refuerzos chilenos, se vengaban con la población indefensa que había quedado. Duarte se oponía a esas acciones, porque los pueblos siempre quedaban a merced de los chilenos que mataban a mansalva y violaban a las mujeres del lugar como represalia.

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