lunes, 28 de julio de 2008

Francisco Bolognesi


Texto tomado del libro "Bolognesi y sus hijos" de Ismael Portal.

“Era 1875 cuando ingresé a la “Escuela Superior de Comercio y Colegio de instrucción media”.

Entre los muchos alumnos que allí encontrara, hallábanse ENRIQUE y AUGUSTO BOLOGNESI, niños entonces de 13 y 16 años, aprox.

Es corriente que el alumno nuevo busque entre sus compañeros alguno con quien intimar su amistad, y como quiera que los jóvenes Bolognesi me fueran conocidos de vista, a causa de ser vecinos de mismo barrio, San Sebastián, pronto nos acercamos con recíproco afecto, y fuimos 4 ó 6 días después grandes amigos, amistad que, por razón de edad, fue más estrecha de mi parte con ENRIQUE

Enrique y Augusto eran externos y yo cuarto pupilo, es decir, almorzaba en el colegio. No podíamos, salir juntos a las once del día, pero lo hacíamos a las cinco de la tarde. Augusto tenía una viveza extraordinaria; Enrique serio, aunque comunicativo, le iba a la mano para que no se moviese tanto y dejase las bromas que acostumbraba; más, ante la resistencia para corregirlo de sus niñerías, optó Enrique por no esperarlo a la salida de la tarde e irse conmigo, solos, como continuamos haciéndolo, durante dos años que seguimos allí, hasta terminar la instrucción media.


Limeño, Enrique tenía singular preferencia y gusto por los dulces; de manera que, al salir del colegio, llegábamos todas las tardes, a la vecina y afamada pastelería de la Virreina, y entre alfajores, bollos y merengues nos gastábamos un par de reales, que era bastante por aquellos felices tiempos. Nos echábamos a cuestas luego el indispensable y tamaño vaso de fresquísima agua, y emprendíamos el viaje al hogar en constante y alegre charla sobre todo lo que pudiera, o no, interesamos.

Vivíamos en casas de nuestra propiedad, entonces los pobres solíamos tener propiedades bien adquiridas: la suya en la calle de la Medalla, número hoy 815, y la mía en la de Gremios, hoy 483. Encontrándose ubicada, pues, primero la mía, allá me dejaba mi compañero y él tenía que seguir solo la marcha 5 cuadras adelante para llegar a la suya. Pero esto no sucedió por muchos días; porque Enrique protestó de que yo no lo acompañase algunas veces, y entonces acordamos alternar la gratísima obligación.

Al día siguiente, el pacto solemne comenzaba a cumplirse, y, por lo tanto, avanzamos juntos hasta la “Medalla”.

Era una casa pequeña, antigua y de un solo piso. En el patio veíanse algunas plantas, y hacia la izquierda, en una ventana de la sala, UN ANCIANO DE FISONOMÍA SEVERA, de cutis blanco y algo terso aún, barba conocida vulgarmente por la palabra “candado”, y cubierta la cabeza por un gorro de terciopelo azul con bordados de oro y coposa borla de seda pendiente a un lado,. Este caballero leía con interés un voluminoso libro.

Mi juvenil sorpresa ante aquella respetable persona, de imponente aspecto, fue notable. Y como tratase yo de colocarme en la acera de modo tal que no fuera visto por ese señor, mi amigo me cogió por un brazo exigiéndome que entrara a conocer a su padre …

Quedé contenido así por un instante en el mismo centro de la puerta de calle, cuando escucho avergonzado una voz clara y vigorosa que me dice: ¿CÓMO ES ESTO NIÑO; LE TIENES MIEDO A UN HOMBRE?

No quedaba otro camino que el que me conduje a la presencia de ese bravo militar, y lo seguí, sin demora, guíado cariñosamente por mi amigo Enrique.

El coronel (Francisco) Bolognesi  me tendió la mano, inspirándome confianza y no sin reprocharme nuevamente que me causara susto un hombre, cualquiera que fuese.

¡QUIEN LE HUBIERA DICHO A ESE COLOSO DE LA GUERRA DEL PACÍFICO Y DE TODAS LAS GUERRAS DEL PLANETA, QUE ESE NIÑO TÍMIDO LE HABRÍA DE SOBREVIVIR 40 AÑOS PARA OFRECERLE PÚBLICA EXPRESIÓN DE GRATITUD POR ESA PRIMERA LECCIÓN DE CARÁCTER QUE EN AQUEL MOMENTO LE DIERA!

Me hizo algunas preguntas acerca de mis estudios y me manifestó su satisfacción por la amistad que me ligaba a sus hijos.

Y me retiré felicísimo…”
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Texto tomado del libro de Ismael Portal: "Bolognesi y sus hijos"
Foto: Colección Eduardo Dargent

Saludos
Jonatan Saona

1 comentario :

Anónimo dijo...

me gusto la información brindada fue muy interesante y fácil de entender

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