sábado, 29 de marzo de 2008

Capítulo I


NUESTROS HÉROES DE LA GUERRA DEL PACÍFICO

capítulo I “La Declaratoria de Guerra al Perú”


Estamos en Lima, febrero de 1879, en la casa de doña Carmen (interpretada por Haydé Cáceres), viuda y con dos hijos, Elena (Martha Figueroa) una bella joven de 18 años, y Pablo (Mario León) un adolescente de 16. 
Elena estaba comprometida con el oficial de la marina Antonio (Hernán Romero).

Dicha familia en sus conversaciones que tenían en el comedor o en la sala hablaban sobre la situación entre Chile y Bolivia, situación de las que el Perú no estaba ajeno, manifestando el temor Elena de que debido a la guerra no se pueda casar con su prometido.

Mientras tanto en Palacio de Gobierno el Presidente Mariano I. Prado, (Ricardo Fernández) conversa con el Ministro Irigoyen sobre la designación de una persona capaz para asumir una importante tarea, habiéndose propuesto el nombre de José A. de Lavalle para ser la persona que viaje a Chile como mediador.
Miguel Grau y otros marinos peruanos manifiestan su preocupación de que se extienda la guerra al Perú, mientras la opinión pública condena la ocupación de Antofagasta, haciendo movilizaciones solidarizándose con el país de Bolivia.

Manuel Irigoyen le propone a Lavalle para que cumpla una delicada misión, Lavalle decide aceptar “este importante servicio que mi país me exige”, entrevistándose posteriormente con el Presidente Prado quien le dice que haga lo posible “por evitar la guerra sin que sufra la DIGNIDAD ni los INTERESES del Perú”

Lavalle llega a Valparaíso el 4 de marzo, recibido en medio de una hostilidad por parte de la población. Lavalle en Chile se entrevista con el Presidente Pinto y con Domingo Santa María

Las ciudades del interior del Perú también se alarmaban por la situación, en el Cusco el cnel Andrés Cáceres se muestra preocupado por la forma como se desarrollan los hechos.

En Lima Francisco Bolognesi, decide incorporarse al Ejército, mientras que los universitarios se reunían y también protestaban junto con el pueblo.
En Chile el ministro le pregunta sobre el Tratado secreto y contestando Lavalle que no tenía conocimiento y que pediría a su gobierno informes sobre el particular

En Iquique doña Rosa Vernal manifiesta su temor a su hijo Alfonso Ugarte (caracterizado por Antonio Arrué), ya que ellos eran dueños de algunos terrenos en la zona cercana a los límites, Alfonso le comunica que desiste de su viaje para quedarse a defender su patria.

Después de comunicar la existencia del Tratado, se le devuelven los pasaportes y termina el capítulo con esta reflexión de Lavalle:
 “hay emociones reservadas para los diplomáticos la vísperas de una guerra, en medio de poblaciones hostiles; los gritos, las vociferaciones que exhala el odio y que estalla a su alrededor, se dirigen a su país; las tropas y los cañones que ven desfilar, marchan a su fronteras; sus relaciones, sus amistades se enfrían y a veces se rompen, miradas sombrías y rencorosas se fijan sobre ellos, pues ya no representan sino al enemigo, su ansiedad es punzante; tienen conciencia del peligro y se preguntan si han cumplido su deber, si no les ha faltado discernimiento, si no tienen nada que reprocharse, ven ya su patria invadida, y presienten que pronto no tendrán ya suelo natal”.
¡La Guerra estaba declarada¡¡
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Imágenes:
(1) Presidente Prado se despide de José A. Lavalle
(2) Miiguel Grau conversando con un amigo
(3) Andrés Cáceres conversa con el alcalde del Cusco
(4) Rosa Vernal junto a su hijo Alfonso Ugarte
Parte 1
 
Parte 2
 

1 comentario :

César Belan dijo...

Extraordinaria página. Recordemos peruanos, que la derrota sufrida fue fruto de la corrupción, ineptitud, informalidad y desprecio de nuestros gobernantes por los peruanos andinos y quechuablantes, tal cómo se dió en el Conflicto Interno contra Sendero Luminoso. Sin embargo nuestro coraje, caballerosidad y humildad en el campo de batalla es, y siempre será titánico.

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