martes, 13 de enero de 2015

Muerte de Yávar


Fragmento de carta de Temístocles Urrutia a su padre
-narra la muerte de Tomás Yávar-

"...Al fin de la batalla de Chorrillos, el enemigo se parapetó detrás de tapias donde ni aun los infantes podían o no veían entrada. Nos mandaron cargar a Granaderos sin tener conocimiento en jeneral de las tapias, que no se veían por el humo i la distancia. 
Nos encontramos con las murallas; pero, por felicidad, encontramos un boquerón pequeño por donde nos metimos de a uno i desalojamos al enemigo de tres trincheras o tapias de adobones de potreros, adonde nos metíamos al grito de ¡Viva Chile! por los portillitos que encontrábamos i resistiendo un fuego que nos causaba algunas bajas. Al fin la carnicería fue tal, que dejamos en el campo muertos a sable mas de 400 enemigos.

Los que pudieron escapar de esta horrible carnicería, les tiritan los nervios cuando se acuerdan de esa carga. Yo llevaba la cabeza del rejimiento i no podía saber lo que ocurría a mi retaguardia. Pero luego que hubo concluido nuestra carga, me dijeron que el comandante estaba gravemente herido, que habla caído cerca de las trincheras. Inmediatamente me fui a verlo, i estaba todavía en el campo, cuidado por el doctor del rejimiento e individuos del cuerpo, i al ver su palidez i abatimiento, comprendí desde luego la gravedad de la herida.

En la tarde fue conducido a una ambulancia i de ahí a una casa buena, donde murió a las 2.30 A.M.

Estuve con él hasta el último momento, i escusado es que le diga lo que he sufrido al ver que no era posible salvarle.

Su herida fue un balazo que, pasándole por la muñeca de la mano izquierda, con la que llevaba la rienda, le entró por el estómago, saliendo por la espalda i dejando atravesado el pulmón izquierdo.

Su cadáver lo tengo depositado en una capilla de Chorrillos, i en tres o cuatro días mas voi a llevar un ataúd con zinc para depositarlo a bordo de un trasporte i llevármelo a Chile. Ya todo lo tengo arreglado. Entre muertos i heridos nos hicieron 40 bajas, sin contar la muerte de Yávar i la herida del capitán Contreras.

Nos mataron al jefe del rejimiento, pero cábeme la satisfacción de decir que su muerte fué bien vengada por el mismo rejimiento.

Yávar estaba casi muerto, i sin embargo preguntaba cómo se había portado su cuerpo; i al contestarle que bien, parece que se llenaba de satisfacción.

Los soldados del cuerpo, que ni un numeroso enemigo formidablemente atrincherado hicieron doblar sus cabezas, los veíamos cabizbajos, derramando lágrimas por la muerte de su comandante. Yo las derramo, i aun sobre esta carta..."

******************
Imagen, muerte de Yávar, acuarela de Rudolph de Lisle.

Saludos
Jonatan Saona

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...