lunes, 5 de enero de 2015

Casa natal de Piérola


La casa natal de Don Nicolás de Piérola
(Texto escrito por Alberto Ulloa en su libro "Nicolás de Piérola")

La determinación de la casa en que Piérola nació ha dudo lugar a una persistente controversia. Algunas personas, en diversas oportunidades, han creído y sostenido que esa casa fue una situada en la misma calle, en la acera del frente y que está actualmente signada con el N° 117, que fue propiedad de doña Carmen de Piérola, de don José Sebastián de La Llosa, de don Manuel Barreda, de don Roberto Rey de Castro y Ruiz de Somocurcio y después de don Pedro S. Delgado, Director del Instituto Mercantil; cuya casa ha sido reconstruida por lo menos dos veces; totalmente después del terremoto de 1868 y parcialmente por el señor Rey de Castro, con una fachada de sillar rosado.

El doctor Francisco Mostajo escribe que el año 1895, cuando Piérola fue a Arequipa, el doctor Hipólito Rada, que vivía en la casa, le dio un banquete y que, al salir de ella, el agasajado dijo a su anfitrión: "en esta casa nací yo y fue aquella habitación la que me vio nacer". Señalaba la habitación situada al lado derecho, entrando, y que queda al fondo del primer patio.

Según otra versión, que me parece más verosímil y mejor probada, la casa nativa es la que hoy lleva el N° 112 de la calle a que se ha dado el nombre de Piérola y que se llamó antes Rosario y, precedentemente, de la Quincena. Esta fue la casa de don Pio Tristán. A raíz del triunfo de Gamarra con la ayuda chilena contra la Confederación, la casa fue confiscada, quitándosela a su propietario, y se ordenó que la Corte Superior de Arequipa se trasladara a ella, lo que hizo, dejando la de los herederos de Agustín Velarde, en la antigua calle de Huérfanos, hoy de la Maestranza. La Corte se instaló el 1° de agosto de 1839 en la casa de Tristán; y muy confortable y bien conservada debía de estar cuando solo gastó 189 pesos en esa instalación. Tristán logró que se levantara el secuestro y desde el 14 de abril de 1840 se le pagaron 600 pesos anuales.

Don José Sebastián de La Llosa y Benavides adquirió la casa el 1° de diciembre de 1841, por escritura otorgada en Lima ante Juan Antonio Menéndez, y a poco solicitó la devolución del inmueble por lo que la Corte se trasladó a los altos del Cabildo, en el Portal de Escribanos, hoy Portal de la Municipalidad, donde funciona el Concejo Provincial. Como según un Padrón de Contribuciones del año 1858, publicado en El Registro Oficial de Arequipa, don José Sebastián de la Llosa era también propietario de la casa N° 117, o sea la que es actualmente del Instituto Mercantil, hay que convenir en que fue dueño de ambas fincas.

Fue también propietario de la casa nativa, N° 112, don Bruno de la Llosa y posteriormente la familia Abril y Peña. A la muerte de Piérola, doña Tránsito Abril y Peña sostuvo que esta casa de su familia había sido la del nacimiento, polemizando en La Bolsa de Arequipa con don Julio C. de Piérola, deudo de don Nicolás, quien sostenía que era la del Instituto Mercantil.

Don Germán Leguía y Martínez. que residió algunos años en Arequipa, fue muy amigo del historiógrafo arequipeño doctor A. Cateriano y refería que, según éste, su propia madre lo había llevado de niño a acompañarla en sus visitas a la madre de Piérola, alojada en la casa de la familia Abril y Peña, osea en el N° 112.

La casa N° 112 que se ha conservado más o menos igual a través del tiempo, tiene una arquitectura con cuya contemplación. refiriéndola al nacimiento de Piérola es difícil eximirse de reminiscencias humorísticas para establecer parentesco espiritual entre esa arquitectura y su vida, las características y las actitudes del gran personaje que habría nacido allí. 
Sometidas las fotografías correspondientes a la fina penetración crítica del arquitecto y hombre de letras Héctor Velarde, me escribe: “Casa de estilo imperio criollo llena de ingenuidad y gracia. Un napoleónico arequipeño encantador. Lo imperio está en la ordenación elegante y seca de las columnillas de fachada, ilusorias y superpuestas, venidas al Perú desde los frescos de las Termas de Tito a través de las Tullerías... Está en las rejas finas y envueltas rematadas con friso de rombos alargados. Rombos que se repiten en el zócalo del barandal interior. Está en las ventanas y puertas altas del frontis de solemne aspecto greco-romano. Está en toda esa fachada republicana. airosa, colorida, algo romántica y algo marcial... Lo arequipeño está en la mezcla criolla e inocente de lo español y lo indígena, en sus ventanas de reja, en su patio con macetas, en sus balaustradas de madera y en sus balcones salientes que debieron ser de piedra. Está en su frescura y en sus astas de bandera. Está en esos marcos anchos, blancos y lisos de las puertas del patio, marcos que vienen directamente del sillar y de manos indígenas "
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Foto y texto tomado del libro "Nicolás de Piérola" de Alberto Ulloa (reeditado en 1981)

Saludos
Jonatan Saona

1 comentario :

Anónimo dijo...

La casa de un traidor, debería escribirse en un cartel y estar escrita en la historia de Perú para que las nuevas generaciones entiendan que allí nació el que goberno, traicionó a sus compatriotas y actuó en favor de Chile.

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