jueves, 28 de agosto de 2014

Entrega de Tacna

La Entrega de Tacna al Perú
(texto escrito por Fredy Gambetta en su libro "Crónica de Tacna")

El 28 de Agosto de 1929 se entregó Tacna al Perú. Aquel día es sin duda ninguna, el más grande en la historia de la Heroica Ciudad.

La ciudad amaneció bañada con los colores de la patria que podían lucirce libres, airosos, a la luz del sol, después de casi cincuenta años.

Quienes han registrado el episodio dicen que era inenarrable la emoción que vivían los tacneños y los hijos de los distritos de Pocollay, Calana, Pachía, Sama, Locumba, Ilabaya y de la provincia hermana deTarata - liberada el 1 de setiembre de 1925- que habíanse congregado en la plaza principal de la ciudad.

El acto de la firma del documento de la entrega de Tacna se produjo, exactamente, a las 2 y 15 de la tarde y tuvo como escenario la llamada CASA JURIDICA, ubicada en la calle Zela. Calle ésta que fuera, en el Coloniaje, la principal de la población y en la que habían visto la primera luz de la vida insignes figuras de la tacneñidad como el sabio Francisco de Paula González Vigil, el Coronel José Joaquín Inclán y el Cantor del Cautiverio Federico Barreto. También, en esa calle, se encuentra la casa donde morara el Procer Francisco Antonio de Zela y Arizaga y de la cual saliera a dar el Primer Grito de Libertad, el 20 de junio de 1821, acompañado del pueblo de Tacna.

La delegación peruana estaba presidida, en el acto de la entrega, por el Dr. Pedro José Rada y Gamio, Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de don Augusto B. Leguía; la integraban el Senador General José Ramón Pizarro, también representante del Ejército; el Dr. Arturo Nuñez Chávez, que representaba al Poder Legislativo; el Dr. Angel Gustavo Cornejo, representante del Poder Judicial y el Ilustrísimo Monseñor Fray Mariano Holguín, Obispo de la Diócesis de Arequipa. La delegación chilena estaba presidida por el Intendente Gonzalo Robles a quien secundaba el señor Alberto Serrano.

El primero en dirigir la palabra fue el Presidente de la Delegación de Chile, quien, entre otro conceptos, dijo: 
“En nombre de mi país y especialmente en el del Presidente de la República Excmo. Señor don Carlos Ibáñez del Campo, me complace en rendir en esta ocasión y desde lo más hondo de mi espíritu, un homenaje a ese ideal de paz y de fraternidad humanas que hoy se realiza materialmente en Tacna y que, pese a las momentáneas ofuscaciones de los hombres, perdurará eternamente". "Se apartaron los escollos: las asperezas se suavizaron; la amistad borró la vengativa remenbranza. Se abrió la senda maravillosa por la cual, de hoy en adelante y para siempre, marcharemos, peruanos y chilenos, prestándonos mutuo aliento y fraternal ayuda".
“Hemos obtenido un enorme resultado de comprender, de una vez para siempre, que todo nos une y que nada nos separa. En el terreno de las conveniencias materiales, es público y notorio que Chile y el Perú se complementan".

Al término de su discurso, el Intendente Gonzalo Robles expresó: “Dejamos aquí las obligadas vinculaciones de medio siglo de estada: afectos, recuerdos, reliquias y en buenas manos quedan puesto que quedan en manos amigas. Las vuestras, señores que sois nuestros amigos porque a vosotros nos une un sentimiento que no es meramente una fría comunidad de intereses, sino que es el afecto profundo que se origina en la mutua comprensión y que se alimenta en una absoluta equivalencia espiritual y moral".

Del discurso de respuesta, del Presidente de la Delegación del Perú, señor Canciller Rada y Gamio, extraemos los párrafos que siguen:
“Estos territorios vuelven al Perú a respirar nuevamente el aire amoroso de la madre patria, que en las impolutas bodas de la tierra con el espíritu nacional las concibiera y diera a luz en momentos de felicidad".
“La emoción de esta madre en este acto yo no puedo describirla. El lenguaje de las madres sólo ellas lo saben hablar. Está sellada la amistad del Perú y Chile’.
“Esta amistad se acrecentará día a día, con proyecciones incalculables. Al recibir la delegación nacional, a nombre del Presidente Leguía, estos territorios que vuelven al Perú invocando los manes de nuestros libertadores, formula ardientes plegaos por la ventura de estas tierras, pedazos del corazón peruano".
"Porque la amistad del Perú y Chile sea tan perdurable como el sol que nos alumbra, como el mar que baña nuestras costas, como la perennidad del espíritu de nuestras nacionalidades, y porque sus triunfos y sus glorias no tengan jamás ocaso, todo bajo la protección de Dios".
Después del acto protocolar, oficial, de la firma del Acta de Entrega de Tacna, el pueblo ansioso escuchó las palabras del Dr. Rada y Gamio quien habló desde uno de los balcones de la residencia del patriota tacneño don Enrique Quijano. ubicada en el Pasaje Vigil.

El feliz gentío se dirigió luego a la plaza central, llamada entonces Plaza Colón -hoy de Armas- para asistir al izamiento del pabellón nacional que debería efectuarse en el local de la hasta entonces Intendencia -hoy Prefectura deTacna-. Al momento del izamiento éste no pudo realizarse. Manos ajenas y sombrías habían inutilizado la driza. Entonces, entre la multitud, surge la figura de un joven y ágil tacneño quien resuelto trepó, a riesgo de su vida, por una de las torres de la inconclusa catedral y en ella hizo flamear el sagrado pendón. Ese joven, al que Tacna debe un homenaje, se llamó Edgar Empson Gallegos.

Después de aquel acto, especiado con lágrimas en los ojos por la multitud congregada, se entonó, con fuerza tal que parecía que las notas golpeaban los macizos andinos, el Himno Nacional del Perú. Posteriormente, desde un balcón de la Prefectura se dirigió al pueblo el Obispo de la Diócesis de Arequipa. Fray Mariano Holguín.

El desfile militar, encabezado por los Húsares de Junín. seguidos por los primeros efectivos de la Guardia Civil, cerró la fiesta cívica de aquel magno día que el Perú emocionado recuerda por siempre.

Tacna, la hija predilecta de la patria, la Heroica Ciudad, la cuna del Primer Grito de Libertad, retornaba al seno de la patria por la inquebrantable voluntad de sus hijos que jamás negaron a su nación.

Sin embargo, es útil recordarlo, aquel día, a 54 kilómetros al sur, la hermana de quien se encontraba festejando su liberación seguía llorando en soledad su cautiverio.

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Texto tomado del libro "Crónica de Tacna" escrito por Fredy Gambetta
Imagen, fotografía de Tacna en 1929,(muestra la bandera peruana flameando en una de las torres de la catedral inconclusa) parte de la exposición del investigador Renzo Babilonia.

Saludos
Jonatan Saona

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