lunes, 16 de agosto de 2010

Articulo Boliviano I


OBSERVACIONES AL LIBRO :
“ATACAMA : ESSAI SUR LA GUERRE DU PACIFIQUE 1879-1883”

El libro de referencia, el mismo que está lleno de falsedades, ha sido publicado el año 2000 por la editorial E.L.A. La Différence de Francia, a instancias del Ministerio de Asuntos Extranjeros de Francia, en el marco de las Misiones Stendhal, y cuyo autor es Claude Michel Cluny, poeta, novelista, ensayista, editor, crítico de arte, experto en cuestiones geopolíticas con los Estados de América Latina, laureado con el Gran Premio de la Academia Francesa y el Premio Guillaume Apollinaire. Existe traducción castellana del año 2008 por el Fondo de Cultura Económica, México.



OBSERVACIONES efectuadas en La Paz, Bolivia, el 28 de Octubre de 2009 :

A Bolivia se le ha cercenado el territorio que constituía la verdadera válvula de su vida, pués hemos quedado completamente aislados del mar y con un carácter de tributarios de las naciones limítrofes. Así como el principio de la vida de familia tiene por condición el suelo y el territorio, análogamente para la industria el elemento que la anima es el mar. Todas las grandes naciones, las que hacen un esfuerzo para industrializarse, tienden al mar. Es categórico que en la era del comercio mundial ningún país puede conseguir ningún grado de autodeterminación sino en intercambio con aquél, y ello solamente se logra en forma efectiva con puertos propios y soberanos en el mar.

Nos han quitado nuestra independencia que es un derecho inalienable e imprescriptible y que se lo debe considerar fuera del alcance de las transacciones humanas. El tratado de 1904, impuesto por la fuerza militar, ha incurrido en una violación flagrante de ese derecho primordial. La comunidad internacional reprueba y anula todo tratado que afecta directamente a la independencia de los pueblos.

El territorio es la primera y más sagrada de las prioridades nacionalistas; su enajenación es cosa tan grave que sale de la vida común y ordinaria de un pueblo. Tal acto está fuera de las facultades de un gobierno y aún del congreso nacional. La naturaleza del pensamiento democrático le impide aceptar que nuestro país se subordine a otro a causa de invasión y piratería por fuerza militar, repudiadas por la razón y la comunidad universal. Cualquier agresión “victoriosa” no constituye fuente de legítimo derecho y sólo es un brutal desprecio de los valores morales y del derecho internacional que no reconoce la conquista, mediante fuerza bruta, de territorios ajenos.

La República de Chile se hace la ilusión de que ha enterrado el derecho marítimo boliviano y de que sobre el mismo han colocado la misma lápida que han puesto sobre nuestros puertos y el río Lauca, cacareando a los cuatro vientos de que “es un asunto zanjado para siempre y que no deben nada, ni están obligados a nada, mucho menos a devolver un puerto”.

La invasión filibustera, agresión, ocupación, depredación y actual dominio de nuestro litoral por la fuerza militar y la violencia usurpadora que obligó con coacción a firmar el injusto tratado de 1904, es inadmisible e ilegítimo. La cancillería chilena dice que son “derechos de victoria”... ¿ Llaman derechos al cohecho anglo-chileno ? ; ¿ Llaman victoria al asalto premeditado y agresión a un país indefenso ?.

El embajador de Chile en La Paz, el 13 de Agosto de 1900, nos escupió en la cara su célebre brulote sin parangón en los anales diplomáticos de América, manifestando : « El antiguo litoral boliviano es y será para siempre de Chile, quien lo ha ocupado y se ha apoderado del mismo con el mismo título con que Alemania se anexó las provincias francesas de Alsacia y Lorena, con el mismo título con que los EE.UU. han tomado Puerto Rico. Nuestros “derechos” nacen de la fuerza bruta agresora y victoriosa, la ley suprema de las naciones. El litoral es rico y vale muchos millones; eso ya lo sabíamos; lo guardamos porque vale; que si no valiera no habría interés en su conservación. Chile no debe nada, ni está obligado a nada, mucho menos a devolver un puerto ».

En esas fechas, cuando Francia e Italia protestaron contra el atropello expansionista chileno y amenazaron con intervenir en el conflicto, Alemania se pronunció por intermedio de su Canciller Otto príncipe de Bismarck diciendoles prepotentemente: “Dejen a Chile que aproveche el fruto de su agresión victoriosa”, y envió una misión a asesorar a Chile en una nueva reorganización de sus fuerzas armadas. Cada vez que llega un nuevo Cónsul chileno a presentar cartas credenciales a La Paz, la ingenua y estúpida prensa boliviana le pregunta: “ ¿Qué piensa del pedido boliviano de un puerto? ”; y el nuevo escupitajo agresivo no se hace esperar : “ Bolivia puede tener todas las aspiraciones que quiera, pero no tiene ningún derecho al mar” !! .

De igual manera, es incongruente que el año 1929 Chile y Perú, sin convocar a Bolivia para el efecto, firmaron el Tratado de Amistad y Limites en el cual especifican que los gobiernos de Perú y Chile no podrán, sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia los territorios que quedan bajo sus respectivas soberanías. De esta manera, el país del que fuimos aliados durante la guerra, se ha confabulado con el agresor para encerrarnos detrás de Los Andes, quedando ellos como centinelas de nuestra prisión, con el compromiso de que ninguno puede abrir la salida sin el consentimiento del otro. Ello contradice la Convención de Viena de 1968 sobre el derecho de los tratados entre Estados, la cual en sus artículos 34 y 35 establece que : “Un tratado entre dos Estados no puede obligar a un tercer Estado sin el consentimiento de éste expresado por escrito”.

La hija predilecta de Bolivar, no puede vivir eternamente mutilada, expoliada, clausurada, anquilosada y encadenada con el dogal mediante el que se la ha reducido con implacable injusticia bajo los tratados de 1904 y 1929, vulnerando la geografía y la historia. Es un problema con caracteristicas coloniales, existiendo agresión y usurpación territorial por la fuerza, explotación intensiva de recursos y riquezas ajenas y una continuada ocupación y dominio ilegales que ya duran 131 años. La Nación Boliviana proclama su reintegración marítima como atributo esencial de soberanía, desarrollo y progreso. Los esquemas y fronteras trazados el siglo XIX a punta de bayonetas y cañones, hay que hacerlos de nuevo en función de un mundo moderno y dinámico.

La obligada mediterraneidad a que Bolivia ha sido sometida, clama pronta reparación. Recuperar el mar será reencontrar el destino marítimo de nuestro Estado y salvarlo de caer en el engaño de un “corredor” inservible sin puerto propio ni soberano. El “dominio” que Chile nos ha impuesto en el tratado de 1904 no está respaldado por ninguna ley sino por la fuerza bruta militar de un ejército permanentemente armado mediante dineros producto de la depredación de nuestras minas de cobre Chuquicamata y La Escondida, y que impide a Bolivia hacer valer en forma práctica su justo derecho de propiedad.

La novena disposición transitoria de la nueva Constitución Política del Estado ordena denunciar el tratado de 1904 que está contradiciendo el derecho imprescriptible del Estado boliviano al ejercicio pleno de la soberanía sobre su litoral. Ese tratado carece de toda legitimidad, ya que en vez de solucionar los problemas emergentes de la usurpación chilena de nuestro litoral, los ha violentado y agravado encerrando a Bolivia, y por ello el enclaustramiento subsiste como una injusticia internacional.

No se puede hablar de una unión de naciones sudamericanas [Unasur] si no se exige la justicia evidente para Bolivia y no se deja de ignorar la atroz iniquidad de haber enclaustrado a un pueblo hermano y entronizado en América la política corrupta a que sólo apelan los pueblos destituidos de justicia y que invocan en su favor las armas, la conquista, la fuerza bruta, la invasión y la usurpación.

El deber y el honor imponen a las naciones la necesidad de protestar en nombre de la civilización y hasta del género humano, contra un país que conculca los sanos principios de derecho y equidad. Guardar silencio, observar delicada neutralidad, es hacerse cómplice del atentado despojador, copartícipe de tamaña inmoralidad y alevosía. No se debe caer en la insensatéz de creer que los crímenes en que incurre una nación los lava el tiempo y que es prudente olvidarlos....
**************
articulo escrito por Jorge Zambrana Jiménez

saludos
Jonatan Saona

4 comentarios :

Anónimo dijo...

Nada mas patético el eterno llanto boliviano, acompañado de una falta de verguenza increible.
* Se quejan de que Perú firmo el tratado con Chile, a espaldas de su aliado, olvidando intencionalmente que ellos abandonaron a su aliado después de la batalla de Tacna.
* Se quejan de la pérdida de las riquezas de Chuquicamata. Riquezas tienen de sobra, como el gas boliviano, que después de tantos años no han podido levantar una industria grande de produccion de gas. El problema no es la falta de litoral para Bolivia; está en su incapacidad de gestionar el aprovechamiento de sus recursos.

Anónimo dijo...

De acuerdo con el artículo. Sin embargo aquí hay un gravísimo error que comete el autor, y más bien parece ser el resultado de la direccionalidad que le quieren dar los chilenos al problema de Bolivia para eximirse de toda responsabilidad por el despojo que hicieron. Nada tiene que decir el autor sobre el tratado de 1929 que es de un asunto exclusivamente entre el Perú y Chile, que también es injusto porque reconoce a ese país el territorio usurpado al Perú, lo cual es inaceptable. Pero nada tiene que quejarse allí Bolivia. Eso de "centinela" es inaceptable. Ese más bien es la idea que trata de imponer Chile. Echarle la culpa al Perú del enclaustramiento boliviano y ellos hacerse los inocentes. Nada que ver. Es más incongruente el tratado firmado entre Chile y Bolivia en 1895 en que Chile se "obligaba" a entregar Tacna y Arica a Bolivia. Eso es más desleal y hasta traidor. Y en el mismo tratado de 1904 Chile se compromete a construir el ferrocarril Arica - La Paz, introduciendo una cuña que forzó después la frontera peruano chilena. Y todavía cuando no estaba definida esa frontera. Así es que el brillante artículo se ve opacado por esa insensata mención al tratado de 1929.

Chile es el único culpable del encierro boliviano y es el único que debe solucionarlo.

Raúl Olmedo D. dijo...

El argumento de fondo - aunque muy adornado - es sin embargo válido.
Las guerras finalizan con tratados cuyos términos impone el vencedor. Ha sido así en el historia del mundo desde hace unos 5.000 años, que se sepa. ¿ Existe otra modalidad conocida ?
Con que Chile, vencedor, impuso a Perú el tratado de 1883 - llamado "de Ancón" - aunque se firmó en Chorrillos. Tratado que tanto el Ejecutivo como las cámaras del parlamento peruano aprobaron por amplia mayoría, ratificaron y canjearon. Fin de esa parte del tema. Lo pendiente - vale decir, el caso de Tacna y Arica - se resolvió en el Tratado de Lima de 1929. Y los detalles, mediante el fallo reciente del TIJ de La Haya, que dejó a firme las fronteras fijadas el 29' y que Perú celebró clamorosamente. ¿ De que despojo hablamos ?
Bolivia, por su parte, suscribió un Pacto de Tregua en 1984, y un tratado definitivo recién en 1904, veinte años después de cerradas las hostilidades. ¿ Bajo que apremio de fuerza ?
Su parlamento aprobó ese Tratado de 1904, y el Presidente Montes, bajo cuyo mandato se suscribió, no sólo fue aclamado por sus pares. También fue, en años posteriores, reelecto para el cargo de Presidente - cosa muy inusual en Bolivia - en virtud de sus logros en el primer período. Caso cerrado en términos de legislación internacional.

Para recuperar esos territorios - de acuerdo a la misma historia mundial aludida - cabe a los vencidos del siglo XIX replantear el "casus belli" e imponer sus términos en la capital enemiga.
Vencer, en otras palabras. Lo que tiene un costo social altísimo, hoy por hoy, como sabemos, y requiere además el agreement de las llamadas grandes potencias, que lo otorgan muy condicionadamente.
Es cosa de estudiarlo bien.

R. Olmedo

Anónimo dijo...

EVO MORALES PIDE MAR O QIEERE SEGUIR EN EL PODER POBRE PUEBLO BOLIVIANO TAN CREDULO HE INOCENTE EL MAR LO PERDIERON POR UN DICTADOR HILARION DAZA LES ROBO Y SE FUE A PARIS GASTANDOSE LA FORTUNA DEL PUEBLO POBRE REGRESO PERO FUE ASECINADO JUSTICIA POPULAR Y EVO CUANTO A GUARDADO MMM

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