jueves, 10 de abril de 2008

Miguel Grau, Pionero

Miguel Grau, Pionero de los Derechos Humanos en América

tomado de "El Regional" de Piura 06 de julio del 2006
Por: Reynaldo Moya Espinosa

En Miami, la avenida 137 lleva el nombre de “Almirante Miguel Grau” y allí hay un busto de héroe, habiendo sido inaugurado el 10 de abril de 1994 como pionero de los derechos humanos en América.

En una placa de mármol, hay la siguiente leyenda:

GRAND ADMIRAL MIGUEL GRAU
PIURA- PERU
1834-1879
INMORTAl WARRIOR OF THE PACIFIC SEA
HONORABLE MAN
CONGRESSMAN OF THE REPUBLIC OF PERU
PIONEER OF HUMAN RIGHTS IN THE AMERICAS

La traducción es la siguiente:

GRAN ALMIRANTE MIGUEL GRAU
PIURA - PERÚ
1834-1879
GUERRERO INMORTAL DEL MAR PACÍFICO
HOMBRE HONORABLE
DIPUTADO DE LA REPÚBLICA DE PERÚ
PIONERO DE DERECHOS HUMANOS EN LA AMÉRICA

Es pues el reconocimiento a un marino que trató de humanizar la guerra, cuando estas causaban horrores en los combatientes y a las poblaciones civiles.

Fue el suizo Jean Henn Dunant que el 6 de junio de 1864, creó la Cruz Roja con el fin de que se respetase la vida y se socorriese a los combatientes heridos o rendidos. Suscribieron el convenio, 17 países.

Cuando el 5 de abril de 1879, Chile declaró la Guerra al Perú, nuestro gobierno y las instituciones civiles crearon el 24 de abril de 1879 la Sociedad Peruana de la Cruz Roja. Chile no suscribió la Convención de Ginebra hasta el 18 de diciembre de 1903.

El 21 de mayo de 1879, Grau al mando del monitor “Huáscar” y Juan More como capitán de la “Independencia” que era el mejor barco de nuestra escuadra, sorprenden a los barcos chilenos “Esmeralda” y “Covadonga“ bloqueando el puerto peruano de Iquique. 

Grau tras de hundir a la “Esmeralda” perdió un tiempo precioso en socorrer a los náufragos enemigos. Él no estaba obligado hacerlo y si hubiera acudido en ayuda de la “Independencia” hubiera impedido que esta se hundiera y habrían terminado con la “Covadonga”. 
Se habría producido un rotundo triunfo peruano y posiblemente Chile hubiera reiniciado el trato para la paz que antes había desechado.

Pero no solo eso: sino que Grau reconoció el valor del capitán Prat y envió su viuda todos los efectos del marino muerto, que bien pudo conservar como trofeos de guerra. Por eso doña Carmela de Prat lo llamo Caballero de los mares. 
Cuando Grau salvaba a los náufragos de la “Esmeralda”, se hundía “La “Independencia” y Carlos Condell, hijo de paiteña, acribillaba a los náufragos, entre ellos a sus propios parientes.

La otra oportunidad fue el 26 de Mayo, cuando los chilenos que tenían su Cuartel General en Antofagasta se preparaban a rendir homenaje a Carlos Condell. 
En Antofagasta habían 8.000 soldados chilenos y pocas horas antes habían llegado 3.200 mas con artillería. A las 10 de la mañana ingresó el “Huáscar” audazmente en la bahía de Antofagasta ¿que habría pasado si Grau ingresaba dos horas antes y echaba a pique a los barcos con 3,200 soldados?. Ahí hubiera terminado la guerra. 

Pero no solo eso. En Antofagasta había grandes tanques de agua, para abastecer a su ejército y a la población civil. Sus oficiales decían a Grau destruyera los tanques para que los chilenos se rindieran por sed. Grau se negó por que también de ellos se surtía a la población civil. Antofagasta estaba en medio de un desierto y dotarla de agua era muy difícil.

Grau sólo atacó objetivos militares y trató de dar a la guerra un sentido humano y de caballerosidad, mucho mas allá de lo que establecía el de Ginebra recién firmado.

Su alma generosa hasta llegó hacerle daño al Perú de tanto perdonar a Chile 

Grau no heredó la grandeza de su alma y su ilimitada generosidad de nadie. . Fue Dios el que lo hizo un predestinado. Grau sentía en su corazón y en su alma la naturaleza telúrica de su tierra tropical, cálida y generosa. Cuando por primera vez vio al mar, se entabló lo que podría llamarse un amor a primera vista. Allí estaba su destino y su gloria.

No sabemos como su padre permitió que a lo 9 años se embarcase como simple grumete barquichuelo, cuya tripulación no llegaba a una decena de hombres.

Grau es el mejor ejemplo que puede ofrecer el Perú a su niñez e infancia. Carente de afectos maternales, no fue ni un huraño ni un resentido. 
Si bien es cierto que llevaba impresa una profunda tristeza en su alma, no fue, como lo pudo ser un resentido. Antes bien fue profundamente generoso y humano y se adelanto a los tiempos en aquello de los Derechos Humanos .

En el extranjero mas concretamente en Miami, se le reconoce como el Pionero de los Derechos Humanos en América, En el Perú y sobre todo en el departamento de Piura debe hacerse otro tanto, como un homenaje no solo al héroe máximo, que fue, como el Peruano del Milenio, sino a Grau Hombre tan grande o más quizás que el Peruano del Milenio.
***************

Saludos
Jonatan Saona

1 comentario :

Anónimo dijo...

estoy listo para los tomatazos, pero yo creo que Miguel Grau se paso de buena gente, tras el combate de Iquique debió bombardear las condensadoras de agua de Antofagasta, que era el principal campamento militar chileno, miles de soldados hubieran muerto de sed y seguramente civiles también pero eso era daño colateral aceptable en tiempo de guerra (según dijeron los chilenos después), luego en todos los puertos desguarnecidos chilenos que visitó debió bombardear y destruir las instalaciones portuarias eso incluye Punta Arenas que visitó la Unión, todo debió ser incendiado y destruido porque Chile hizo lo mismo antes o después de la muerte de Grau, con los puertos de Pica, Pisagua, Mollendo y luego los del norte con la expedición Lynch alegando que era propiedad fiscal del enemigo y puertos de transito de armas, condiciones que bien reunía Punta Arenas y el resto de puertos chilenos que era escala del armamento que venía de Europa para armar su ejército de invasión, debió espolonear al Matías Cousiño sin intimación de abandono de su tripulación, no eran civiles inocentes sino marinos de la armada chilena, que naufragos deberían haber sido salvados por sus buques mientras Grau buscaba otra presa, en el combate de Iquique debió dejar que los naufragos de la esmeralda fueran rescatados por botes de tierra, seguramente algunos mas se habrían ahogado pero Condell no hubiera hecho de las suyas en Punta Gruesa con los náufragos de la Independencia. En fin, hay muchas ocasiones mas, pero quizás hoy tendríamos un marino del que los chilenos dirían lo que nosotros decimos de Condell y Lynch y el resultado de la guerra podría haber sido diferente.
Atte. Fernando Rodriguez

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