sábado, 13 de diciembre de 2008

Cáceres preparando montoneros

Imagen en tinta negra realizada por el artista Josué Valdez Lezama, y pintada con colores por mi hace tiempo.

Tomando como base 2 libros (“Diario Anónimo” y “Caceres e Iglesias”)
les presento este relato:

En un día de la segunda quincena de Abril de 1881 Cáceres -que ya es General desde Febrero- conferencia en Jauja con el Dictador Piérola quien aprecia su voluntad de resistencia y lo nombra Jefe Político y Militar de los Departamentos del Centro.
Empieza entonces la tarea de formar un ejército sin más base que las armas y municiones que el General Buendía le entrega y dieciséis soldados que por enfermos quedaron en Jauja.

En el orden político se propuso despertar el entusiasmo que había decaído notablemente por consecuencia de la conducta observada por Nicolás de Piérola y su secretario o ministro general Miguel Iglesias desde la ocupación de la ciudad de Lima por el invasor.

Trató de probar y convencer a los pueblos, que era posible si no atacar al enemigo, al menos resistirlo, aprovechando las posiciones que la naturaleza había prodigado a los habitantes del otro lado de los Andes, para impedir la conquista que tan temerariamente y contra todo principio de derecho intentaba realizar Chile.

Llamó a su lado a todos los que pudieran ayudarlo con sus conocimientos, prestigio y recursos, y trabajó asiduamente para reconciliar a los hombres influyentes, procurando hacer desaparecer las rencillas de partido, creadas por las disensiones políticas, manifestándoles que ante la salvación de la patria, no debía haber otro interés.
Labor demasiado pesada, en pueblos como los nuestros en los que existen odios de familias que se trasmiten de unas a otras, por la propiedad de terrenos, adquisición de un empleo para conservar su dominio sobre los demás y otros motivos.

Cáceres difundió la idea de guerra a todo trance, probando que si no se preparaba ésta, era imposible obtener una paz honrosa de un enemigo que envanecido con sus triunfos confiaba para seguir en su loca pretensión de conquista, más que en sus fuerzas y elementos de guerra, en nuestras divisiones de partidos que se propuso aprovechar a toda costa. En tan críticas circunstancias y no contando sino con una pequeña fuerza, los procedimientos del general Cáceres fueron los siguientes: Nombró como autoridades sin reparar en sus colores políticos, a personas de frondosos antecedentes, que con sus conocimientos, prestigio y capacidad, se dedicaron a cooperar en la continuación de la guerra.

Organizó la base del Ehpercito, que bajo sus órdenes y con su ejemplo, debía más adelante adquirir gloria en la campaña. Se desveló por revivir la moral y disciplina militar, que había desaparecido por maquinaciones de ambiciosos que para cimentar su dominio y explotar los tesoros de la nación, lucharon largos años para desprestigiar a honrosa carrera de las armas, atribuyéndole todos los males que había sufrido el país y de los cuales ellos eran exclusivos autores.

Esa carrera que ha contribuido a la defensa de la autonomía y a la regeneración; que ha producido los primeros genios, los primeros guerreros que con su sangre han dado días de gloria al mundo y de la cual han salido Héroes, cuyos hechos registra la historia con letras de oro y que servirán de ejemplo en los siglos venideros, se vio por primera vez en el Perú vilipendiada, escarnecida y degradada.

Cáceres inició las medidas convenientes para proporcionarse recursos pecuniarios, de subsistencia y demás que podían necesitarse para el sostenimiento de las fuerzas que deberían formarse.Trató de establecer Cuerpos de guerrilleros en los pueblos de Junín y Huancavelica, como auxiliares del Ejército.

Su actividad no conoce la fatiga; planea, organiza, ordena. El militar se hace tribuno y recorre los poblados hablando a la gente humilde y arisca de la serranía: vive lo que dice y lo dice en quechua.
Llega corazón de los indios que responden a su llamado.

El General Cáceres empieza a ser llamado "Taita".
Las autoridades de una Comunidad de Huancayo le escriben y en su español ingenuo hay valor y decisión: “Decimos nos... que nos hallamos prontos a marchar donde ese Superior Gobierno nos ordene, a defender a nuestra Patria como buenos patriotas... Y se dignase Usía mandarnos donde será la guerra y cuándo, para ir donde Usía nos mande, y pedimos y suplicamos que como padre, que después de Dios es Usía, para que nuestras familias y criaturas pequeñas hagamos retirar... ".

Grande fue el cariño que los indios del Perú tuvieron al Brujo de los Andes; sin esa lealtad cercana a la devoción , la gesta viril de la resistencia en la Breña, habría muerto al nacer. En el mes de Julio se considera organizado el ejército: han acudido oficiales y soldados; Cáceres cuenta con cerca de 5,000 hombres.
***************
Saludos
Jonatan

3 comentarios :

Raúl Olmedo D. dijo...

Como yo veo la cosa, la genialidad de Cáceres consistió en idear la forma de llevar al enemigo a su propio terreno. Hacerlo combatir en condiciones que favorecieren sus propios y escasos medios.
Nada podía hacer contra un ejército veterano y bien pertrechado, con moral de vencedor, en batallas de llanura o campo abierto, aún si hubiera podido tener sus fuerzas atrincheradas o protegidas en fosos o fortines.
Con que optó por atraerlo a la Sierra - o Breña - a un mundo extraño y hostil para el chileno, y batirlo mediante un sistema de golpes de mano, emboscadas y sorpresas bien urdidas. Recursos bélicos legítimos que la historia militar mundial ha celebrado siempre.
Mas la ayuda, astutamente calculada, de la naturaleza, que aportó un clima duro y un estado sanitario deplorable del medio.
Y funcionó.
Desde julio de 1882 asestó golpes bien calculados. Pequeños, pero formidables en su conjunto, que pusieron en jaque al enemigo y en parte lo hicieron retirarse maltrecho del valle del Mantaro. Con bajas de combate, y especialmente por enfermedades, insostenibles para el ejército chileno. Y abriendo en momento muy oportuno para su patria un rayo de esperanza, un refuerzo moral del que su país estaba muy necesitado.

Por ello resulta inexplicable su decisión de acosar y cercar a Gorostiaga en 1883, hasta producir el encuentro decisivo en la pampa de Purrubamba que culminó con la destrucción de su ejército.

R. Olmedo

Anónimo dijo...

Que pena enfrentandose a los invasores con piedras y otras de manera primitiva, no pudieron utilizar lanzas con venenos para estos rotos y araucanos se mueran, en nuestra selva existen muchos métodos de eliminar a los invasores, los generales, coroneles y estrategas peruanos no pudieron recurrir a lo que el perú tenía para defender sus territorios concurriendo a las costumbres selváticas...?...

Anónimo dijo...

mmmm muy larga

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