Sra. Delia M. Ramírez de Arrate
Mi hija querida:
Tu esposo Miguel habrá dado muchos recados míos con que te mandé saludar para el día de tu cumpleaños. Yo, a más de eso, he querido dejar llegar el día este para escribirte saludándote y deseándote toda clase de felicidades.
Por telégrafo también te he saludado hoy y no sé si has recibido el parte.
Mucho desearé saber que tu salud sigue siempre bien y que igual cosa sucede en mi querida nietecita a quien desearía acariciar.
No dudo que tu esposo me ha dado te habrá dado una sorpresa muy agradable apareciéndote allí cuando menos lo esperabas, y que solo una casual acción me hizo aprovecharla para darle esa comisión.
Yo espero, hijita, que haciendo tú un violento esfuerzo procurarás no retener allí a tu esposo más del tiempo preciso para cumplir su comisión, pues él debe estar aquí en poco tiempo más.
Como la guerra, mi querida negrita, tiene a veces resultados que no es posible prever de antemano, y como creo que los hijos que son amantes tienen siempre deseos vehementes de conservar reliquias de sus padres, he cortado mis viejas patillas, encanecidas por los años y el trabajo, para mandarte una parte de ellas, cortadas en un día de tan gratos recuerdos para mi.
Conserva pues, hija mía, esa memoria, y que ojalá sea este un talismán para que seas feliz y que te recuerde que el ser querido que las ha llevado ha vivido siempre consagrado al trabajo y rogando a Dios para que los colme de felicidad a todos Uds.
Acaricia a tus hermanos en mi nombre, cuídalos bastante en mi ausencia y ruega a Dios porque pueda volver a abrazarlos pronto.
A mi querida nietecita le darás un besito cariñoso y tú recibe el más afectuoso abrazo de tu viejo papá. Eleuterio Ramírez".
______
Documento de la Colección MHM
*********
Saludos
Jonatan Saona

No hay comentarios.:
Publicar un comentario