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1 de agosto de 2026

Gerardo Álvarez

Gerardo Álvarez
Teniente Coronel D. Gerardo Álvarez

Primer comandante del batallón N° 7 que acaba de obtener por segunda vez el campeonato de tiro en el Ejército, pertenece el señor Álvarez á la legión militar cuzqueña, de renombre histórico en el Perú.

Cargó la mochila de soldado en 1879, cuando contaba 15 años, en el batallón «Granaderos del Cuzco», haciendo toda la campaña contra Chile y asistiendo á los más memorables combates de aquella época, así en el Sur como en el Centro de la República, sin abandonar un solo día las filas de nuestro ejército, hasta el 18 de marzo de 1895.

Todos los grados de este jefe han sido obtenidos por escala rigurosa y en sucesivas acciones de armas.

Vuelto al servicio en 1900, háse consagrado como el que más á la instrucción de su tropa. Aplicando con estrictez los modernos conocimientos militares, ha logrado hacer del batallón No 7 un modelo de actividad, de orden y disciplina.

Pero, donde resulta para el comandante don Gerardo Álvarez la nota más justiciera de encomio, es en el adiestramiento de sus soldados en el ejercicio de tiro. Los impactos del batallón No 7 de infantería del Perú pueden citarse al lado de los mejores que hay en el mundo. Ha habido compañía que ha dado en el blanco, á largas distancias, el 90 por ciento de sus disparos. Esto sólo puede verse entre los boers ó los reputados cazadores de Suiza.

No es pues, un vano alarde de patriotismo el que nos lleva á señalar el triunfo del batallón No 7 en el último concurso general del Ejército, con todas las formalidades reglamentarias, sino un hecho que ha sorprendido á los más acostumbrados á este género de concursos y que pone de manifiesto la competencia del comandante Álvarez, y lo que puede esperarse de una tropa tan escogida cual la que manda.

Lejos estamos de aquellos tiempos en que los soldados hacían bonitas evoluciones al compás de la música y descargaban sus fusiles como autómatas, sin preocuparse del camino que seguían los proyectiles. Hoy, gracias al movimiento de avance impreso á la nacionalidad entera, tenemos en cada soldado un hombre encariñado de su arma, que la limpia, la revisa y la ensaya constantemente, no por mera imposición de sus jefes, sino porque comprende que en ella está su mejor defensa, y tiene noción más clara de lo que es la guerra y lo que significa en campo abierto un buen tirador.

El doble campeonato en dos años consecutivos, es para el N° 7 más meritorio, porque los otros cuerpos del Ejército le han disputado el triunfo con series también muy altas. Demuéstralo así el soldado Quispe Luque, del N° 5, que obtuvo la medalla de honor en la última prueba con el máximun de 10 puntos sobre sus competidores mejor clasificados anteriormente.

La victoria del comandante Álvarez y su batallón refleja pues, por igual en todo el Ejército. Es el exponente de un organismo compacto, noble; la revelación de una muy fuerte aunque diminuta masa de hombres en que el barón d'André, inspector superior de tiro, ve los brillantes resultados de su enseñanza, y con ésta, el agradecimiento sincero de la República.


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"Prisma" Revista ilustrada de artes, letras, etc. Año II n° 20. Lima, 16 de agosto de 1906.

Saludos
Jonatan Saona

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