Publicamos el retrato del coronel Portillo, uno de los militares más pundonorosos del Perú.
Sobreviviente de Arica, á cuyo combate concurrió en la clase de capitán, el coronel Portillo estuvo por algunos años retirado del servicio, y entregado á las labores agrícolas en Huacho.
En la revolución del 94, contra el gobierno del general Cáceres, el coronel Portillo, sirvió á órdenes del viejo coronel Bermúdez, y fué uno de los jefes que con más brío y arrojo contribuyó al éxito de aquella memorable campaña.
Como prefecto del departamento de Loreto, Portillo desempeñó notablemente este delicado puesto, y fué durante su administración y debido á su esfuerzo y acierto, que ese departamento vió claramente definidas sus fronteras, a pesar de los continuos avances del Ecuador y de Colombia.
Como ministro sirvió en dos distintas ocasiones las carteras de guerra y fomento, honores que le fueron discernidos contra su sus expresos deseos, a pesar de haber declarado que su filiación netamente demócrata le impedía aceptar aquellos puestos.
Tal es á grandes rasgos el hombre de honor a quien el gobierno pretende anular con una plumada!
Pero la conciencia pública está formada y vé en el coronel Portillo, al hombre probo a quien no se puede acusar de infidencia y censura acremente la ligereza y violencia con que ha procedido el gobierno, al destituir ipso facto y aún antes de oírlo, á uno de los funcionarios que con más honra y altura ha desempeñado todos los puestos que le han sido confiados, procedimiento tanto más extraño cuanto que todo el mundo sabe que los presos políticos no dependían absolutamente del Director del Panóptico.
Para vigilar estos presos, se había creado puestos especiales; había tres comisarios, con fuertes destacamentos á sus órdenes, que dependían directamente del Ministro de Gobierno, del Prefecto, del Intendente, del Juez Militar, de todos, menos del Director del Panóptico, teniendo todos, de consiguiente, más responsabilidad en la evasión de los presos que dicho Director.
No se comprende pues, porque el gobierno descarga toda su cólera contra el coronel Portillo, que
es inocente y conserva en sus puestos á aquellos que son esencialmente responsables.
Al ocuparse de este asunto el H. Senador por Arequipa don Juan José Reinoso ha exclamado en el senado al hacer la apología de Portillo:
¡Ha sido Prefecto de Loreto, y ha regresado regresado pobre!
Cuánta amargura y que formidable acusación encierra esta sola frase!
En efecto, Portillo ha regresado pobre.
Como dijimos, la conciencia pública está formada; el coronel Portillo es seguirá y siendo, a pesar de la ignominia que pretende lanzar sobre él el gobierno, un hombre de honor y un militar pundonoroso, de los que dan fama y hacen falta en el Perú.
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"Variedades" Revista Semanal Ilustrada. Año VI n° 104, Lima, 26 de febrero de 1910.
Saludos
Jonatan Saona

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