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9 de diciembre de 2025

Manuel Elguera

Manuel Elguera Barrasa
¡72 años de peluquero!

Un caso extraordinario de resistencia al trabajo – Desde los tiempos de las cinco profesiones en una: Peluquero, Barbero, Sangrador, Saca muelas y Afilador.

—Soy el más antiguo de los peluqueros—
Hemos tenido oportunidad de conocer a don Manuel Elguera Barrasa, de 86 años de edad y de 72 de peluquero, que es, sin duda, el más antiguo de su clase y que ha residido en los últimos tiempos en Huacho, razón por la que no lo consideramos entre los Decanos de Lima, en la información que no hace mucho hiciéramos al respecto. 

Don Manuel Elguera es un viejecito simpático, atildado, que se conserva admirablemente bien y cuyo trato fino y pintoresco; hace pensar en los días en que había indudablemente mayor gentileza en nuestras maneras. Verdadero tipo de profesional. Relata con orgullo don Manuel su vida desde la lejana época en que comenzara a ejercer su oficio, que fuera hereditario en su familia, pues su abuelo, don Bruno Barrasa, natural de Chincha, fué barbero, peluquero y afilador, sangrador y dentista en tiempo del rey y obtuvo títulos por sus grandes servicios.

Tanto don Manuel como sus hermanos se dedicaron a la noble profesión de rasurar rostros, arreglar pelucas y sacar muelas y sangre a los mortales de esta pintoresca y típica villa, cuando fué típica y pintoresca. Dice don Manuel que en su tiempo la profesión era todavía muy estimada y que no era tan fácil ejercerla, porque se necesitaban ciertos conocimientos médicos, había necesidad de practicar en los hospitales en la cirugía dental y en la extracción de sangre. Y estaba aún bien diferenciada la relación gradual entre maestros, oficiales y aprendices. Ya a los catorce años don Manuel Elguera abrió establecimiento público en la calle de Trujillo a la bajada del puente, para lo que traspasó el establecimiento de don José Gutiérrez, al mismo tiempo que su primo hermano don Manuel Barrasa, traspasó la barbería del maestro Leandro, barbero y afilador de la calle del Baratillo. 

Desde el año 1843, pues, ha ejercido la profesión este hombre admirable, que conserva aún sus energías, que se mantiene erguido y que en su conversación deja transparentar un espíritu amable y bondadoso. La verdad es que muy pocos podrán contar que tienen en su oficio o profesión setentaidos años de servicios públicos, como los que sin lugar a duda, cuenta nuestro amigo. El año 1896, la H. Junta Departamental, atendiendo a la antigüedad de Elguera, no le exigió el pago de la patente, como una justa excepción al largo espacio de tiempo en que había sido contribuyente por razón de sus labores.

Cuenta don Manuel Elguera que él ejerció la profesión en tiempos verdaderamente importantes. Conoció a nuestros principales hombres públicos de la era republicana y tiene a orgullo el haber sido un verdadero profesional artesano, lo que en su tiempo era mucho más difícil, puesto que los barberos con establecimiento abierto para ser considerados como tales necesitaban saber afilar, sacar muelas y sangrar. Eran colaboradores de la medicina nacional. Cuando el combate del 2 de mayo y cuando la guerra con Chile asistió como agregado a la ambulancia, en la que prestó servicios. Estuvo en el campo de batalla de Miraflores, a donde marchó con el Vicario Castrense.

Algún tiempo ejerció la profesión don Manuel Elguera en Huacho, donde abrió un establecimiento que fué muy concurrido. Hoy sus hijos no quieren que trabaje y tienen razón. Es demasiado para un hombre haberse sostenido sin desfallecimientos 72 años, trabajando en una sola profesión, ganándose honradamente la vida. Por su conversación, por sus maneras finas, por su aspecto simpático, don Manuel Elguera predispone en favor suyo y cuando con él charlamos brevemente nos complació mucho saberle así, franco, noble, orgulloso de sí mismo, sin envanecimientos pueriles y sin despechos amargos. Es un representante del Lima antiguo. Él pertenece á la época de los verdaderos gremios, de los maestros, de los oficiales, de los aprendices de aquella época en que nuestros oficios participaban en algo todavía del sistema medioeval. Peluquero por atavismo y por afición, después por necesidad, ha podido mantenerse hasta su avanzada edad de 86 años sin que le tiemblen las manos, ni se le encorve el cuerpo, ni se le raje la voz, ni se le caiga el pelo. Desde este último nos revela tal vez algún secreto profesional para conservar la lozanía del pelo, que probablemente no sospecha Benguria. Solo la impoluta blancura de sus cabellos y de su barba revela su ancianidad serena.

De estatura mediana, delgado, muy erguidito, afable y cortesano en sus modales, don Manuel Elguera dentro de la delicadeza de sus actitudes, deja una impresión de masculinidad que se revela en su manera de estrechar la mano a quien se la tiende y que continúa su vida de laborero incansable. No obstante sus 72 años de peluquería no es muy hablador y, contra toda previsión superficial, no es amigo, se le conoce, ni de tomar ni de que le tomen el pelo. En materia de cabelleras no las toma, es ejecutivo y las corta. Le ofrecemos a don Manuel Elguera decir algo de su vida en una breve crónica.

—Don Manuel, hemos cumplido.
FIGARO
 

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Revista "Variedades" Año X n° 384, Lima, 10 de julio de 1915.


Saludos
Jonatan Saona

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