martes, 9 de enero de 2018

Parte de Soto A

Parte Oficial de Soto Aguilar

REJIMIENTO DE CAZADORES A CABALLO

Lima, Enero 23 de 1881

Señor:
Doi cuenta a V.S. de la parte que ha desempeñado el rejimiento de mi mando en la nueva campaña desde Chilca hasta la ocupación de esta ciudad.

En cumplimiento de lo ordenado por el señor Jefe de Estado Mayor Jeneral, se hicieron desembarcar en la caleta de Chilca 25 hombres del rejimiento, al mando del alférez don Agustin Almarza, con el objeto de comuni­carse con la 1° División de nuestro ejército que venía en marcha por tierra, i cumplir con otras instrucciones que le fueron dadas por el señor Jeneral en Jefe. Esta comisión fué desempeñada por el señor oficial i tropa mui satisfactoriamente, mereciendo el primero una recomendación especial del señor coronel Lynch, Jefe de la 1° Brigada de la espresada división, i de todos los que presenciaron su travesía por el medio del campo enemigo, con tan pequeño número de cazadores. Esta acción hizo acreedor a dicho oficial al ascenso a teniente, que le fué conferido con recomendación especial que hizo de él el señor Jeneral en Jefe en la orden del día.


El mismo día se dió principio al desembarque de tropa del rejimiento en la caleta de Curayaco; a las 4 P. M. mandaron 100 hombres al mando del capitán don Vicen­te Montauban a hacer un reconocimiento al vallo de Lurín; a las 7 P. M. mandaron otros 100 hombres mas, al mando del teniente coronel graduado con José Francisco Vargas, para reunirse con la fuerza que había salido anteriormente. A las 3 A.M. del dia 23 esta fuerza emprendió la marcha a Lurín con la 1° Brigada de la 2° División, marchando toda la caballería de descubierta para explorar el camino por donde debía marchar el resto del ejército.

A las 7 A. M. se avisto al enemigo i dió principio entre él i la mitad de descubierta mandada por el alférez don F. Harrington un pequeño tiroteo que dió por resultado la retirada del enemigo, sin causarnos daño alguno, de­jándonos el paso espedito hasta tomar posesión del pueblo de Lurin.

El 24, a las 2 A. M., marcharon 160 hombres al mando del referido jefe i formaron parte de una división que iba a operar sobre Cieneguillas bajo las órdenes del Jefe de Estado Mayor de la 2° División, teniente coronel don Baldomero Dublé A. A las 5.30 A. M. se divisó la primera avanzada enemiga, a la que descargó la mitad de descubierta, mandada por el alférez don Cárlos Souper, matándole al enemigo uno de sus soldados i tomándole prisionero otro. Esta mitad, en su carga, descubrió todo el grueso de la tropa enemiga que se encontraba en unas formidables trincheras; se dió cuenta de esto al Jefe de la espedición, el cual mandó en nuestro apoyo una partida de infantería, por ser el terreno inadecuado para poder nosotros empeñar combate con la infantería enemiga. Las trincheras fueron desocupadas tan pronto como nues­tros soldados rompieron el fuego.

Desde este día hasta el 13, que se emprendió la marcha hácia Chorrillos, el rejimiento desempeñó varias comisio­nes, como reconocimientos de las posiciones enemigas, avanzadas, etc.

Veinticinco hombres, al mando del alférez, don Ignacio Urrutia R., se encontraron en la toma i persecución del 1 rejimiento de caballería Rimac, en el ataque del Manzano i en el de Ate; en este último estaba mandada la tropa por el alférez don Rafael Avaria i bajo las órdenes del se­ñor coronel Barbosa.

El 13, a las 2 A. M., marchamos sobre Chorrillos, llegan­do frente al morro de este puerto a las 4.30 A. M. A las 5 rompió el fuego nuestra línea de batalla; después de una hora, la caballería avanzó hasta ponerse frente a San Juan , punto por donde atacaba la 2° División; como a las 7.30, mas o menos, recibí órden de seguir los movimientos de dicha división que avanzaba tras del enemigo, poniéndome a las órdenes del señor Jeneral Sotomayor, quien me dió órden de continuar por el valle en persecución del enemigo, lo que ejecuté en el acto, encontrando en mi marcha varias granadas automáticas enterradas, las cuales estaban a la pasada del rejimiento sin causar­me otro daño que inutilizarme algunos caballos, pero felizmente sin causarle daño alguno a sus jinetes. Después de una hora de persecución, recibí órden del señor Jene­ral en Jefe de atacar a Chorrillos por creerse que en el pueblo había caballería, lo que ejecutó, con la celeridad posible. Al llegar a inmediaciones de ésto me recibió el enemigo con un nutrido fuego de cañón de los fuertes del lado del mar, pero con tan poca felicidad para ellos, que solo consiguieron herirme un soldado.

Persuadido que en dicho pueblo no había caballería, mandé dar cuenta al señor Jeneral Sotomayor de lo ocurrido, quien me ordenó me retirara i pusiera a cubierto mi rejimiento de los fuegos de la artillería enemiga, dejando una compañía al mando del capitán don Juvenal Calderón, a fin de que tratara de darse paso para la playa para cortar la retirada del enemigo. No había trascurrido media hora, recibí nuevamente órden de dicho señor para que mandara otra compañía con el mismo objeto, la que salió en el acto bajo las órdenes del teniente coronel graduado don José Francisco Vargas, i unida que fue a la anterior, continuaron su marcha con el objeto que se les indicaba. Mas, en su camino se encontró con la infantería enemiga que tras de las murallas de los callejones estaba atrincherada haciéndolo un nutrido fuego, obli­gándolo a detenerse en su marcha, pero sí quedándose a la vista. En esta circunstancia recibí órden de hacer retirar la caballería por haber dirijido sus fuegos la artillería enemiga sobre ellos. Tan pronto como nuestra infantería principió a batir al enemigo, salieron nuevamente dos compañías a las órdenes del espresado teniente coronel graduado para cortarles la retirada, cuya fuerza no alcan­zó a tomar mas que 22 prisioneros por las muchas sub­ divisiones del terreno. Vueltas estas fuerzas, recibí nuevamente órden de mandar una compañía en dirección a Miraflores, la que salió al mando del capitán don Vicente Montauban, tomando posesión de Barranco, donde hizo prisioneros a dos jefes, dos oficiales subalternos i varios individuos de tropa. Concluida esta escursion i habién­dose tomado completamente el puerto de Chorrillos, me acampé con mi rejimiento en uno de los potreros a inmediaciones de este pueblo.

El 15, estando de avanzada al frente de Barranco el alférez don Hermenejildo Araya con 25 hombres, al ama­necer, ántes de retirarse al campamento, avanzó en reconocimiento del campo enemigo a fin de persuadirse dónde estaba éste. No había marchado cuatro o seis cuadras cuando le salió una partida de caballería enemiga a batirlo, a la que resistió cargándola, causándole dos muertos i algunos heridos, resultando solo en su tropa dos heridos; pero les observó el movimiento que hacían hácia la derecha, de lo que se dió cuenta inmediatamente.

A las 2 P. M. de este día, se puso en marcha mi reji­miento con dirección a Miraflores, bajo las órdenes de V. S., punto donde avanzaba la 1° i 3° División; a poca distancia de este punto fuimos recibidos por un nu­trido fuego de fusilería i cañón dirijido bajo trincheras. Entónces variamos a la derecha para ponernos á cubier­to de los últimos; después de media hora de empeñado el combate, recibí órden del señor Jeneral en Jefe para que con mi rejimiento me incorporara a la 2° División que marchaba sobre el ala derecha sobre Miraflores, a fin de protejerla de una fuerza de caballería que salía por el ala izquierda del enemigo, la que resultó no ser mas que un escuadrón de 100 hombres, mas o ménos, que se dirijían a tomar unas cargas de municiones que venían de Lurin, de las cuales se alcanzaron a apoderar. Pero fué suficiente que 25 hombres al mando del alférez don Federico Harrington los cargara para ponerlos en completa derrota hácia Lima, haciéndole dos prisioneros e hiriendo a otros.

El 16 avanzamos a Miraflores a fin de darle forraje a la caballada. El 17, a las 2 P. M., nos pusimos en marcha para Lima, tomando posesión de esta ciudad a las 5 P. M.

Debo manifestar a V. S. que el teniente coronel graduado don José Francisco Vargas i cuerpo de oficiales de mi rejimiento han llenado cumplidamente sus deberes, como asimismo la tropa.

En ámbas batallas he tenido inmensa felicidad, puesto que no he sacado mas que 7 individuos heridos, 11 caballos muertos i 8 heridos.

Acompaño a V. S. la relación de los heridos i lista no­minal de los señores jefes, oficiales e individuos de tropa que se encontraron en ámbas batallas, como asimismo del armamento perdido.

Antes de terminar este parte, haré a V. S. una especial recomendación del doctor en medicina don Hermójenes Ilabaca, quien desde Arica ha acompañado al rejimiento, curando con todo esmero i cuidado a todos los enfermos i heridos, sin remuneración de ningún jénero, i marchando siempre a mi lado cuando el rejimiento avanzaba hácia el enemigo; circunstancia que ruego a V. S. la haga presente al señor Jeneral en Jefe.
Dios guarde a V. S.
Pedro Soto Aguilar.

Al señor Comandante Jeneral de caballería

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Saludos
Jonatan Saona

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