miércoles, 6 de abril de 2016

Asesinato a veterano

Asesinato a veterano chileno
(noticia tomada de la revista Sucesos del 09 de enero de 1903)

"Drama Sangriento. - Asesinato del señor Carlos Jorquera

En otra página dejamos narrada á la ligera la velada inaugural de la Filarmónica Nacional; pues bien, en esa noche misma y en el salón de la sociedad se desarrollaron los preliminares de un drama de sangre que ha conmovido, tanto por la calidad de los contendientes, cuanto por sus funestas y desgraciadas consecuencias.

En efecto, á la velada aquella asistieron, entre otras personas, el señor Carlos Jorquera con una cuñada suya, Carmen Jeria, quien, según informaciones periodísticas, mantenía amores con el joven italiano Cosme Luciano Marina, de 25 años de edad.

Ignoramos los motivos; el hecho es que Jorquera no profesaba buena amistad al joven Marina y en diferentes ocasiones lo había injuriado soezmente.

Se ha dicho que Marina tenía amores con la Carmela Jeria y que Jorquera no gustaba de ellos; esto entraría á justificar la mala voluntad que se tenían recíprocamente.

La noche que dejamos apuntada, la Carmela bailó durante algún tiempo con un amigo de Marina, puesto que con éste le estaba estrictamente prohibido el hacerlo.

Mientras esto sucedía, Jorquera y Marina, que no cesaba de dar miradas á su novia, digamos, se cambiaban palabras de desprecio.

Cerca de la madrugada Marina ocupó el puesto de director de baile y, á decir verdad, más vale que no lo hubiera hecho, pues esto llevó al colmo la cólera de Jorquera.

A decir de varios testigos, Jorquera prorrumpió en insultos groseros y calumniosos contra el joven italiano, tratándolo de "aparecido,'' "estafador,'' etc. 

Exasperados ambos convinieron en dirimir las diferencias lejos del salón á fin de no realizar una escena de la Verbena de la Paloma ó cosa parecida, ya que las "cosas del querer" á tal extremo conducían. 

En efecto, salieron en dirección á la calle de Chillan, pero á los pocos pasos Jorquera asestó á Marina un terrible garrotazo en la cabeza que lo hizo perder el conocimiento durante breves segundos.

Repuesto Marina, sacó del cinto unas largas tijeras y con ellas, á guisa de puñal, castigó al ofensor, que lo hirió traidoramente.

La puñalada fué terrible: penetró hasta el corazón y Jorquera cayó pesadamente sin señales de vida; momentos después expiraba al ser conducido al Hospital.

Consumado el crimen huyó el hechor en dirección á la calle del Retamo seguido de cerca por el valiente muchacho de 20 años guardián de la 3° Emilio Escobar.

Cerca de la calle de la Independencia Marina se arrojó al suelo: dejó pasar unos cuantos metros al guardián y, rápido como el rayo, se levantó y huyó de nuevo á la calle de la Victoria hasta entrar á la Filarmónica de Obreros.

Escobar siguió tras él, pero en aquel salón se le prohibió la entrada alegando que ella importaba una violación de domicilio.

Llegó un oficial de policía pero ¡triste es decirlo! no prestó á aquel celoso y valiente subalterno suyo el auxilio del caso, lo que dió ocasión á éste para decir que prefería cuanto le pudiera sobrevenir á trueque de no dejar escapar á un asesino que había deshonrado su punto.

Logró al fin Escobar treparse al techo, sitio á donde había subido Marina, y ya creía tenerlo asegurado, cuando éste se escapa por una puerta de claraboya y la atranca por dentro: Escobar rompe la puerta y logra penetrar, pero Marina ya había huido á la calle; el guardián se da prisa y alcanza á descubrir al fugitivo, y sudoroso al fin logró triunfar aprehendiéndolo en la calle de Chillán.

Escobar es digno de felicitaciones especiales, pues que su acción servirá de ejemplo á sus demás compañeros.

Ahora pende de la voluntad del señor Prefecto premiar con un ascenso á tan celoso servidor."

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Texto y foto tomados  de la revista chilena "Sucesos" Valparaíso, 09 de enero de 1903

Saludos
Jonatan Saona

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