jueves, 8 de octubre de 2015

Los Palliser del Huáscar

Los Proyectiles Palliser del Huáscar
Por Ernesto Linares Mascaro

Mucho se ha escrito en el pasado de que el Huáscar  no tenía proyectiles Palliser, de los que se decía eran los únicos capaces de perforar el blindaje de los blindados chilenos. La carencia de este tipo de proyectiles estaba basado en una conversación entre Montero y Grau que el historiador naval Manuel I. Vegas publicó en su obra Historia de la Marina de Guerra del Perú  de 1929, quien dice le fue contada por el mismo Montero, pero las investigaciones recientes demuestran que el Huáscar si disponía de este tipo de proyectil, que en la realidad mostró nulo efecto contra los blindados chilenos.

Antecedentes en las investigaciones
El primero en afirmar la posibilidad de que el Huáscar haya tenido proyectiles Palliser fue el investigador Jorge Grieve en su obra Historia de la Artillería y de la Marina de Guerra en la contienda del 79  (1983), basándose en dos obras.

Una es The War of the Pacific Coast of South America between Chile and the Allied Republic of Peru and Bolivia, del teniente de la marina norteamericana Theodorus B. M. Mason, publicada originalmente en inglés en 1885 y reeditada en español en Chile en 1971, en donde dice que: "Una bala Palliser congelada del “Huáscar”, de 10  pulgadas y 300 libras, disparada a 600 yardas dio en el costado blindado del “Cochrane” de estribor con un ángulo de 30 grados. La plancha que era de 6 pulgadas de profundidad, los  pernos fueron removidos, el respaldo aplastado y una cuaderna se quebró. La bala  probablemente se desintegró”.

Otra es Diario de un marino italiano en la guerra de 1879, que es la trascripción del diario personal del maquinista italiano Pedro Storace, con notas del historiador naval Julio J. Elías, y en unas de esas notas, señala que el transporte Talismán regresó de Panamá el 2 de junio conduciendo 200 proyectiles para la artillería Armstrong del Huáscar. Grieve creía que esos proyectiles de acero son los proyectiles Palliser para el Huáscar, de lo cual no hay ninguna duda hoy en día.

También pueden ser interesantes los informes de los marinos ingleses y norteamericanos que visitaron el Huáscar luego del combate de Angamos. Uno de ellos, el informe firmado por el contralmirante C. R. P. Rodgers, Jefe de la Fuerza Naval de Estados Unidos en la Estación del Pacífico, contó con la participación de Mason.

Pero la documentación confirmatoria de la presencia de los proyectiles Palliser está en el Diario de Bitácora del Huáscar. Esta importante fuente histórica la mantuvo Chile excluida de las fuentes históricas hasta hace una década. La  Armada de Chile entregó a la Marina de Guerra del Perú una copia facsimilar del Diario de Bitácora el 23 de abril del 2003, publicándose luego una transcripción en edición limitada por la Dirección de Intereses Marítimos. 

En los Archivos Históricos de Marina también hay referencias de que el Huáscar  utilizó proyectiles de acero en su campaña desde julio hasta octubre de 1879, de tal manera, que unido a las fuentes anteriores, le permitió al contralmirante Melitón Carvajal en Historia Marítima del Perú, Tomo XI, volúmenes 1  y 2, escribir sobre las Palliser del Huáscar en más de una ocasión. Inclusive, en el volumen 1 se reproduce completamente en imagen, un parte fechado en el Callao el 2 de junio del capitán de fragata Leopoldo Sánchez, comandante del transporte Talismán, en donde informa que en su viaje a Panamá ha traído, entre otros pertrechos, 200 balas sólidas de acero con dos cajones conteniendo platillos de expansión.

La llegada de los proyectiles Palliser
La pregunta ahora sería si es que el Huáscar contaba con estos proyectiles al comienzo de la guerra. Todo indica que no. En los primeros enfrentamientos bélicos del Huáscar, el combate de Iquique del 21 de mayo, el combate de Antofagasta del 26 de mayo, las persecuciones por el blindado Blanco Encalada el 29 de mayo y 3 de junio, no tuvo este tipo de proyectiles. 

El que escribe ha visto, en el Archivo Histórico de Marina, el parte arriba mencionado, ubicado en el sobre Guerra con Chile 1879 enero –  junio. Se puede concluir entonces que desde junio habían en el Callao los proyectiles Palliser para el Huáscar. Al respecto, Melitón Carvajal escribe, citando el Diario de Bitácora, que el 17 de junio el Huáscar recibió 100 balas sistema Palliser para los cañones de la torre, que fueron estibados en los pañoles, además de otros más que se abordaron el 18 de junio
(1). Pero ¿fue este el único envío?

El que escribe también ha encontrado en el Archivo Histórico de Marina, en el sobre Transporte Oroya 1879, un oficio del 22 de octubre que informa que dicho transporte trajo de Panamá, el 30 de septiembre de 1879, 96 proyectiles Palliser para el Huáscar con 89 platillos de expansión, pero estos no llegaron al Huáscar por su captura en Angamos, sino fueron destinados para los 4 cañones Armstrong de a 300 libras que estaban en las baterías del Callao y aun se conserva uno de estos proyectiles en el Museo Naval. 

También Melitón Carvajal reproduce como imagen, en el volumen 2 de su obra, el Estado General del Huáscar al 31 de julio, en donde figuran 145 bombas de acero, que se tratarían de las Palliser que se abordaron en junio.

La historia del Proyectil Palliser y su efectividad
Desde que los buques blindados se convirtieron en los buques de línea de las diversas escuadras del mundo, surgieron varias concepciones de mejorar la artillería para que pueda perforar el blindaje de dichos buques. Una opción fue la de fabricar proyectiles especialmente para perforar el blindaje. Otra opción era la fabricación de cañones que disparen proyectiles con alta velocidad. 

El capitán William Palliser diseñó un proyectil de fierro colado para perforar los blindajes de los buques que introdujo en Inglaterra en 1866, el que modificó poco después. El nuevo diseño era un proyectil con punta; la punta era enfriada rápidamente en el molde mismo que se vaciaba, por medio de agua, mientras que el resto del casco era moldeado en la arena normal usada en las fundiciones. Grieve dice que una carga interna de pólvora estallaba a consecuencia de la súbita elevación de la temperatura producida por el choque, después de penetrar el blindaje (2)

Sobre los proyectiles Palliser del Huáscar, Melitón Carvajal dice:
Evidentemente, su poder de perforación tenía que ser compatible con el espesor de la plancha que se deseaba perforar. En ese sentido, las granadas Palliser empleadas por el monitor no podían perforar la coraza de los blindados. Las  granadas Palliser enfriadas, usadas en los cañones de estos últimos, tenían obturadores de gas (gas-check) preformados al estriado del ánima, que al expandirse formaban un sello al prenderse la carga impulsiva (3).

Jorge Grieve hizo cálculos sobre el poder de penetración de los cañones  Armstrong de los blindados chilenos y el Huáscar. Afirma que los proyectiles Palliser de los cañones Armstrong de a 300 libras del Huáscar podían perforar un blindaje de fierro forjado de 10 pulgadas a tiro muy cercano y 8,5 pulgadas a 1.000 yardas, mientras que los proyectiles Palliser de los cañones Armstrong de a 250 libras de los blindados chilenos podían perforar un blindaje de 11,3 pulgadas a tiro muy cercano y de 10 pulgadas a 1.000 yardas (4) . Es obvio que hasta los tiros oblicuos perforarían la coraza del monitor (5).

Se sobredimensionó, a través de los relatos de historia del siglo XX, el poder que realmente tenían los proyectiles Palliser. Grieve señala que los proyectiles Palliser tuvieron poco tiempo de vida, pues resultaron inútiles cuando se apareció el blindaje de acero y se fabricaron cañones cuyos tiros tenían mayor  velocidad de proyectil. En 1878 apareció el proyectil de acero cromado de la firma de Jacob Holtzer et Cie de Francia, que se convirtió en el proyectil perforante más eficiente por muchos años (6). Al final se impuso el cañón a los proyectiles perforantes, pues para perforar blindajes es más importante la energía cinética del proyectil al momento del impacto.

Los proyectiles Palliser antes del combate de Angamos 
Ahora se puede decir, que el Huáscar tenía proyectiles Palliser en las acciones bélicas que van de julio a octubre de 1879: el combate nocturno de Iquique del 10 de julio, la captura del transporte Rímac el 23 de julio, la persecución del blindado Blanco Encalada el 7 de agosto, el intento de torpedear a la corbeta Abtao el 25 de agosto, el combate de Antofagasta el 28 de agosto y el combate de Angamos el 8 de octubre. Los relatos de los corresponsales permiten corroborar esto. Uno de ellos, el relato de Julio Octavio Reyes sobre la expedición que hizo el “Huáscar” en julio de 1879, dice lo siguiente sobre el combate nocturno de Iquique:
El “Huáscar” comete el arrojo de introducirse á media noche en Iquique, no encuentra la escuadra enemiga, sale en su busca, la halla, bandéa y hace rendir al “Cousiño”, que escapa milagrosamente; bate y descuaderna al “Abtao”, lo mismo que a la “Magallanes;” le lanza un proyectil sólido de "Palliser"“al “Cochrane” que solo se encuentra á 1,200 yardas de distancia.(7)

Sobre la captura del vapor “Rímac” cuenta que:
 Mas que á su andar, que dicho sea de paso, fue magnifico, á su hábil manejo, á las diez del día, tuvo bajo de sus fuegos al “Rímac” y le hizo un tiro con uno de los cañones de 300, pero por via de intimación. El proyectil que era sólido, sistema “Palliser”, paso de rebote sobre su proa . (8)

El combate de Angamos, los proyectiles Palliser y la velocidad del Huáscar

Ahora se sabe que el Huáscar tuvo proyectiles Palliser en el combate de  Angamos. El informe del contraalmirante Rodgers dice que la munición de 300 libras que el monitor empleó, eran granadas perforantes Palliser de ojiva enfriada (9). Pero ¿qué tan efectiva fue esta? 

Desgraciadamente, uno de los primeros tiros que acertó el blindado chileno Cochrane, Carvajal la ha calculado a las 9:50 am (10), perfora el blindaje debajo de la torre giratoria y deja fuera de combate 12 hombres que movían la torre, además que deja atascada la torre, de tal manera que la artillería Armstrong de a 300 libras del Huáscar dejó de ser giratoria para convertirse en fija. Esto, sumado al hecho de que en dos ocasiones durante el combate, se perdió el gobierno del blindado peruano, siendo la última la definitiva, era imposible que el Huáscar pudiera acertar un buen tiro.

En su parte oficial, el capitán de fragata Juan José Latorre, comandante del blindado Cochrane, dice que fueron 5 los proyectiles de a 300 del Huáscar que acertaron:
…uno en el blindaje de la batería, aflojando los pernos de la plancha respectiva  por efecto de la concusión; otro en la aleta de estribor que destrozó el camarote del Comandante, parte de la sala de armas, botica, cubichete, de la máquina, pañol del piloto, yendo a salir por el lado opuesto; un tercero que perforó la proa a estribor, metro y medio sobre la línea de agua y destrozó las cocinas, bita de babor de proa y otras averías pequeñas; el cuarto cerca de la línea de agua, debajo del portalón de estribor, que no causó ningún daño por venir en dirección muy oblicua, y finalmente, el quinto que se llevó el pescante de la gata de babor.(11)

Los resultados del combate muestran que las Palliser de los blindados chilenos causaron muchos daños en el Huáscar, débil buque comparado con sus rivales. Los chilenos acertaron 24 tiros con Palliser al Huáscar, pero no lo suficiente como para hundirlo.

Carvajal reproduce un cuestionario de oficiales norteamericanos de la fragata Pensacola  a oficiales del Cochrane. La pregunta 4 es específica a los Palliser del Cochrane:
 N° 4.- ¿Qué proyectiles usó el Cochrane? ¿Qué espoletas? El capitán Breese dice que cuando estuvo en el Cochrane en abril, Ud y su hermano hablaban muy bien de una nueva espoleta que acababan de recibir. ¿Cómo era y si las usaron? 
RESPUESTA.- Usamos granadas Palliser con obturadores de gas. No se usaron granadas Palliser huecas, pero se dispone de una cantidad suficiente para los cañones. Dos de los obturadores se encontraron en el camarote del comandante (Grau) después de perforar el blindaje de popa. Solo se emplearon estopines de fricción que no eran de bronce de buena calidad. Si no mal recuerdo el capitán Breese se debe haber referido a un estopín eléctrico de ebonita recibido el año pasado, que lamentablemente no usamos por falta de una cantidad suficiente de percutores. Considero que no hay nada más seguro que un tubo de ebonita y percutor (12) 
.
También hay un cuestionario planteadas por el teniente norteamericano J. F. Meiggs y una específica a los tiros del Huáscar:
 N° 9.-  ¿Cuál fue el efecto en la coraza del blindado del tiro del cañón de 10” del Huáscar? 
RESPUESTA.- La granada Palliser del cañón de 10” del Huáscar, fue disparada a 600 yardas (548 metros) e impactó nuestra coraza de 6” con un ángulo de incidencia de 30°. La perforó 3”, aflojó remaches, y el almohadillado interno, y rompió un bao. Probablemente la granada se rompió (13).

Como vemos, los proyectiles Palliser del Huáscar fueron casi inútiles. Es falsa esa conversación entre Grau y Montero donde el primero pedía proyectiles Palliser, porque el Huáscar si los tuvo y no existe un oficio de Grau reclamando tales proyectiles. Lo que si es cierto, es que Grau pedía artilleros expertos, más entrenados. Recordemos que el Huáscar alistó artilleros extranjeros en junio de 1879 y para Angamos, estos se habían entrenado en los ejercicios de fuego del Huáscar y en los combates que tuvo este. En cambio, los blindados chilenos tenían artilleros con 14 meses de entrenamiento continuo, tal como le respondieron los chilenos a la pregunta realizada por Meiggs. (14)

Cuando el Huáscar entra al servicio de la escuadra chilena, le cambiaron sus cañones Armstrong de avancarga de a 40 y de a 300 libras por otros de a 40 y de a 180 libras Armstrong de retrocarga respectivamente. Los cañones de a 180 libras, de calibre de 8 pulgadas y no de 10 como los anteriores, era capaz de perforar planchas de fierro batido sin respaldo de 16 a 18 pulgadas (15), muy superior a los antiguos cañones del Huáscar. 

Como vemos, no fueron los proyectiles Palliser los que podrían haber cambiado la historia del combate de Angamos, sino un mejor buque, pues el Huáscar era un buque anticuado para esa época.

Periódicos
La Opinión Nacional, 1879

Bibliografía
Ahumada Moreno, Pascual. 1884. Guerra del Pacífico, recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referente a la guerra que han dado a la luz la prensa de Chile, Perú y Bolivia, conteniendo documentos inéditos de importancia por … , T I.  Valparaíso: Imprenta del Progreso.
Carvajal Pareja, Melitón. 1992. Historia Marítima del Perú, t IX, vol 3, La Republica 1870 a 1876. Lima: Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú.
Carvajal Pareja, Melitón. 2004. Historia Marítima del Perú, t XI, vol 1, La Republica 1879 a 1883. Lima: Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú. ISBN: 9972-633-04-7
Carvajal Pareja, Melitón. 2006. Historia Marítima del Perú, t XI, vol 2, La Republica 1879 a 1883. Lima: Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú. ISBN: 9972-633-05-5.
Denegri Luna, Félix. 1982. Cartas del general Prado al general La Puerta, en: Revista Histórica, t XXXII. Lima: Academia Nacional de Historia. pp. 213– 316.
Grieve Madge, Jorge. 1983. Historia de la Artillería y de la Marina de Guerra en la contienda del 79. Lima.
__________ 

(1)  Melitón Carvajal Pareja, Historia Marítima del Perú, t XI, vol 1, pp. 713-714
(2) Jorge Grieve Madge, Historia de la Artillería y de la Marina de Guerra en la contienda del 79, p. 42.
(3) Carvajal, Op Cit, vol 2, p. 821.
(4) Grieve, Op Cit, p. 237.
(5) Carvajal, Op Cit, t XI, vol 2, p. 590.
(6) Carvajal, Op Cit, t IX, vol 2, p. 69.
(7) “Escursiones del Huáscar y la Unión” por Julio Octavio Reyes, en: La Opinión Nacional, martes 29 de julio de 1879.
(8) Ibídem
(9)  Carvajal, Op Cit, t XI, vol 2, p. 579.
(10)  Ibídem, p. 510.
(11) Pascual Ahumada Moreno, Guerra del Pacífico, Recopilación…, t I , pp. 492-493.
(12) Carvajal, Ob Cit, t XI, vol 2, pp. 757– 759.
(13)  Ibídem, pp. 759– 761.
(14)  Ibídem.
(15)  Chile, Instrucciones para el uso i conservación de la artillería Armstrong de marina i de costa de C.B.I.C.C. i del cañón Krupp de 21 cents. para batería de costa, p. 82.
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Texto y foto tomados del artículo "Los Proyectiles Palliser del Huáscar" escrito por Ernesto Linares M.

Saludos
Jonatan Saona

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