domingo, 18 de octubre de 2015

La Espada de Thompson

La Espada del Comandante Thompson(1)

Escrito por Antonio Borquez Solar, y publicada en la revista Zig Zag, el 04 de octubre de 1913.

"(Leyenda dedicada afectuosamente a Manuel Thomson, artista pintor, hijo del comandante, y hoy entre nosotros, de retorno de París)

Acercándose el aniversario de la captura del “Huáscar" en la guerra del Pacifico, fué en días pasados a visitarlo en su apostadero. En la luciente mañana primaveral emergía de la superficie del mar azul y cristalino el barco glorioso, en una actitud de gigante adormecido. Al pisar su cubierta regada con la sangre de tantos héroes, el ánimo se siente cohibido, temeroso, en una intensa emoción religiosa. Se dijera que las sangres ahí caídas se enrojecen en una viva licuefacción, y que se comete un sacrificio al poner las plantas profanas en esa cubierta silenciosa.

La bandera de la estrella solitaria, en su mástil, flameaba con gracia, en la delicada y salina brisa matinal. En la popa hay un fanal de vidrio, ahí donde la espada del comandante Manuel Thompson quedó enterrada hondamente. Me detuve, y vi que la espada hablaba así:

—Tú, quien quiera que seas, escucha mi leyenda de gloria, mi historia santa. Yo fui de un valiente, de un héroe, cuyas virtudes heroicas, al recordarlas, me llenan de júbilo; de enternecimiento, de orgullo... y de ira cuando cuento los años que pasan y miro cómo se va empalideciendo en la memoria de los hijos de Chile el culto de sus héroes.

Yo fui la amada guerrera de Manuel Thompson. Mi amado desde que nació fué arrullado por las olas. Valparaíso, la ciudad floronada de cerros en cuyas cresterías cuelgan los jardines y lucen los ojos azules, fué su cuna. El tenía en sus venas sangre marina de Escandinavia y Argentina, y era hermoso como esos efebos que coronados de mirtos, celebraban cantando las victorias de la Grecia antigua.

Su primera gloria fué Papudo en 1865, cuando, joven teniente 1.°, fué el temerario de la captura de la "Covadonga". Por esta hazaña justamente lo ascendieron a capitán de corbeta y le dieron el mando del barco apresado. Después él ganó el combate de Abtao contra la escuadrilla española, pues, Williams Rebolledo, por estar en Ancud con su buque no pudo dirigir esta acción naval. Este triunfo se debió sólo a la pericia y al valor incontrastable del joven marino...

Hizo aquí la espada una pausa corta. Yo vi cómo se estremecía la larga hoja de acero. Yo aseguraría que dió un suspiro antes de continuar:

—Después, el marino Manuel Thompson, cuando la intentona de la reconquista española se frustró y vino el tiempo de la tranquilidad. ilustró su nombre en arriesgadas exploraciones hidrográficas.

Talento, valentía, altivez de carácter, nobleza de alma y varonil hermosura se juntaban en él. Su rectitud y su hombría de bien estaban reñidas con las ductibilidades de los subalternos que en tiempos de paz buscan los ascensos en las humillantes genuflexiones de la espina dorsal. Por esto el noble Thompson se retiró de la marina y se hizo ingeniero agrimensor. Se casó después con una distinguida y hermosa señorita limeña. Y siguió la vida. Y pasaron los años. Hasta que la Patria en peligro llamó a todos sus hijos a defenderla el 79.

¡Ah! tiemblo, tiemblo todavía de emoción y de coraje al recordar los años heroicos!

Entonces Thompson me ciñó de nuevo y yo me regocijé en mi vaina y quedé en espera de la hora inmortal. Recorrimos el Pacífico en busca de la hazaña; pero la suerte no fué con nosotros. La fortuna nos fué esquiva. Prat de un salto se elevó a las excelsitudes de la gloria. Latorre iba de triunfo en triunfo. Y Thompson triste, iracundo a las veces, en una loca persecución de renombre. enfermo de la sed de Inmortalidad, ni hallaba siquiera en el ancho mar breve espacio a su sepultura.

*

Nueva pausa, nuevo suspiro y después siguió hablando la espada:

—Pero lo que está escrito en el Libro del Destino tiene que cumplirse.

Después de la toma del “Huáscar", deste buque en el cual yo rememoro la última gloria que tuviera, le dieron su comando al valiente y bizarro Thompson. El fué su primer comandante chileno. Y al bloqueo de Arica-1880. Aquí había que conquistar la fortuna o morir con gloria. De aquí tenía que salir el héroe. Era menester que la estrella solitaria alumbrara de nuevo una hazaña de prodigio o un nuevo sacrificio, que así lo quería Thompson con temeridad, con locura, con santa locura de amor a la Patria.

Y fué el 27 de Febrero de 1880, en un porfiado combate con las fortalezas del Morro de Arica y con el monitor “Manco Capac" en la rada, a cubierto, bajo las formidables baterías de tierra. Fueron siete horas de un combate increíble en que Thompson desafiaba mil veces la muerte, en su porfía de hundir o de capturar al barco enemigo. Se jugaba la vida con la serenidad del que asiste a un sarao.

Hubo un momento en que Thompson estuvo a punto de rendir al “Manco Capac" por medio de una atrevidísima maniobra, a toda fuerza de máquina y en medio del horroroso cañoneo que hacían al “Huáscar" las baterías del Norte, el Morro y el buque peruano. Pero repentinamente en una virada la máquina del “Huáscar" se para y así durante veinte minutos queda inmóvil soportando aquella tremenda lluvia de fuego. Luego una bala del “Manco Capac", de 500, tocó de rebote al “Huáscar" y después de deslizarse por la regala del bote de babor y de llevarse el palo de popa donde estaba colocado el compás magistral, aquí en la toldilla. donde estaba el comandante Thompson, teniéndome fulgurante en la mano, junto al telégrafo de la máquina, le dió de lleno en el cuerpo del valiente y lo hizo pedazos. Fué súbita su muerte. Yo con la fuerza del choque salté aquí y me enterré.

Miré. ¡Horror! No vi del cuerpo del comandante Thompson más que el brazo derecho y la cabeza, y la toldilla y parte de la cubierta manchados de sangre tibia. El rostro de mi comandante Manuel Thompson tenía la misma expresión serena, casi risueña, de antes de empezar el combate...
¡Sea por siempre glorificada la memoria del heroico comandante Thompson!—añadió la espada, suspirando.

—Amén—respondí, descubriéndome reverentemente.

ANTONIO BORQUEZ SOLAR"

********************
(1) El apellido correcto es Thomson
Texto e imagen tomado de la revista chilena Zig Zag, num 450, publicado el 04 de octubre de 1913.

Saludos
Jonatan Saona

2 comentarios :

Victoriano dijo...

Cual fue "la patria chilena en peligro"en esta guerra?. Este señor debe haber sido un desinformado aventurero.

Victoriano dijo...

Cual fue "la patria chilena en peligro"en esta guerra?. Este señor debe haber sido un desinformado aventurero.

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