jueves, 8 de enero de 2015

Carta de Vargas2

Carta del coronel Mariano Vargas al general Pedro Silva

En vista que el oficio anterior no fue contestado, el coronel Vargas envía nuevamente otro, solicitando la artillería, los hombres y el material para llevar a cabo la construcción de las zanjas y defensas, todo lo necesario para llevar a cabo su plan de defensa.

Este plan consistía en el uso de minas eléctricas para contrarrestar la poca cantidad de efectivos, y con el apoyo de las piezas de artillería y los hombres protegidos desde las defensas que se planeaban construir, les darían la victoria.

"Jefatura Superior Militar de La Rinconada.
La Rinconada, enero 5 de 1881

Benemérito Señor General jefe de E.M.G. de los Ejércitos.
Señor General:

Inmediatamente que tuve el honor de recibir el estimable oficio de U.S. por el cual se sirve comunicarme mi nombramiento de Jefe Superior Militar de este lugar, me constituí en el, y desde luego he procedido a reconocer y examinar detenidamente todos los lugares por donde puede penetrar el enemigo, y aquellos en que, colocadas nuestras fuerzas, podían batirlo con ventaja, y hacerla retroceder. Como en las instrucciones verbales que he recibido de U S. se ha servido hacerme una recomendación especial de la defensa que debe hacerse del Portachuelo de Manchay, ha sido este punto al cual he consagrado, con preferencia, mis primeros reconocimientos y estudios.

El Portachuelo de Manchay es efectivamente una de las más ventajosas posiciones estratégicas para obtener un buen resultado, tanto por su posición topográfica, cuanto por las ventajas que presente para un combate; pero se necesitaría indudablemente para ello un número crecido de fuerzas, bien disciplinadas, aguerridas, y en condiciones especiales para trepar cerros escarpados y de difícil ascensión. Multitud de quebradas, algunas casi invisibles, exigen que estén suficientemente resguardadas con fuerzas bastantes protegidas, en todo caso, y aún para el de una retirada, por una respetable brigada de caballería; de otro modo la tentativa de carga del enemigo, por cualquiera de ellas seria de funestísimos resultados para nuestras tropas, y tendrán que ser victimadas, sin remedio y sin éxito alguno favorable. 

La fuerza de que dispongo en la actualidad apenas bastaba para hacer la defensa de alguna de esas quebradas y aún cuando se pusieran a mis órdenes algunos cuerpos de la reserva, para este caso, y defender las demás, sin embargo no alcanzaría para defender a todas, y agrupar en el indicado portachuelo la gran cantidad de tropa que será menester; de todo lo que se deduce que el portachuelo referido como conveniente, según me lo ha recomendado U. S. como lugar estratégico, será bueno como se lo dejo indicado, esto es con una numerosa fuerza de infantería, artillería y caballería; y que sin ellas es el menos a propósito para: contener cualquier tentativa del enemigo, mucho menos para atacarlo. Es preciso sin embargo algún otro plan de defensa para estos lugares, sin necesitarse gran número de combatientes, que desde luego me pueden ser remitidos de la línea y de las fuerzas que más inmediatas se encuentren a este punto.

Este plan, según los estudios que acabo de hacer con el ingeniero que U.S. ha puesto a mis órdenes, y siguiendo los dictados de la razón, es dejar libre aparentemente el paso del portachuelo, y dejar venir al enemigo a Pampa Grande, ocupada ésta por él, sin mayor resistencia, se aplica electricidad a las minas, que de antemano serán colocadas convenientemente, debiendo estar defendida la parte frontera del portachuelo por la gente de la zona del valle de Ate, tanto para que los primeros tiros que hagan éstos confirmen en esta parte la existencia del enemigo en la pampa, cuanto para impedir que pueda tomar dirección distinta. Los individuos de esta zona pueden batirse en retirada, en el supuesto de que el enemigo intentara algún ataque sobre ellos, y pueden retirarse sobre Vitarte, sin el menor peligro y con la seguridad de no sufrir aún la más leve desgracia, ocasionada por nuestros contrarios. Aún cuando las minas, después de su explosión no hicieran gran daño a las fuerzas del enemigo, éstas tendrá siempre que sucumbir, porque entonces estallan inmediatamente en combate las fuerzas que existen en ese lugar, protegidas por los cajones que deben colocarse, y por la zanja de más de mil metros que ya se ha principiado a trabajar. Los extremos de esa zanja, que cubre la boca de la quebrada que sirve de entrada a la zanja, saliendo de La Rinconada, se adelantan y pasan a las eminencias que existen en esa entrada; en dichas prominencias deben colocarse piezas de artillería de largo alcance, con las cuales el combate tendrá a nuestro favor todas las ventajas apetecibles, y aún en ciertos lugares de la mencionada zanja, deben colocarse una o dos baterías de campaña, en caso que el enemigo fuera capaz de intentar forzar esa defensa para adueñarse de este extremo de nuestra línea general, rechazado con los fuegos de esta artíllería, que se situara a retaguardia de dicha zanja, la que tiene dos metros de ancho y uno y medio de profundidad; y a su retaguardia, a un metro, un parapeto de piedra de cantera, bastante sólido, y que dejará por completo cubierto al soldado.

No es difícil presumir cuán importantes serían las consecuencias de la realización del plan indicado; ello nos daría una victoria que debemos y podemos obtener. Tal es mi concepto el mejor plan que debe adaptarse en este lado; tanto más desde que la campiña de este valle se está fortificando desde la chacra de Vásquez hasta la capital, siguiendo así la combinación en toda la línea ocupada por nuestras fuerzas de línea y de reserva; por manera y aun suponiendo un arrojo temerario de nuestros enemigos, y que a pesar de nuestros esfuerzos por este lado, tuviesen la suerte de vencer nuestras defensas, que sería indudablemente después de una gran pérdida de sus tropas; o porque después de esos desastres del enemigo, fuera racional y posible alucinado con el abandono de nuestras posiciones en el punto de que trato, llamándolo al interior de la campiña, es indudable que nuestro triunfo, por este lado, seria indisputable, tanto más si se atiende a que en el tiempo en que el enemigo puede ser contenido por nuestros fuegos de artillería, y ya en conocimiento de U.S. desde el instante que hiciera su aparición en el portachuelo, racional es suponer que nuestras fuerzas de línea, que hoy se encuentran desde Monterrico Chico, si así lo dispusiera U.S. las de reserva, que llegan hasta Monterrico Chico, ambos lados distantes de este punto tres cuartos de legua a lo sumo.

Contando pues con estos auxilios es como puede entrar a mis cálculos la combinación de La Rinconada, pues sin esto de nada serviría este plan, desde que hasta la fecha no cuento con artillería ni con tropa de línea, pues solamente se me ha puesto a disposición o a mis órdenes la columna Pachacamac con menos de doscientos hombres y una compaña de caballería de poco más de treinta plazas.

Tal es mi concepto, señor General, el plan que debo adoptar en este lugar, y él único que en las condiciones en que nos encontramos, ofrece menos dificultades y asegura mejores resultados. Para llevado a cabo con la celeridad que se requiere, es preciso que se me remita un número crecido de peones, desde que el trabajo de la mencionada zanja se está haciendo con individuos de tropa de la columna Pachacamac, un aparato eléctrico y suficiente cantidad de pólvora.

Tengo conocimiento que en el E.M.G. de la reserva existen algunos de esos aparatos; no había, pues ninguna dificultad en que cediera uno o dos de ellos, y el alambre bastante para las ramificaciones a las diversas minas que deben colocarse.

Confío en que U.S. apreciará debidamente estas consideraciones y que aceptar el plan de defensa, que en croquis dejo expuesto. Si así fuese, se dignara U.S. ordenar que se me remita por el E.M.G. del ejército de reserva uno o dos aparatos eléctricos, el alambre que haya menester y el mayor número de peones posibles, para concluir en breves horas una defensa que, si no extingue por completo al enemigo, dar al menos mucho tiempo para que vengan en nuestro auxilio fuerzas superiores.

Dios guarde a U.D. S. S. G.
Mariano Vargas"
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Imagen, maniquí de soldado peruano, que formaba parte de una exposición realizada hace algunos años en Miraflores, por la Brigada Naval Combatientes del Pacífico,

saludos
Jonatan Saona

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