martes, 3 de diciembre de 2013

Prisioneros de Esmeralda

Llegada de la tripulación de la Esmeralda

La tripulación prisionera de la Esmeralda que se encontraba en Iquique, al ser ocupada por las tropas chilenas fueron puestas en libertad y luego trasladados a bordo del Cochrane, enviados hasta Pisagua para unirse al resto de la escuadra. El día 24 de noviembre fueron trasbordados a la Pilcomayo, donde se les transportó a Valparaíso.  

A su llegada a Chile, el 03 de diciembre de 1879, los sobrevivientes de la Esmeralda fueron recibidos como héroes por la población y recibieron diversos homenajes, y un banquete en el Club Central de Valparaíso.

Lista de los tripulantes de la Esmeralda, llegados en la Pilcomayo.

Aprendiz mecánico: Fructuoso Vargas. 
Contramaestre: Constantino Micalle. 
Condestable 2°: Vicente Eguabil. 
Guardián 1°: Matías Matamala, 
Id. 2°:  Ramón Rodríguez. 
Timoneles: Eduardo Cornelio y Elias Aranguiz. 
Patrones de botes: José Alarcón y Marcos Rojas. 
Capitanes de alto: Tomás Blaco Polo, Demetrio Jorje y Evanjelio Bono.
Marineros 1°: Alejandro Diaz, Serafín Romero, Benjamín Reyes, Esteban Barrios, Carlos Moore, Pedro Manriquez, Agustin Oyarzun, Luis Ugarte y José M. Gutiérrez. 
Marineros 2°: José L. Barrera, Tomás Garcés, José C. Monsalve, Podro Aro, Zacarías Bustos, Juan Casanova, José Agustin Coloma y José M. Concha. 
Grumetes: Wenceslao Vargas, Adrián Guzman, Luciano Volados, Mercedes Alvarez y Santiago Salinas. 
Fogoneros l°: Pedro Stamatópolis, Andrés Pérez. 
Id. 2°: Rosso Bartolomé, Desiderio Domínguez y José Donaire. 
Mayordomo: José Manuel Meneses. 
Mozo: José M. Rodriguez. 
Soldados: José V. Vergara, Gumercindo González, José Muñoz, Juan F. Mancilla, Nicanor Navas y Nicanor Valenzuela.
Quedaron en Coquimbo: Alejandro Diaz y Manuel Diaz.

Benjamín Vicuña Mackenna, cuenta la siguiente anécdota publicada en un diario de Valparaíso.
“La Pilcomayo fue visitada ayer por gran número de personas.
Entre ellas se presentó una pobre mujer, madre de uno de los antiguos tripulantes de la Esmeralda. La infeliz iba, no a admirar la elegancia del buque cautivo, no a tomar el balance de los estragos causados en la nave por la felonía peruana, iba tan solo a preguntar si habían visto morir a su hijo, quería darse el triste placer de hacerse relatar sus últimos momentos.

Un grupo de marineros rodeó a la madre del valiente; la hija del pueblo les preguntaba con acento empapado en lágrimas.
-¿Quién de ustedes vio morir a mi hijo?

En este momento sucedió algo imprevisto; un muchacho atravesó la cubierta y fue a caer en los brazos de la doliente, exclamando: -madre soy yo.  ¡No he muerto!”.

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Imagen: Matías Matamala Torres, miembro de la tripulación de la Esmeralda recibido en Valparaíso el 03 de diciembre de 1879.

Saludos
Jonatan Saona

1 comentario :

Victoriano dijo...

Pobre Sra. ya estaba resignada de antemano.

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