jueves, 13 de junio de 2013

Miguel Grau

Lo que me contó mi abuelo

Un 8 de Octubre, por siempre, los pueblos y la Patria recuerdan el paso a la inmortalidad del Huáscar con don Miguel Grau y sus hombres.

Admirado y reconocido por las Marinas del Mundo. Grau nos legó, ejemplo de heroísmo cuando la Patria llama a sus hijos a defender su suelo. ¡Seguid su ejemplo! Es la frase que a cada uno de nosotros nos enseñan, aprendiendo y aplicando de El, el camino que guían el futuro de nuestras vidas.

Pero realmente… cómo era El?. Terminada la ceremonia de tan importante fecha, ayudaba regresar a casa a mi anciano abuelo, quien con su cabeza plateada, bastón en mano y andar pausado me dijo:

Cuando el Teniente Primero, don Diego Ferré Sosa, regresó a Lima luego de hundir a la “Esmeralda”; le contó a su paisano y amigo Lambayecano Dr. Rubén Beleván Ruiz de Castilla, Capitán de Fragata asimilado en ese entonces, lo siguiente:

Ya se había hundido a la “Esmeralda”, -siguió mi abuelo- y Grau ordenó que rescataran a todos los náufragos. En un total de 62 y ya a bordo del “Huascar” se les repartió ron de Lambayeque y ropa seca. Luego Grau y algunos oficiales entre los que se encontraba Diego Ferré, recorrieron el buque para verificar los daños sufridos en el combate. Por la cubierta de proa observa que un marino chileno, de unos 50 años aproximadamente, lloraba quedamente. Por su estado general debería ser fogonero, refirió Diego Ferré. Grau se le acercó y dándole unas palmaditas en el hombro le dijo le disculpara por la pérdida de sus compañeros y su nave porque así era la guerra.

Para sorpresa le contó que él no lloraba por eso, sino porque en su nave se había ido el producto de dos años de ahorro ganados con esfuerzo en los muelles chilenos y que estaban destinados para la educación de su nieta huérfana de padre y madre.
Comprendiendo la situación, ordenó confidencialmente a Diego Ferré que al término de la inspección el acongojado marinero le esperara en su despacho y, prosiguió con la revista.

Ya de vuelta a su cámara y siempre en presencia de su oficial de órdenes y esta vez con su ocasional prisionero, abre un pequeño cajón de su escritorio y extrae 20 soles de plata.

Mirándolo paternalmente le dijo:

“Lamento el daño que le he causado y le ruego acepte este dinero para contribuir en parte la educación de su querida nieta”. Sorprendido de la actitud del vencedor y recibiendo las monedas le respondió:

“Gracias señor, pero no me explico como el Perú manda a la guerra a hombres como Ud.” Y se retiró a la cubierta.

Ferré vio enrojecer la cara a Grau cuando dirigiéndose a él, le ordenó: “Teniente, le prohíbo terminantemente comentar lo que acaba de ver y oír acá” y prosiguieron con la rutina de guerra.

Don Diego Ferré, prosiguió mi abuelo, no pudo guardar el secreto y me lo contó a mí, cuando al arribar al Callao visitó nuestra casa.

Yo como nieto (Carlos F. Beleván Mesinas y L. de L.) el “secreto” lo divulgué al Historiador Naval Capitán de Navío (r) don José Valdizán Gamio en el Museo Naval, donde también me lo contaron a mí y hoy a través del presente le entero a Uds. para saber hasta donde llegó la grandeza de nuestro ínclito Almirante.

Nota.- En el año 1962 cuando postulaba a la “Escuela Avanzada de Electrónica” de  CITEN, perteneciente a la Marina de Guerra, don José Valdizán Gamio integraba el Jurado de Madurez Mental, que era definitorio para el ingreso a la Marina; junto con los Comandantes Villalobos, Castillo y el Teniente Távara, en ese entonces.
Hasta ahora tengo en mi mente la expresión de aceptación a las dos preguntas de Cultura General, que me hizo. Sus libros se encuentran en el Museo Naval. Realmente un honor haberlo conocido, porque después de 50 años, con aprecio, sigo su ejemplo.   Alberty Hugo Collantes
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Texto por Alberty Hugo Collantes en su blog Compendios

Saludos
Jonatan Saona 

2 comentarios :

Jorge MG dijo...

Creer o no es derecho de cada individuo. Si recoger náufragos indefensos en lugar de ametrallarlos y devolver las pertenencias personales del enemigo caído a sus deudos merece los calificativos del comentario anterior; entonces repasar ("remoler") heridos, bombardear posiciones evidentemente no militares y matar no combatientes de toda edad incluso extranjeros neutrales que calificativo merece. Si conoces hechos que desmienten lo que reconocen la mayor parte de los historiadores, entonces brinda tu aporte, señalando la fuente.

Anónimo dijo...

Viva el ejemplo del gran Almirante don Miguel Grau siempre un hecho más para sentirme Peruano y los comentarios desdeñosos e ignorantes de ese o los Chilenos ladrones y asesinos que nunca van a admitir la caballerosidad y cultura que caracteriza al pueblo Peruano y distinta a la vileza de ese pueblucho del sur..... Viva Grau y viva el Perú por siempre.

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