sábado, 1 de junio de 2013

Caceres y la contraofensiva

PROCLAMA DE CÁCERES ANUNCIANDO LA CONTRAOFENSIVA EN EL CENTRO

Soldados del Ejército del Centro:

Hace tres meses escasos que llegásteis a esta noble capital de gloriosos recursos históricos, venciendo todo género de dificultades, desde el combate de Pucará en que hicísteis retroceder al ejército enemigo superior en número a nosotros, hasta la batalla de Carmen Alto en que sellásteis con vuestra sangre y con vuestros esfuerzos la obra de la unificación nacional.

Durante vuestra permanencia en Ayacucho, habéis descansado de vuestras fatigas y reparados vuestros quebrantos, mediante la generosidad hospitalaria de los hijos Condorcunca.

Hoy la salud y la honra del Perú nos llaman al departamento de Junín, allí donde los pueblos han levantado la sagrada enseña de la nación contra el invasor; allí donde éste, haciendo ostentación de salvajismo, ha reducido a escombros los hasta ayer florecientes pueblos, allí donde gimen y vagan sin hogar y sin pan las mujeres, los ancianos y los niños, demandando vuestra protección y su venganza; allí, en fin., donde la providencia ha determinado que presentéis al mundo un espectáculo de un puñado de valientes que luchan por la integridad o independencia de la patria y que prefieren la muerte a la deshonra.

Soldados:

Habéis hasta hoy efectuado una retirada que tiene pocos ejemplos en la historia militar. Habéis recorrido sin abrigo y sin zapatos doscientas leguas en el interior del Perú. El hielo inmenso de las cordilleras y el ardiente sol de las quebradas, no han podido abatir vuestro espíritu que se ha manifestado superior a todas las contrariedades. Pero con esa campaña que concluyó en las faldas de Acuchimay, no hemos hecho nada todavía. La patria exige hoy de vosotros mayores sacrificios y penalidades; tenemos que volver al punto de donde partimos, a fin de dar la batalla suprema al osado invasor y arrojarlo hasta la costa, para eterno escarmiento de Chile y gloria imperecedera del Perú.

Aunque en pequeño número, estáis llamados a prestar grandes servicios al país. Las más difíciles empresas no son siempre acometidas con buen éxito por los más fuertes, sino por los más esforzados.

Compañeros:
Vuestra misión no puede ser más noble y generosa. Unidos con las imponentes masas populares que asedian y atemorizan al ejército chileno de Huancayo, la victoria no podrá negaros sus favores; y cuando la república libertada por vosotros, os proporcione días de bienestar en vuestros hogares al lado de vuestras madres, esposas e hijos, podréis enorgulleceros con justo título de haber pertenecido al Ejército del Centro.

Vuestro General,
Andrés A. Cáceres.

Ayacucho, junio 1 de 1882.
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Saludos
Jonatan Saona

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