martes, 9 de abril de 2013

Aurelio García


Al estallar la Guerra con Chile en 1879 fue nombrado Jefe de la Segunda División Naval del Perú, conformada por la corbeta Unión, la cañonera Pilcomayo y el transporte Oroya.

Durante la campaña naval estuvo a bordo de la Unión (cuyo comandante era Nicolás del Portal), y en ella participó en la mayoría de combates navales de la guerra. 

Estuvo así en el primero de ellos, el combate naval de Chipana (12 de abril de 1879), en donde al lado de la Pilcomayo enfrentó a la cañonera chilena Magallanes. Luego hizo algunas incursiones en la costa chilena y capturó a cargueros chilenos como el Adelaida Rojas y el Saucy Jack, así como varias barcas mercantes. Y con el apoyo del Huáscar, acorraló y capturó al transporte chileno Rímac, que llevaba tropas y pertrechos hacia Antofagasta (23 de junio de 1879). 

Por la correspondencia oficial tomada del Rímac, se supo que los chilenos esperaban un transporte de armas y pertrechos que vendría por el estrecho de Magallanes, por lo que el gobierno peruano encomendó a Aurelio García partir de inmediato con la Unión al extremo sur del continente, para interferir tal embarque. La Unión entró en los canales del estrecho el 13 de agosto y llegó hasta Punta Arenas, donde se conoció que el embarque ya se había realizado. García y García no ordenó ningún acto hostil contra la población civil, la cual quedó muy agradecida y le envió una comitiva para expresárselo directamente. Si bien no se logró el objetivo, fue este un viaje memorable, por la mentalidad superior y la pericia técnica de los marinos peruanos.


Al lado del Huáscar comandado por Grau, la Unión con García y García continuó recorriendo el litoral chileno, hasta que finalmente toda la flota chilena los acorraló en Punta Angamos, el 8 de octubre de 1879. Siguiendo estrictamente las instrucciones dadas por el Supremo Director de Guerra ante circunstancias de ese tipo, Grau ordenó a la Unión que se pusiera a salvo a toda máquina. García y García cumplió la orden, no sin antes haber intentado atraer hacia su buque la atención de los navíos chilenos, para así separarlos y posibilitar la fuga del Huáscar. Pero los chilenos descubrieron pronto el engaño y fue así como Grau y la tripulación del glorioso monitor enfrentaron solos el sacrificio.

García y García, merced al rápido andar de su buque, logró eludir la persecución de las corbetas chilenas Loa y O'Higgins, llegando a Arica, para zarpar luego al Callao. Ya en Lima, se sometió a su propio pedido a un sumario indagatorio para aclarar su conducta seguida en Angamos, siendo absuelto de todo cargo y responsabilidad. Nicolás de Piérola, autoproclamado Jefe Supremo a fines de 1879, lo incluyó entre sus asesores militares. 

Junto con Antonio Arenas fue uno de los plenipotenciarios que a nombre del Perú participó en las fallidas conferencias de paz con Chile celebradas a bordo de la corbeta norteamericana Lackawanna, anclada en Arica, en octubre de 1880. Luego luchó en la defensa de Lima, resultando herido, tras lo cual acompañó al dictador Piérola en su retirada hacia la sierra del Perú, actuando como su secretario general. 

Fue nombrado representante ante el gobierno de Bolivia, con quien negoció un Tratado de Comercio y Aduanas (7 de junio de 1881). Por entonces fue ascendido a contralmirante.

Cuando Piérola fue nombrado presidente provisorio por la Asamblea de Ayacucho, García y García fue designado presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Relaciones Exteriores, cargo que ejerció de 30 de octubre a 28 de noviembre de 1881. El gabinete ministerial estaba integrado por Andrés A. Cáceres, Pedro Alejandrino del Solar, Lizardo Montero y Manuel Galup, los cuales nunca llegaron a reunirse. Tras la renuncia de Piérola, García y García volvió a Lima, donde se contó entre los fundadores del Partido Nacional, después llamado Partido Demócrata, el 5 de febrero de 1882, iniciativa tomada por el mismo Piérola, como preparativo para la futura reconstrucción del país.

Los chilenos pusieron precio a su cabeza y su casa en Lima fue saqueada e incendiada, por lo que tuvo que salir del país. Pasó a Londres, donde a través de cartas publicadas en las páginas del The Times (diario amigo de la causa chilena) denunció de un lado la execrable actuación de Chile durante la guerra y por otro expuso la posición del Perú ante los proyectos de paz. 

El gobierno del general Miguel Iglesias lo acreditó como ministro plenipotenciario ante la corona británica y la Santa Sede, pero renunció tras la dimisión de Iglesias, luego de la guerra civil de 1884-1885.

Retornó a Lima y asumió la gerencia de una compañía financiada por inversionistas ingleses, que debía explotar las minas de La Unión, en el departamento de Arequipa; pero durante un viaje de inspección a dichos yacimientos, fue víctima de una súbita y grave enfermedad. Cuando era trasladado hacia Lima falleció a bordo del barco Santa Rosa, frente al Callao (1888).
**************

Saludos
Jonatan Saona

2 comentarios :

María Isabel Briseño Meiggs dijo...

Soy Bisnieta de Don Aurelio García y García, padre de mi Abuelo Don Nicanor García y Lastres.
María Isabel Briseño Meiggs García

Raúl Olmedo D. dijo...

Es interesante enfatizar en lo actuado por "La Unión" bajo el mando de García y García el 08 de octubre de 1879.
La verdad estricta es que, en ambas marinas enfrentadas, la táctica fue similar a lo largo de la campaña marítima : retirarse (en fuga, decía la prensa) ante un adversario de mayor poder, para poner en salvo la propia nave y reservarla para futuras acciones. Lo hizo así Latorre en Chipana, y Condell en Iquique. Luego Grau, en distintas ocasiones, alejándose de los blindados chilenos en busca de una mejor ocasión de hacer daño. Era lo sensato.
Conque en Angamos "La Unión" procedió de la única forma que cabía criteriosamente actuar. Habría sido un suicidio inútil quedarse a acompañar al "Huáscar" en su combate final con bandera peruana, y las instrucciones de Prado eran clarísimas al respecto. Y atinadas, por cierto. Habría que retirarse, de ser posible, y salvar la nave en caso de enfrentar enemigos de superior poder de fuego.
Ya vemos que tal estrategia permitió a "La Unión" cumplir, mas tarde, al mando de Villavicencio, misiones que fueron de gran ayuda moral y material a su país.
La prensa chilena hizo gran mofa del comandante García y García a raíz de los sucesos de Angamos, pero fueron injustas las criticas - todas ellas - motivadas por la odiosidad bélica.

Desconozco el papel que jugó el comandante García y García en la defensa de Lima, en la cual resultó herido de acuerdo al texto que estamos comentando. Cualquier dato a este respecto será bienvenido.

Tampoco sabía del incendio y saqueo de su casa en Lima. Pero si se asienta por parte de autores chilenos que una heredad existente entre Surco y Barranco, de propiedad de su familia, resultó destruida el 15.01.81 por efecto del fuego de artillería chilena.

R. Olmedo

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