martes, 4 de diciembre de 2012

Parte de Jimeno


Parte de Antonio Jimeno

Señor:
Como jefe de ronda en la noche de ayer, tengo el honor de poner en su conocimiento lo ocurrido durante la mañana de hoy.

A las 5 A.M., cumpliendo con las órdenes verbales recibidas de V. S., me coloqué en el expresado, en la distancia media del dique a las baterías del norte, para observar los movimientos de las lanchas enemigas; en esta disposición, se destacaron del dique tres lanchas a vapor, de las cuales reconocí eran dos de torpedos de botalón, las que me acortaron la distancia con el objeto manifiesto de estrecharme y hacer uso de sus botalones, mientras que la tercera, proyectada sobre el costado del dique, rompió sus fuegos de cañón y ametralladora. Inmediatamente goberné mi embarcación replegándome sobre las baterías y contesté sus fuegos con artillería, ametralladora y fusilería. 

A partir de este momento, se generalizó el combate con seis lanchas por la parte enemiga y cuatro de la nuestra, pues momentos antes se recibió el refuerzo de la Capitanía, primero, y Urcos, después, habiendo tenido desde anoche a la Resguardo. El Huáscar, lo mismo que los demás buques enemigos que se encuentran bloqueando este puerto, también rompieron sus fuegos sobre nosotros, los que eran contestados por las baterías de tierra.

El tiroteo ha durado hasta las 7.15 A.M., que habiendo abandonado el campo el enemigo, recibí orden de la Comandancia General de Marina, por conducto de la lancha Capitanía, de regresar al dársena, lo cual cumplí inmediatamente.

Durante la acción que dejo relatada, se han consumido en mi embarcación 30 tiros del cañón de a 40 y 30 del de a 32, a más de 10 tarros de metralla y 6 de los de preston. Los tiros de ametralladora y rifle, no me es posible calcular el número.

Las desgracias personales ascienden tan solo a cuatro: el sargento 2º José Manuel Ríos, herido gravemente en una pierna; soldado Manuel Pando, también en una pierna; el marinero Hilario Castillo, mortalmente, en el pulmón, y el fogonero Manuel Cruz, levemente.

Las averías en el Arno son una rozadura producida por una bala de cañón pequeño en la bobadilla, un tiro de cañón pequeño en la borda del costado de babor, dos tiros de ametralladora sobre el cubichete de la máquina, un casco de bomba en la regala de estribor y varios tiros de rifle en la cubierta y chimenea.

El pabellón que enarbola la lancha fue bandeado por tres balas, dos al parecer de cañón y la otra de ametralladora.

El alférez señor Balta, que iba en la misma embarcación y que funcionaba como mi segundo, lo mismo que el aspirante de marina don Ernesto Flores y demás tripulantes, se han distinguido en el combate por su serenidad y valor; el sargento 2º Ríos, que salió herido, también se ha portado dignamente.
Las embarcaciones que me acompañaban han cumplido su deber, mereciendo especial mención la lancha Capitanía, que siempre estaba cerca de mí haciendo un nutrido fuego de fusilería y ametralladora.

No me parece de más hacer presente a V. S. que una de las lanchas enemigas ha salido muy averiada a consecuencia de un tiro de cañón de a 40 de esta embarcación.

Los heridos de que hago mención fueron desembarcados por gente del Talismán y conducidos a tierra.

Espero, pues, señor Mayor, que este parte se sirva elevarlo a la Comandancia General de Marina para su conocimiento.

ANTONIO JIMENO

Al señor capitán de Navío, Mayor de órdenes del Departamento.
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Saludos
Jonatan Saona

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