domingo, 23 de septiembre de 2012

Ricardo Espiell


Ricardo Martín Espiell 

Nació en la ciudad de Lima, el día 11 de Noviembre de 1843, siendo sus padres Don Mateo Espiell y la señora Petronila Guillen. 

Dedicado a la carrera de las letras, hizo sus estudios preparatorios en el Colegio de Musso, pasando después, a la edad de doce años, esto es en 1855, al Colegio de San Carlos. Con buena reputación entre sus compañeros de estudio, por su clara inteligencia y su aprovechamiento, se recibió de Bachiller en Jurisprudencia y Sagrados Cánones, a los 19 años de edad y de abogado en 1878, después de haber desempeñado algunos destinos públicos. 

En 1864, entró á servir como meritorio en el Ministerio de Relaciones Exteriores, puesto que desempeñó a satisfacción de sus jefes, que vieron siempre en él al empleado inteligente y cumplidor de sus deberes. 


Verdaderamente patriota y abnegado hasta el extremo, sin reserva de su vida ni de sus propios intereses, concurrió al combate del Callao, el 2 de Mayo de 1866, como bombero fundador de la Compañía Nacional organizada por la Municipalidad de Lima. 

Desempeñando la secretaría de la visita de aduanas y tesorerías del Sur de la República, en 1868, se encontró en el puerto de Arica cuando tuvo lugar el memorable cataclismo de 13 de Agosto de ese año, habiendo salvado entonces milagrosamente la vida. 

Como escritor público, Espiell se distinguió desde muy joven entre sus colegas de la prensa, al lado del inolvidable maestro señor D. Manuel Amunátegui. 

Habiendo sobrevenido la revolución social de 1872 que dio origen á la formación del verdadero partido liberal en el Perú, Espiell fué uno de los primeros en concurrir á sus filas para tomar en ellas un puesto como soldado del progreso y de la libertad. 

Don Manuel Pardo, comprendió perfectamente el carácter y las cualidades personales del joven que se iniciaba en la carrera pública como verdadero patriota, lo nombró su secretario íntimo, y compartió con él los laureles y las penurias de la sagrada misión que los pueblos le confiaran poniéndolo al frente de la 
dirección de sus destinos. 

Entre otros puestos y comisiones de orden administrativo, político, y de hacienda, Espiell fué también en el Ministerio de este ramo jefe titular de la sección de Contribuciones en la Dirección de Rentas. 

Organizada la Guardia Nacional de la República el año de I872, como el mejor medio de poner al pais en aptitud de defenderse contra las continuas asechanzas de los que trataban de trastornar el orden público, que recien se había establecido bajo bases tan legítimas como seguras, Espiell formó una columna de artillería con los miembros de la Compañía de bomberos Lima, que por entonces comandaba; y llegada la hora de la prueba, cuando la revolución estalló en el Sur de la República, ya que no le era posible movilizar inmediatamente su columna, emprendió viaje con el Presidente Pardo, en 1874, como ayudante de este, asistiendo, entre otros encuentros de armas que tuvieron lugar en dicha época, a las memorables acciones de Los Angeles y Arequipa. 

Habiendo hecho la primera campaña Naval, en la corbeta «Unión,» como Secretario del Comandante General Don Aurelio García y García, vino a mandar en 1879, la brillante columna «Guardia de Honor», formada por los voluntarios del Departamento de Loreto, y sostuvo la constitucionalidad contra la revolución 
de 1879. 

Declarada por Chile la guerra del Perú en 1879, Espiell vistió la blusa de soldado del ejército de Reserva, y fué sargento segundo de la cuarta compañía del batallón número 2. El trastorno político de Diciembre del mismo año, lo encontró al mando de la columna de voluntarios que anteriormente hemos indicado, siendo, ademas, Espiell representante en el Congreso por una provincia de ese departamento. 

El 1° de Enero de 1881 pasó a comandar la guarnición de la fortaleza del «Cerro de Vasquez,» cuya artillería era servida por la Compañía de Bomberos Lima N.° 1. 

En las Cámaras legislativas, a los que en varias ocasiones perteneció lo mismo que a los Concejos Municipales, Espiell fué firme sostenedor de los sanos principios y defensor infatigable de las prerrogativas populares. 

Fue en Lima uno de los colaboradores más entusiastas de la administración iniciada por el Doctor D. Francisco García Calderón; mas, habiendo fracasado ésta de la manera que a todos nos consta, Espiell marchó á ponerse al lado del General Montero en Arequipa, abandonando familia y comodidades, asistió al Congreso allí reunido, salió con dicho Contra Almirante y volvió nuevamente como Secretario del General Canevaro, cuando éste restableció en el Sur el imperio de la constitucionalidad. 

El 27 de Agosto de 1884, Espiell combatía como un valiente, desde la torre de la iglesia de la Merced, contra los soldados de Iglesias. 

Pacificado el pais, Espiell volvió al al seno de los suyos ocupando una poltrona en el Senado como representante por el Departamento de Puno y otra en el Concejo Provincial de Lima, desde 1881, en cuya corporación prestó muy importantes servicios, distinguiéndose de una manera especial en la comisión doblemente patriótica y humanitaria de hacer recojer, sepultar e incinerar los cadáveres de los combatientes en las memorables y sangrientas jornadas de Chorrillos y Miraflores, dispersos en los campos de batalla y entre las ruinas y los humeantes escombros de esos pueblos horriblemente sacrificados. 

El Doctor Don Ricardo M. Espiell contaba apenas cuarenta y cuatro años de edad, cuando la muerte ha venido á sorprenderle, arrebatándonos un ciudadano inteligente, honrado y laborioso que, por mil títulos, estaba llamado a ser uno de los más importantes hombres públicos de su país y a prestarle servicios de inmensa consideración. 

Muchas asociaciones de carácter humanitario, político, científico y literario le contaron en su seno como miembro ya activo ya correspondiente u honorario, prestándole repetidas ocasiones de hacer públicas y manifiestas sus aptitudes, sus sus nobles sentimientos y sus elevadas ideas. 

La casi repentina desaparición de tan estimable ciudadano, ha contristado profundamente a toda la sociedad de Lima, en la que Espiell contó siempre numerosos y verdaderos amigos, observando en todo tiempo una conducta verdaderamente irreprochable y distinguiéndose por su consecuencia y lealtad, para con todos y por el amor casi fanático que profesaba á sus ancianos padres sirviéndoles de apoyo y de legítimo orgullo.
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Ricardo M. Espiell, víctima de una neumonía, falleció en el hospital San Lázaro del Rímac el 8 de agosto de 1887 dejando viuda a doña María Barrionuevo y huérfano a su pequeño hijo Ricardito de tan solo ocho meses de edad y que le sobrevivió solo seis años después.

Texto tomado de "El Perú Ilustrado" edición Nº15 Sábado 20 de agosto de 1887, año I.
Fotografía del Centro de Estudios Histórico Militares

Saludos
Jonatan Saona

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