lunes, 9 de julio de 2012

Batalla Concepción, revisitada



La Batalla de Concepción, revisitada


El fervor con que los pobladores andinos ven la figura de Andrés Avelino Cáceres suele causar curiosidad en el visitante. No es raro que con cierta regularidad se recuerden las gestas —heroicas o no— en que la figura del viejo héroe de la Breña revive, junto a sus tropas, para luchar contra el invasor de las tierras del sur.

6 de julio de 2012


La Plaza de Armas de Concepción en una explanada llena de árboles y curiosos corredores, de más de 10 mil metros cuadrados. Hace exactamente 130 años, en la iglesia matriz de la ciudad (ubicada al este de la plaza), 77 soldados chilenos estaban acantonados y esperaban lo peor: sabían que una tropa peruana llegaría para acabar con ellos. Es de mañana y las autoridades lo han preparado todo para la escenificación. No es fácil dirigir a tantos actores: nada menos que 600, entre militares, comuneros y colegiales.

9 de julio de 1882

Por la mañana: Juan Gastó, con la orden de Cáceres sobre sus espaldas, ya tenía lista su tropa, un grupo de montoneros de escasa preparación y armas ridículas para la guerra —palos, piedras, herramientas de labranza, y entre todas ellas, algún fusil—, cuyo número real con el paso de los años iba a hacer imposible de identificar. Mientras los estudiosos peruanos calcularían en 55 (Jorge Basadre), los chilenos los sumarían hasta los 1.500 (Marcial Pinto Agüero).

6 de julio de 2012

A media tarde, los cientos de actores empiezan a llegar a la plaza de armas. Se quitan los bluejeans y zapatillas, que cambian por los uniformes pardos de yute que usaron los montoneros hace 130 años durante una guerra de la que muchos no regresarían.

Los montoneros se detuvieron en Lastay para tomar algunos acuerdos. Había opiniones contrarias. Finalmente decidieron atacar a las huestes chilenas. Partieron desde Comas y Andamarca. Tomaron los corredores de Leonioj y Matinchara y, sabedores del peligro cada vez más cercano, llegaron a las cercanías de la plaza, donde iniciaría la refriega.

Las tropas chilenas intentan inútilmente contener el empuje de los montoneros, y van perdiendo, palmo a palmo, el terreno de la plaza, hasta que, agotados, deben refugiarse en la iglesia.
Miles de pobladores observan. Para ellos ver vencer a los lejanos compatriotas les da satisfacción, y ven nacer, muy en el fondo, un extraño sentimiento de solidaridad, de orgullo y amor por aquel país que los vio nacer.

El ataque debía ser rápido, pero era difícil: el enemigo estaba refugiado en tierra sagrada. Los montoneros lo iban a pensar detenidamente antes de adentrarse en la iglesia matriz y matar. El coronel Luque acepta la rendición chilena, pero no sabe que es una trampa, por cuya causa muchos guerrilleros dejarán la vida. Bajada la guardia, serán atacados por las tropas invasoras. Reiniciada la refriega, cae por fin la pared lateral del bastión chileno, y de pronto, los guerrilleros, fortalecidos, acaban con sus enemigos.

Ya anochece, la escenificación ha terminado. Los actores vuelven a vestir sus ropas. Los cadáveres desperdigados por la plaza reviven y, pese a los uniformes chilenos, caminan, entre risas, con los montoneros. Las guerras, aun las escenificadas, resaltan el horror. Pero al terminar, ya en tiempos de paz, las cosas pueden regresar a su estado natural. Esa suele ser su mejor enseñanza.

Por: Juan Carlos Suárez
Texto tomado de http://www.rpp.com.pe/2012-07-07-la-batalla-de-concepcion-revisitada-foto_499530_10.html














4 comentarios :

Raúl Olmedo D. dijo...

La tropa del "Chacabuco" vestía blusa gris y pantalón garance ese día, y los oficiales, blusa negra y pantalón gris. Todos ellos, el kepí azul marino que se había entregado a comienzos de la campaña de 1882. El dato es oficial.
La blusa azul con vivos rojos se usó en las campañas de Tarapacá y - parcialmente - la de Moquegua. En la campaña de Lima las tropas chilenas utilizaron mayoritariamente la blusa gris. Los kepí azules y rojo de la infantería habían quedado en desuso en 1881 por destrucción del material.

R. Olmedo

Anónimo dijo...

Una de las pocas victorias del Perú para subirles el animo al mal trecho ejercito incaico... de todos modos perdieron igual la guerra del pacifico XD

Miguel de Althaus dijo...

Mi tatarabuelo el gral Clemente de Althaus,quien hizo mapas de todo el Perú y Bolivia,muró en 1836 en Concepció donde no había médico alguno.No habiendo aú cementerio, fue enterrado en la cripta de la Iglesia de Concepción,y unos 40 años después se produjo en combate de peruanos y chilenos y muertos éstos.fueron enterrados en la misma cripta para evitar profanaciones el coronel chileno del Canto mandó incendiar toda la iglesia.Esta reconstuida años después tiene la cripta cerrada, sin acceso posible para evitar indeseados homenajes de chilenos.

Miguel de Althaus dijo...

Mi tatarabuelo el gral Clemente de Althaus,quien hizo mapas de todo el Perú y Bolivia,muró en 1836 en Concepció donde no había médico alguno.No habiendo aú cementerio, fue enterrado en la cripta de la Iglesia de Concepción,y unos 40 años después se produjo en combate de peruanos y chilenos y muertos éstos.fueron enterrados en la misma cripta para evitar profanaciones el coronel chileno del Canto mandó incendiar toda la iglesia.Esta reconstuida años después tiene la cripta cerrada, sin acceso posible para evitar indeseados homenajes de chilenos.

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