martes, 3 de enero de 2012

Parte de Lynch

COMANDANCIA EN JEFE DE LA 1ª DIVISIÓN

Señor:

Dándome cuenta el Jefe del Estado Mayor de la División de mi mando de los hechos relativos a la brillante jornada de Chorrillos, en la cual correspondió a las fuerzas de mi mando una larga y tremenda tarea que supieron empezar y concluir con gloria, me dice lo que sigue:

"Como Jefe de Estado Mayor de la División que está al mando de V.S., me cabe la satisfacción de dar cuenta de los sucesos militares que tuvieron lugar en la memorable jornada el día 13 del presente y que dieron por resultado el triunfo de nuestras armas sobre el ejército peruano en la batalla de Chorrillos.

En cumplimiento de órdenes impartidas por el Cuartel General, V.S. dispuso que a las 5 P.M. del día 12, la división que estaba acantonada en el valle de Lurín se pusiese en marcha, formando cuatro columnas paralelas: la 1ª compuesta de los regimientos 2º de Línea y Colchagua, que formaban la derecha; la 2ª, de los regimientos Atacama y Talca, la 3ª, de los regimientos 4º de Línea y Chacabuco, y la 4ª, del Regimiento Coquimbo y Batallón Melipilla. Las tres primeras seguían el camino de Lurín a Chorrillos por el alto, paralelas a la línea telegráfica, y la 4ª, el de la playa que conduce a la misma ciudad. Esta columna marchaba seguida de dos baterías de artillería de montaña y el parque, y éstas protegidas a su vez por el Regimiento de Artillería de Marina.

Sin inconveniente alguno se marchó hasta las 12 P.M., haciendo alto como a unos cinco kilómetros de los puntos que, según instrucciones, debían ser atacados al amanecer.

A las 3.30 se levantó nuevamente el campo, y fijados que fueron a cada columna los puntos que debían atacar y arreglada la forma en que debía hacerse, se marchó resueltamente a su ejecución en orden de batalla, llevando la línea de vanguardia cubierto su frente por sus respectivas guerrillas.

Una densa niebla cubría los morros y sólo pocos minutos antes de las 5 pudimos notar unos cohetes de señales. A las 5 A.M. sentimos que el enemigo rompía sus fuegos; nuestra división continuó impasible por algunos minutos hasta descubrir sus posiciones, trabándose enseguida un vivísimo fuego de fusilería contra sus trincheras, que la distancia de 300 a 400 metros que nos separaba de ellas y la claridad nos las ponían de manifiesto.

De los tres morros sobre los cuales dirigimos el primer ataque, dos cedieron luego al vigoroso empuje de los regimientos 4º de Línea y Chacabuco y parte del Atacama y Talca. El morro más alto, atacado por parte de los dos últimos regimientos y las trincheras que habían correspondido al 2º de Línea y Colchagua, se resistieron por más de dos horas, estando apoyado el enemigo por algunas fuerzas que defendían las trincheras que tenían en la hacienda de San Juan y que habían sido designadas a otra división, y que sólo pudo entrar en combate un poco más tarde que la 1ª.

Tomados los primeros morros, los regimientos 4º y Chacabuco y algunos grupos del Atacama y Talca continuaron atacando las trincheras que estaban a nuestra izquierda, y el enemigo fue abandonando sucesivamente después de sangrientos combates en cada una de ellas. En un morro que llamaremos de Las Canteras, se hizo una resistencia tan tenaz, que además de mucha tropa nuestra que quedó allí fuera de combate, tuvimos la desgracia de ver caer mortalmente herido al segundo comandante del Chacabuco don Belisario Zañartu, que reunía justos títulos para que se le llamase el valiente entre los valientes. A esta lamentable pérdida se siguió la del primer jefe del mismo regimiento, el bravo y entusiasta coronel señor don Domingo de Toro Herrera, que fue igualmente herido.

Nuestra tropa siguió avanzando hacia la izquierda hasta tomar una última y fuerte trinchera que había al pie del gran Morro Solar, de donde el enemigo continuó haciendo un vivísimo fuego de fusilería, ametralladoras y artillería que tenía colocada en la cima de esa ventajosísima posición. Aquí nuestras fuerzas se limitaron a mantener los puntos conquistados, ya por el corto número a que estaba reducida, ya por el cansancio consiguiente después de haber recorrido desde que principió el combate no menos de cuatro kilómetros de terreno arenoso y sobremanera accidentado.

Cuando se llegó a este último punto, se vio también al Regimiento Coquimbo y Batallón Melipilla que, auxiliados por nuestra escuadra, entraba por la izquierda, y ayudados por nuestras fuerzas tomaban posesión de varias trincheras que por ese flanco tenía el enemigo para defenderse del ataque que debía hacérsele por la playa.

El enemigo, acosado así por su derecha y por el frente, concentró todas sus fuerzas a la casi inexpugnable línea del Morro Solar, haciéndonos desde allí bajas considerables que no podíamos evitar sin abandonar el terreno conquistado. A esta hora, que serían las 8 A.M., estaba ya puesta en derrota la derecha del enemigo, y después de organziados los regimientos 2º de Línea y Talca con reducidas fuerzas, fueron en socorro de nuestra izquierda que estaba seriamente amenazada.

Nuestra artillería de montaña, almando del mayor Gana, tomó oportunamente, por orden de V.S., desde el principio del combate las posiciones que estimó más ventajosas y fue avanzando hasta colocarse en dos de los morros conquistados a nuestra izquierda. Allí establecida, sostuvo un nutrido y bien dirigido fuego sobre las posiciones que ocupaba el enemigo en el mismo Morro Solar, manteniéndose a 1.800 metros más o menos de la infantería enemiga.

Varias veces se intentó el ataque de este Morro; pero sin resultado, tanto por lo inaccesible de su frente y flanco, como porque el número de fuerzas de que hasta esa hora se podía disponer era muy reducido. En estos difíciles momentos llegó el refuerzo mandado por V.S., compuesto de los regimientos de la 1ª División que ya había deshecho al enemigo en nuestra derecha, y de algunos otros cuerpos de las otras divisiones que vinieron en auxilio nuestro.

Con estas fuerzas, convenientemente distribuidas, se procedió al ataque definitivo de sus últimas trincheras en el Morro Solar, dando por resultado que a las 12 M. estuvieran completamente apagados los fuegos del enemigo, excepto en el pueblo de Chorrillos, donde el combate terminó a las 3 P.M., porque las fuerzas enemigas, parapetadas en las casas, hicieron allí resistencia que, aunque tenaz, fue inútil.

El triunfo obtenido en este día por nuestro valiente ejército ha sido tan completo como espléndido; y la 1ª División, que tuvo que recorrer más de cinco kilómetros conquistando a viva fuerza los fuertes y trincheras del enemigo, que combatió contra más del doble número de fuerzas de las más veteranas, tiene derecho, a mi juicio, a un legítimo orgullo y a la satisfacción de haber contribuido poderosamente a la adquisición de tan brillante victoria.

Dolorosas y enormes son las pérdidas sufridas por nuestra División en jefes, oficiales y tropa, como podrá V.S. ver en las listas adjuntas, donde se nota que en general cada cuerpo parace que se impuso el deber de dar mayor número de víctimas combatiendo por la gloriosa bandera de la patria. Y apenas consuela un tanto los trofeos adquiridos, constantes en más de cuarenta cañones de todos calibres y siete ametralladoras arrebatadas al enemigo con valor heróico en once fuertes y trincheras que él creía inexpugnables porque no conocía el valor ni el empuje de los bravos hijos de Chile.

No entro, señor Comandante en Jefe, a hacer recomendaciones especiales, porque tengo la íntima convicción de que todos y cada uno ha llenado su deber, aún más allá de lo que debía esperarse, atestiguándolo las numerosas víctimas que se han sacrificado en aras de la patria. V.S., que tan acertadamente dirigió las fuerzas de su mando y que tan cerca pudo verlo y observarlo todo, es el mejor testigo de este aserto, y estoy seguro que habrá quedado satisfecho de la conducta digna y levantada de todos y cada uno de sus subalternos".

Al transcribir a V.S. el precedente parte, me es muy grato expresar a V.S., con legítimo orgullo, por el honor de las armas de Chile, que toda la División de mi mando, en la memorable jornada de Chorrillos, cumplió con su deber más allá de las exigencias militares.

Hubo un momento en que creí que no alcanzaría el aliento físico a mis fatigadas tropas para coronar la victoria trepando las empinadas cimas del Morro Solar después de haber tomado al asalto y a la bayoneta once trincheras sucesivas y nueve fortalezas artilladas, durante seis horas de combate; pero entonces tuve el placer de recibir el refuerzo que el señor General en Jefe se sirvió mandar en mi apoyo, bajo las órdenes del comandante del cuerpo de reserva, teniente coronel don Arístides Martínez, el cual supo llenar su deber a la altura de los demás jefes de mi División.

En el brillante comportamiento de los señores jefes y oficiales y de las tropas de la División de mi mando, se hace difícil hacer mención especial de algunos de ellos. Sin embargo, creo llenar un sagrado deber de justicia recomendando a la benevolencia de V.S. y a la estimación del país al valiente coronel don Gregorio Urrutia, Jefe del Estado Mayor de la División, y a los distinguidos oficiales de su inmediata dependencia; a los señores coroneles jefes de la Brigada, don Domingo Amunátegui y don Juan Martínez, y a los comandantes de los regimientos 2º y 4º de Línea, Artillería de Marina, Chacabuco, Talca y Atacama, a los cuales correspondió la parte más difícil del combate, y por fin, al comandante de la brigada de artillería de montaña.

De la misma manera recomiendo a la benevolencia de V.S. a mis alentados ayudantes, teniente coronel don Roberto Souper, que fue gravemente herido, sargento mayor don J. N. Rojas, sargento mayor graduado don Agustín Fraga, capitán de corbeta don Javier Barahona, capitán don Elías Yáñez y teniente 1º señor Silva Palma, quien durante el combate me prestó importantes servicios para comunicarme con la escuadra.

Las bajas de la División de mi mando han sido sensibles y considerables: 92 jefes y oficiales y 1.843 individuos de tropa quedaron fuera de combate entre muertos y heridos.

El resultado general de la jornada ha sido glorioso.

En poder de mis fuerzas quedaron 42 cañones de distintos calibres y 7 ametralladoras.
Adjunto a V.S. las listas nominales de muertos y heridos.

Dios guarde a V.S.
P. LYNCH

Al señor General Jefe de Estado Mayor General
*****************
Saludos
Jonatan Saona

1 comentario :

Anónimo dijo...

Patrick Linch, coronles ingles, que lucho junto a los chilenos cometiendo asesinatos a gente inocente que nada tenía que hacer en esta infaustua guerra que los chilenos lo provocaron. Dios te habrá mandado al infierno para que pagues y sientas en carne propia el dolor de gente inocente. El infierno tanto a ti como los de tus demas amigos chilenos estan siendo juzgado por Satanaz y desgracia para tu descendencia que ahora en Chile estan gozando de tan indebida fortuna.

Publicar un comentario

GDP1879 te invita a visitar↓↓↓


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...