miércoles, 21 de diciembre de 2011

Wenceslao Vargas

WENCESLAO VARGAS ROJAS
ULTIMO GRUMETE DE LA “ESMERALDA” HIJO DE LA REGION DE COQUIMBO

Apuntes biográficos rescatando la figura del último héroe del Combate Naval de Iquique, el Grumete de la “Esmeralda”, Vicealmirante Wenceslao Vargas Rojas, nacido en Cachanlagua, localidad de Rapel, comuna de Monte Patria, en la Región de Coquimbo

SUS PRIMEROS AÑOS
Wenceslao Vargas Rojas, nació el 28 de Septiembre de 1861, en el establecimiento minero de Cachanlagua, en la pintoresca localidad de Rapel, al interior de la comuna de Monte Patria, en la Provincia de Limarí de la Región de Coquimbo.

Hijo de Toribio Vargas y Silveria Rojas, paso sus primeros años, cursando estudios elementales en la Escuela Particular del profesor Pedro Ocaranza y en el Colegio “San Agustín”, hoy desaparecido y que se ubicada a un costado del actual templo de “San Agustín”, en calle Cienfuegos de la ciudad de La Serena.

RUMBO A PERU
A los 15 años, Wenceslao Vargas se emplearía en La Serena, con el comerciante francés Luis Nazarit, quien lo envía a cargo del ganado a Perú, país donde emprendería nuevos rumbos en faenas de la construcción en Lima y luego se familiarizaría con las actividades marítimas en el puerto de El Callao.

DECLARACION DE GUERRA
El 15 de Abril de 1979 Perú y Bolivia declaraban la guerra a Chile, al otro día Wenceslao Vargas sería deportado, abandonando El Callao a bordo de la nave “Rimac” y arribando al puerto de Iquique.

Refiriéndose a este hecho, el propio Grumete Vargas, declararía; “Yo estaba en El Callao, trabajando en el puerto, cuando se declaro la guerra, inmediatamente conseguí pasaje en el transporte “Rimac” que se dirigía a Iquique; a pesar que los peruanos me decían - Quédate Wenceslao, si aquí no te va a pasar nada -, según relata el héroe naval.

EMBARQUE EN LA “ESMERALDA”
Arribando a Iquique, Wenceslao Vargas conocería al joven Guardiamarina, Arturo Fernández Vial, quien por su espíritu travieso hizo bromas a Vargas, por su permanencia en Perú y enrolándolo, a poco de cumplir los 18 años, con un sueldo de diez pesos mensuales, como Grumete de la Corbeta “Esmeralda”.

De este hecho el último Grumete recordaría; “yo quería servir a mi patria y llegué a Iquique y tuve oportunidad de conocer, en cuanto desembarque, al Guardiamarina Fernández Vial - que era travieso -; según acota; y le pedí ser tripulante, como voluntario, de la “Esmeralda”; así, en la gloriosa nave, su capitán Arturo Prat Chacon, nuestro máxima Gloria Naval, lo designaría como “sirviente de pieza en cañón número 6”.

EL COMBATE SE APROXIMA
Se encontraría bordo de la nave de guerra chilena, cuando le correspondería el día 21 de Mayo de 1879, ser parte activa del Glorioso Combate Naval de Iquique, protagonizado por la endeble nave de madera, la Corbeta “Esmeralda” y la Cañonera “Covadonga”.

Ambas embarcaciones, se encontraban sosteniendo el bloqueo del puerto iquiqueño, desde el día 17 y les correspondería enfrentar, con gloria y honor, al poderoso Monitor “Huáscar” y la Fragata “Independencia”, poderosas naves blindadas de la Armada del Perú.

De este hecho, Wenceslao Vargas diría; “Cuando mi Capitán Prat nos arengó, luego de haberse tocado zafarrancho de combate, - yo le dije a mis compañeros -; aquí nos llegó, yo conocí en El Callao al “Huáscar” y es blindado y muy superior a nuestro buque, pero haremos lo que nos ordene Mi Comandante”.

COMBATE NAVAL DE IQUIQUE
El feroz y desigual combate se desata y el Grumete Wenceslao Vargas relataría:

“Yo servía en el cañón número seis, de los siete cañones que tenía por banda la “Esmeralda”; y cuando el “Huáscar” nos dio el segundo espolonazo, salté con mi Teniente Serrano a la cubierta del monitor peruano”:

ORDEN DE ABORDAJE
“Cuando mi Comandante Prat ordeno abordaje, no todos pudimos seguirlo de inmediato, pues los buques se separaron muy rápido, ya que el “Huáscar” tenía más andar que el buque nuestro”. Relata Wenceslao Vargas.

Y continúa; “nosotros estábamos deseosos de vengar a nuestro Capitán; saltamos con Ignacio Serrano y cuando se hundió la “Esmeralda”, quedamos solos en la cubierta del barco enemigo. Prat estaba tendido en la cubierta del “Huáscar”, con una bala en la cabeza”.

SERRANO MUERE Y SOLOS EN CUBIERTA
“Cuando Mi teniente Serrano cayó atravesado por una bala de rifle en el estomago, quedamos varios en la cubierta del “Huáscar”, con nuestros rifles en la mano, prontos a disparar, pero los peruanos habían dejado solitaria la cubierta”.

El dramático relato continúa; “para salvar a los sobrevivientes de la “Esmeralda”, que nadaban alrededor de la nave peruana, lanzamos nuestros rifles al mar para que los peruanos salieran de los entrepuentes donde se había parapetado, después de nuestro abordaje. Y se dieron a la tarea de recoger a los náufragos chilenos”.

PRISIONEROS DEL PERU
El Grumete Vargas relataría su cumpleaños prisionero. “Recogidos nuestros compañeros, fuimos alineados en la cubierta del “Huáscar” y el Comandante Grau, nos dijo que éramos prisioneros del Perú.

Wenceslao Vargas replica las palabras del marino peruano; “ustedes se han portado como unos valientes y sus vidas serán respetadas”. Y lanzó un viva al Perú y viva a Chile. Dice nuestro héroe chileno.

“Luego nos desembarcaron a tierra y nos dejaron arrestados en la Aduana, entregándonos seis sacos gargochos - sacos paperos -, a cada uno, para dormir; más tarde, o sea , varios días después del combate, nos emplearon en tender unas cañerías para abastecer de agua a la población”. Agregando. “prisionero cumplí mis 18 años de edad”.

TRASLADO AL PERU E INTERCAMBIO DE PRISIONEROS

El Grumete Vargas y sus compañeros permanecería hasta el 9 de Agosto del 79 permanecieron en la Aduana iquiqueña, luego en el vapor “Oroya”, son trasladados hasta el puerto de Aríca y trasbordados al “Talismán”, nave que finalmente los desembarcaría en el puerto de “El Callao”.

El 23 de Noviembre del mismo año, sería canjeado junto a los sobrevivientes de la “Esmeralda”, por prisioneros bolivianos y peruanos, arribando el 3 de Diciembre de 1879, a bordo de la nave “Pilcomayo”, al puerto de Valparaíso.

DESTINADO AL “HUASCAR”
Sin embargo, pese a las penurias que atravesó, el Grumete Wenceslao Vargas, su fervor patriótico pudo más y tras reponerse solicito su destino, al ahora chileno “Huáscar”, el mismo que piso con honor y gloria un 21 de Mayo de 1879 en la rada de Iquique.

A bordo del monitor participó en la Primera Campaña contra el Perú y Bolivia, tomando activo protagonismo, el 27 de Febrero de 1880, en el combate contra las fortificaciones de Arica y el 10 de Mayo del mismo año en contra del puerto de El Callao, en Perú.

CONDECORACION Y LICENCIA NAVAL
Por sus servicios prestados a la Patria, en las campañas navales a bordo del “Huáscar”, el Gobierno chileno le otorgaría una medalla conmemorativa de ambos combates navales; y el 15 de Octubre del 80, con el grado de Marinero 1° pasaría al vapor armado de Guerra, “Santa Lucía”.

A consecuencias de una herida con desgarramiento de tejido en la pierna izquierda, por sus labores marineras, el año 1885, fue licenciado de la Armada Nacional de Chile y por su última campaña y en premio a sus actuaciones de guerra, se le concedió su segunda condecoración.

DE VUELTA A SU TIERRA
De vuelta a la vida civil, Wenceslao Vargas, retorna a su natal Rapel, en la comuna de Monte Patria y luego se trasladaría a la capital regional, donde contraería matrimonio, con su primera mujer María Soto Soto, el 30 de Noviembre de 1886 en La Serena.

Fruto del matrimonio nacerían once hijos – María Adoración, Isolina, Luis Enrique, Elvira, Amanda, Ernestina, Wenceslao, Elena, Víctor, Berta y uno del que no se tienen datos -, circunstancia que lo llevo ha emprender, por cerca de 35 años, labores en las salitreras del norte del país.

MINERO Y AGRICULTOR DEL VALLE DE ELQUI
Tras la muerte de su mujer, el 19 de Noviembre de 1915; Vargas retornaría a la zona y emprendería su ansiada vida nómade, lanzándose a la aventura de las minas en los cerros de Ovalle, Domeyko y Condoriaco; incluso ampliando los horizontes a los campos agrícolas en Rivadavia y Pisco Elqui, en el Valle de Elqui.

SEGUNDAS NUPCIAS
En su paso por la búsqueda de tesoros y necesitando apaciguar la fuerza y el duro trabajo de las minas, en la localidad de Talcuna, al interior del poblado de Marqueza, conocería a su segunda mujer, Antonia de las Mercedes Portilla Urrutia, con quien se casaría el 4 de Enero de 1928 en la ciudad de La Serena, capital de la Región de Coquimbo.

Ya con 67 años, el héroe del Combate Naval de Iquique, con su metro 80 y sus ojos celestes, volvería a la tranquilidad hogareña, se radicaría instalando un pequeño negocio en la ciudad de La Serena.

Así comenzaría a crecer su segunda familia con 16 hijos – Juana del Carmen, Beltrán, Rosa, Elvira, José Santos, Ernestina del Carmen, Berta, Wenceslao Segundo, Luis Enrique, Rosa ( su hermana de igual nombre había fallecido el año 40), María, Arturo, Roberto, Oriana Patricia y dos que no cuenta con registro de sus nombres.

UNA CASA AL HEROE
Sus hijos lo recuerdan como un padre cariñoso y ejemplar, severo ante las faltas y justo en el castigo, al que rodearon de cariño y respeto junto a su mujer Antonia de las Mercedes, en su hogar de calle Almagro 7 en La Serena.

Mas tarde, por disposición del Presidente de la República Pedro Aguirre Cerda, la Armada Nacional, donaría al Grumete de la “Esmeralda” una casa en calle Brasil 886 en la capital de la Región de Coquimbo, donde el héroe paso sus últimos años y hoy residen sus hijos en La Serena.

HOMENAJES HASTA SU MUERTE
Durante sus últimos veinte años de vida Wenceslao Vargas Rojas, comenzaría a recibir el permanente reconocimiento de los Gobiernos, Municipios y Corporaciones del país, que le fueron homenajeando y que se fue acentuando en la medida que se convirtió en el último sobreviviente de la gloriosa “Esmeralda”.

El 21 de Mayo de 1930 se le otorgaría una Medalla de Honor de Plata por parte del S.E.N.T.S. de Coquimbo, mientras que tras otorgársele cuatro medallas de cobre, con inscripciones de homenaje, en Diciembre de 1938, el municipio local le otorgaría una Medalla de Oro y le conferiría el titulo de Hijo Ilustre de la ciudad de La Serena.

El 21 de Mayo de 1940, recibiría una Condecoración de Plata con la inscripción “El Pueblo de Santiago a los Héroes de Iquique, 21 de Mayo de 1940” y lo nombraría Ciudadano Honorario de Santiago de Chile.

Una Medalla de Plata, le fue entregada por su participación en la Guerra del pacifico, por la Sociedad de Veteranos del 79, mientras que el 21 de Mayo de 1941 recibiría la Flor de Lys, como homenaje de los Boys Scouts de Coquimbo.

El 5 de Julio de 1951, el primer puerto de la Republica y asiento perenne del Mausoleo a los Héroes de la Gesta de Iquique, le otorgaría una Medalla de Oro y declararía a Wenceslao Vargas Rojas, Ciudadano Honorario de Valparaíso.

El 12 de Octubre de 1953 la Armada Nacional y la ciudad de La Serena, le realizarían un tributo cívico-militar en la Avenida Juan Bohon, frente al Parque Pedro de Valdivia, con presencia de efectivos del regimiento “Coquimbo”, por aquella época Artillería Motorizado N° 2 “Arica”.

Efectivos y naves de la Escuadra Nacional, en la rada de Coquimbo; escuadrillas de aviones pertenecientes al Club Aéreo La Serena-Coquimbo y una Bandada de Bombarderos de la Fuerza Aérea de Chile, acompañaron el acto en que el Contralmirante Francisco O’Ryan, tercio la Espada de Honor grabada con su nombre, al Vicealmirante Wenceslao Vargas.

El 21 de Mayo de 1954, presidiría los actos de conmemoración de las Bodas de Diamante del Combate Naval en la rada que lo vio combatir, recibiría un hermoso pergamino y la acreditación como Ciudadano Honorario de Iquique.

ASCENSOS PARA EL HEROE DE IQUIQUE
El año 1949, sería ascendido a Cabo 2°, mediante un Decreto Supremo dictado por el Gobierno de Chile y por una ley especial del Congreso Nacional el año 1950 se convertiría en Sub Oficial Mayor de la Armada Nacional de Chile.

El 1 de Agosto de 1951, se le impondrían los galones de Subteniente de Marina, agregándose los correspondientes beneficios económicos a su pensión de gracias; y una nueva ley, del 15 de Octubre de 1952 lo ascendería a Capitán de Fragata.

Finalmente como colofón, a todos los homenajes y reconocimientos tributados por el Supremo Gobierno y Congreso Nacional, al ultimo tripulante vivo de la “Esmeralda”, el 9 de Julio de 1953, se le otorgaría el galardón máximo de la escala jerárquica naval, el grado de Vicealmirante de la Marina de Guerra de Chile.

Así, el anciano, fuerte y tranquilo héroe nacional, de espaldas poderosas, corpachón robusto, de pellin empecinado, viejo chileno, de sencillez majestuosa y trato mesurado; como loo describen sus hijos; podía empezar a descansar de sus casi 90 años de constante lucha por el bienestar de los suyos. Ya era un patriarca y un símbolo viviente de las Glorias Navales de Chile.

LA SALUD COMIENZA A VENCER AL HEROE
Poco a poco, el tiempo comienza a impactar en el fuerte cuerpo del anciano héroe, y el año 1952 debió hospitalizarse tras sufrir una Uremia, Ictericia y Hernia Inguinal, esta ultima herencia de su trabajo pesado realizado a bordo del vapor “Santa Lucía”.

Pese a que fue desahuciado por los médicos locales, y remitido a su casa en calle Brasil 886, el héroe se negaba a abatirse ante la enfermedad, y con su vigor y entereza logró salir adelante.

Sin embargo, el 21 de Abril de 1958 sufriría una recaída y el medico del Regimiento local, Simón González,, le ordenaría guardar cama; a los poco días; el sábado 3 de Mayo y pese a su poca religiosidad, pidió la confesión y se le otorgara la extremaunción. Acto realizado por el Prebendado Manuel Cortes Rojas, cura párroco de la Iglesia de La Merced de La Serena.

AQUÍ ESTOY ARTURITO: LUEGO ESTAREMOS JUNTOS
Dada la gravedad y preocupación de la Armada Nacional y el Gobierno, el Vicealmirante Vargas, aprovechando una leve recuperación, junto a sus hijos Wenceslao Segundo y Luis Enrique; y el Medico Naval, Capitán de Fragata Omar jara Mitchell, vía aérea es trasladado al Hospital Naval “Almirante Neff” de Playa Ancha en Valparaíso

Luego de aterrizar en la antigua Base Naval de El Belloto, el ultimo Grumete de la “Esmeralda” emprendió en ambulancia su viaje a Playa Ancha, sin embargo, como presagio de su partida, al pasar por la cripta a los Héroes de Iquique en la Plaza Sotomayor, Wenceslao Vargas, con voz gastada y emocionad, exclamaría: ¡ Aquí estoy Arturito, luego estaremos juntos!.

SUS ULTIMOS DIAS
El proceso medico se inició el día 11 y 12 de mayo de 1958, permaneciendo en observación para evaluar una posible cirugía, periodo en que fue visitado por diversas autoridades, entre ellas, el Contralmirante Hernán Cubillos Leiva, Comandante en Jefe de la Primera Zona Naval; Jorge Vío Valdivieso, Intendente de la antigua Provincia de Valparaíso quien llevaba los saludos especiales de Carlos Ibáñez del campo, Presidente de la República.

Así, en busca de su recuperación, un equipo médico integrado por el propio Director de Sanidad Naval, Contralmirante y cirujano Hugo Vicuña Monardez, secundado por el capitán de Fragata cirujano, Alfonso López Mac-Cabe y otros médicos le practicaron una “Talla Vesical”.

Sin embargo, a poco de conmemorarse el 79 aniversario del Combate Naval de Iquique, el viejo héroe, el último grumete y ahora Vicealmirante Wenceslao Vargas Rojas, a las 04:45 horas de la madrugada del día jueves 15 de Mayo de 1958, se reuniría con la tripulación de la “Esmeralda”.

Su deceso se produjo a los 97 años, en pleno uso de sus facultades mentales, su dentadura era excelente para su edad, leía los diarios usando anteojos, y aunque mostraba deterioros en sus odios, mantenía viveza y picardía en su conversación. Recuerdan sus hijos.

PARTE NAVAL
Un lacónico parte médico del Hospital Naval señalaría:

“El enfermo se mantuvo en relativas buenas condiciones, dentro de su gravedad, durante todo el día de ayer. En las últimas horas sufrió una brusca agravación y un electrocardiograma efectuado en estos momentos, demostró la existencia de un infarto cardiaco que determino su muerte a las 04:45 horas de hoy”.

Valparaíso, 15 de Mayo de 1958. Firmado Luis Noziglia Barbagelata, Contralmirante, Director Hospital Naval.


LAS EXEQUIAS DEL HEROE
La urna conteniendo los restos mortales del que fuera el último sobreviviente del glorioso Combate Naval de Iquique, fue velada en el hall del antiguo edificio de la Intendencia de Valparaíso y base de la Comandancia de la Primera Zona Naval.

La Capilla Ardiente estuvo en permanente custodia con Guardia de Honor a cargo del Grupo Defensa de Costa – hoy Infantería de Marina – y la Escuela Naval, quienes se relevaron día y noche.

Pese a que una intensa lluvia azotaba la ciudad, cientos de personas, connacionales y extranjeros, desfilan frente al ataúd rindiendo un póstumo homenaje a Wenceslao Vargas, quien con su muerte cerraba una pagina gloriosa de la historia de Chile. 

A las 11:00 horas del día 16 de Mayo los restos del Vicealmirante Vargas, fueron trasladados hasta la cripta de los héroes de la gesta de Iquique, emplazada en la Plaza Sotomayor, corazón del puerto de Valparaíso.

A los pies del monumento, Monseñor Rafael Lira Infante, Obispo Diocesano de Valparaíso, junto al Presbítero Francisco Gillmore, Capellán de la Armada, el Presbítero Luis Pérez Vicencio, Cura Párroco de la Iglesia de La Matriz y dos Cadetes Ayudantes, oficiarían el Santo Sacrificio.

Tras la ceremonia religiosa, el Contraalmirante, oscar Ferrari Chaigneau, despediría los restos del héroe a nombre de la Armada Nacional, mientras que el Ministro de Defensa Nacional, General de División de Ejercito, Luis Vidal Vargas, haría lo propio, a nombre del Gobierno.

Un trompeta en su clarín, con vibrantes notas que sobrecogía a los presentes, toco muy lento “Silencio”, mientras una compañía de cadetes de la Escuela Naval rendía los honores reglamentarios, con tres salvas de fusilería al aire.

Mientras la urna con el Grumete Héroe, era depositada en su morada definitiva, en el costado norte de la cripta y frente a la tumba del sargento Juan de Díos Aldea, sellándole con un sencillo epitafio, escrito con letras negras sobre un mármol blanco: “Vicealmirante WENCESLAO VARGAS ROJAS, Grumete de la “Esmeralda”

Finalmente, las diversas unidades en formación, con paso de Parada y acompañados de sus bandas instrumentales y de guerra, con sus estandartes enlutados, desfilaron frente al monumento, rindiéndole un tributo a los héroes que engrandecieron a la Marina de Guerra y a al Patria misma.

Para los hijos del héroe, se cerró así, una brillante pagina de la historia nacional, en la que el Vicealmirante Wenceslao Vargas Rojas, último sobreviviente del Combate Naval de Iquique, pasó a hacer callada Guardia junto a su Capitán Arturo Prat Chacon y compañeros de la homérica jornada.

Allá en el cielo, cada 21 de Mayo, el glorioso Comandante de la “Esmeralda”, pasara lista, y toda su tripulación, sin excepción, se cuadrará y con voz entera y sonora, dirán ¡¡PRESENTE!!.

Y las aguas de la rada de Iquique, se habrán arremolinado por última vez, para recibir en su seno, el cuerpo inmortal del Grumete Wenceslao Vargas Rojas.
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Texto aparecido en latercera,com y regioncoquimbo.cl
Fotografía de la ceremonia cuando Vargas asume el grado de Vicealmirante en 1953.

Saludos
Jonatan Saona

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