viernes, 25 de noviembre de 2011

parte de Vidaurre sobre Tarapacá

REGIMIENTO DE ARTILLERÍA DE MARINA

Campamento Santa Catalina, diciembre 1º de 1879.
Señor comandante general de infantería: 

El 27 de noviembre último, a las 5 A.M., recibí orden de V.S. para que la tropa se alistara y partiera del último punto donde acampamos, el que distaba nueve millas de Tarapacá. Una milla antes de llegar a este último lugar, recibí orden de V.S. para apresurar la marcha, porque la primera división que estaba al mando del teniente coronel don Ricardo Santa Cruz, había empeñado la acción con fuerzas muy superiores de parte del enemigo.

Inmediatamente organicé el regimiento, haciendo al mismo tiempo que se dispersara en guerrilla la compañía ligera del capitán don Carlos Silva Renard y avanzara al lugar del combate.

Enseguida dispuse que la sección de artillería Krupp de montaña que mandaba el teniente Besoain, se pusiera a las inmediatas órdenes de V.S., y la sección de cañones de bronce de montaña, sistema francés, se colocara en el lugar que V.S. le designó, a cargo del capitán don Gregorio Díaz.

Una vez hecha esta operación, llevé a los rezagados al lugar donde estaba el regimiento. El batallón Chacabuco, al mando de su comandante, teniente coronel don Domingo de Toro Herrera, pasó más adelante en protección de la división Santa Cruz, quedando el regimiento de mi mando a la derecha del Chacabuco, situado en batalla de norte a sur, y con él batimos al enemigo que nos atacaba en número considerable.

Después de 4 horas de combate, conseguimos rechazar a los contrarios, obligándolos a replegarse a su campamento, no sin haber dejado antes un gran número de muertos y heridos en el campo.

Queriendo los fugitivos ganar los pasos, me dirigí a este lugar que V.S. puso bajo mi cuidado y que me ordenó no abandonara sin orden por escrito. 

A las 3 P.M. volvió a aparecer el enemigo, el que dio un nuevo ataque por haberle llegado un refuerzo como de 3.000 hombres, al que hicimos un fuego nutrido de rifle sobre mampuesto con la tropa que cuidaba de los pozos, ocasionándole algunas bajas. Al mismo tiempo mandé al capitán Alamos atacara por el flanco a la cabeza de 150 hombres. Debo consignar aquí también que el citado capitán tomó prisioneros al sargento mayor don Tomás Ballón, capitán don José S. Mayo, teniente don Belisario G. Norangan, subteniente don Manuel Vélez y dos individuos de tropa, los que mandé a disposición de V.S. Asimismo me fueron entregados por los subtenientes del 2º de línea don Abraham Valenzuela Silva y don Carlos Arrieta, los prisioneros, comandante del 2 de Mayo, un subteniente del Zepita y un teniente del Iquique, los que envié a V.S. suficientemente custodiados a las órdenes del subteniente abanderado don Víctor A. Bianchi.

A las 6 P.M. notamos que el fuego había cesado en las alturas y que el enemigo descendía por la quebrada del centro y por ambas laderas del río para encerrarnos; pero con 200 hombres del regimiento de mi mando y 150, poco más o menos, que reuní de los distintos cuerpos, nos batimos en retirada. Viendo que la munición se iba agotando, subimos el cerro, y a distancia de dos millas, vimos todo nuestro ejército formado en batalla, al que nos unimos para seguir la marcha, cumpliendo así con lo dispuesto por V.S. de replegarnos a la división.

Los partes que adjunto, darán a conocer a V.S.las razones por qué se dejaron abandonados y completamente destruidos 2 cañones de bronce de montaña, sistema francés, pertenecientes al regimiento de mi mando, los cuales se ha mandado traer ya con el subteniente don Julio A. Medina del lugar en que se dejaron, y creo que hoy mismo estarán en este campamento.

También acompaño el estado de las fuerzas y las listas nominales de los muertos y heridos que ha tenido el regimiento.

De los 398 individuos de tropa que entraron en combate, tuvo 103 bajas en la forma siguiente: 68 muertos y 35 heridos. Oficiales heridos: capitán, don Carlos Silva Renard; subteniente, don Benjamín Gómez, herido levemente, y don Juan Félix Urcullo.

Antes de terminar el presente parte, me hago un deber en recomendar a la alta consideración de V.S., que tanto el teniente coronel, sargento mayor y oficiales del regimiento, han cumplido con su deber.

En especial, recomiendo a V.S. al segundo y tercer jefes, capitán ayudante don Miguel Moscoso; capitanes: don Gabriel Alamos y don Carlos Silva Renard; teniente, don Elías Yáñez; subteniente, don Manuel 2º Blanco y abanderado, don Víctor A. Bianchi. De la misma manera se condujo la tropa. 

Por lo que respecta al abanderado, me permito hacer presente a V.S. que recibió en el asta de bandera algunos balazos, los cuales despedazaron ésta, por lo que se vio obligado a recibirla y mantenerla en sus brazos, y a más perdía la mitad de su escolta.

Habiendo sido cortado por un grueso número de fuerzas del enemigo, se vio obligado a permanecer algún tiempo en el batallón Chacabuco, y como aquel siguiera poniendo todo su empeño en quitar la bandera, cargando sus fuerzas a ese costado, la tomó el capitán ayudante don Miguel Moscoso, conservándola como 15 minutos en su poder, entregándola nuevamente después de ese tiempo al abanderado.

J. R. VIDAURRE.

Al señor Comandante General de infantería.
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Saludos
Jonatan Saona

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