lunes, 21 de noviembre de 2011

Giuseppe Benza

UN GENOVES CAIDO DEL CIELO

Por: Alberto Benza González

Cuando estalló la Guerra del Pacífico, el 5 de abril de 1879, el comando superior de las fuerzas armadas de Chile, no imaginaron que para materializar sus objetivos –en lugar de un año o dos a lo sumo- encontrarían una inopinada resistencia en la zona central del Perú, concretamente en el Valle del Mantaro, asiento del distrito de Apata que por un extraño prodigio de sus hombres bien pudo ser la fosa de su ambiciosa aventura.

Apata no figuraba, para nada en su plan de conquista. El objetivo chileno preparado por expertos militares ingleses, era concreto: Arica – Lima, ese era el eje y para cumplirlo se fijaron las campañas terrestres, marítima, no había más. Unos 50 mil hombres en acción y asunto concluido. El plan maestro no podía fallar y falló.

El Combate de Angamos donde se inmoló el piurano Miguel Grau Seminario, Tarapacá donde Francisco Bolognesi, hizo morder el polvo de la derrota al invasor y Andrés Avelino Cáceres, el inimitable estratega del ajedrez bélico, se bastaron para convertir en una pesadilla lo que pensaban sería un paseito.

Debo precisar que el relato que a continuación ofrezco es la versión de lo que mi padre escuchó de labios de mi abuelo, quien, a su vez, lo supo a través de mi bisabuelo y lógicamente éste mi tatarabuelo, vale decir tres generaciones, pero una sola verdad que tiene como protagonista a Giuseppe Benza, un genovés emprendedor que había sentado sus reales en el hermoso Valle de Uchubamba, fértil como generoso.

Giuseppe, mi tatarabuelo –yo me llamo Alberto Benza González- decidió quedarse. Al comienzo con ciertas vacilaciones porque siempre uno extraña el lugar en que nació, pero después, a poco de su arribo a ese paraíso de la sierra central, capituló. Había conocido a Simona Palomino, bellísima aristócrata huancaína que le cortó la respiración. Era esa mitad con lo cual siempre uno sueña, flechado, dispuso las armas y se casó.

Ya por ese entonces los ecos de la guerra habían llegado a la zona central, al distrito de Apata, donde Giuseppe Benza, el genovés, laborando con singular tesón ya era dueño de las haciendas Chimpimayo, Paltainioc y Misquipuquio[1], ubicadas en el valle de Uchubamba, codiciadas por el enemigo cuya consigna era sembrar el terror e imponer cupos e impuestos por expresa orden del jefe de la guarnición Estanislao Del Canto[2], además confisco víveres, productos que generosamente habían rendido las fértiles tierras.

Giuseppe que sabía como operaban los vándalos chilenos había enterrado dinero joyas y todo lo que tuviera valor. Con mucha habilidad y rapidez, el valle del Mantaro fue sembrado de recursos que estaban destinados para mujeres y niños que Giuseppe había alojado en lugares más seguros.

Este apoyo a los ancianos, mujeres y niños no fue consecuencia de la presencia del ejército invasor; era una práctica social que Giuseppe impuso, lo hizo a tono con su espíritu cristiano y su permanente actitud solidaria de siempre compartir un pan y dar albergue sin pedir nada a cambio.

José Benza Palomino, hijo del genovés dejo escrito un valioso testimonio en el que da fe de la generosidad de su progenitor:
“Enterado mi padre que el Coronel Juan Gastó Valderrama se iba a concentrar en Chicche – Apata con los guerrilleros Comasinos y Apatinos cargó casi el total de sus acémilas para abastecer a los guerrilleros de coca, aguardiente y kerosene y los llevó un día antes de la Batalla de Concepción. Recuerda que los guerrilleros Apatinos eran casi un centenar, pero cada uno valía por diez. Su aporte – el de los guerrilleros y la actitud de mi padre – fueron reconocidos, aunque tarde, después de varios años por el alcalde de Apata, Emilio Barreto García fui testigo de ese encuentro en 1894, tenía en ese entonces 14 años”.[3]
Su calidad de hombre integral, justo patriota se manifestó asimismo cuando fue informado por uno de sus arrieros que los chilenos habían entrado sigilosamente a Apata, con la finalidad de extorsionar a los pobladores y depredar los ricos tesoros de la Iglesia de la Natividad de Cocharcas de la cual habían robado la custodia y los vasos sagrados, el era muy religioso y concurría habitualmente a la Iglesia.[4]

Este antepasado ilustre cuya sangre discurre por mis venas, al concluir la infausta guerra se mantuvo al margen con el colaboracionismo de otros terratenientes por derrotar a Cáceres. Cuando murió el 16 de junio de 1899 una silenciosa multitud acompañó a sus restos que descansan en paz en el Cementerio de Huancayo. Descanse en paz querido “genovés” raíz y tronco de una gran familia, la nuestra, que nunca te olvidará. ¡Que Dios te Bendiga!.

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[1] MANRIQUE GALVEZ, Nelson: Las Guerrillas Indígenas en la Guerra con Chile, Lima, 1981, p 39.
[2] COMISION PERMANENTE DE HISTORIA DEL EJÉRCITO DEL PERU: La Resistenciade La Breña, Lima, 1982, t II, p 42.
[3] ARCHIVO DE LA PREFECTURA DE JAUJA: Testimonio de José Benza Palomino (1880 – 1963) hijo del italiano Giuseppe Benza, Huancayo 1960.
[4] 1881: Diario Anónimo de la Campaña de la Breña, Crónica publicada en el diario “El Perú”, fundado en Tarma el año 1882.

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Saludos
Jonatan Saona

4 comentarios :

Mich dijo...

Aquí en este video http://www.youtube.com/watch?v=hj2bcSqrgXM se puede observar el cambio de lápida de Giuseppe Benza. El cambio de lápidas tuvo lugar un 28 de julio del año 2005. Lo interesante es que parece haberse conservado la lápida original ya que al ser removida, esta no fue dañada. La lápida se encuentra en el Cementerio General de Huancayo, Pabellón Virgen del Carmen, lado primero, fila A, Columna 7. Realmente un extraordinario trabajo de sus descendientes tratando de preservar la memoria de un ilustre antepasado que hizo mucho por el Perú y los Peruanos en una época nefasta.

Liliana dijo...

Realmente asombrada de los personajes Benza de la historia....Me sigue intrigando mi abuelo....Su padre no habra sido un genoves qie emigro a Polonia. Tengo elapellido de mi bisabuela por si alguien sabe algo concreto.Gracias. Liliana Benza

Ricardo dijo...

Solo una cotación; San Juan de Uchubamba pertence a JAUJA. Es entre otros , los muchos inmigrantes que llegarón a finales del S. XIX , en el valle de Jauja (ahora Mantaro). Su descendencia es numerosa, la mayoria radica en Lima, pero en el valle todavia quedan muchas.

Anónimo dijo...

Este Miguel Huerta Arazena habla como si el chileno fue un triunfador en la guerra del salitre, lo que fueron los ganadores son los ingleses, quienes invirtieron con dinero, armas, pertrechos , asesoramiento y otros mas para que al final se queden con los recursos de Tarapacá y Antofagasta, territorios robados por ellos. Los chilenos por naturaleza son cobardes, se alardean mucho sin hacer nada . Si hace 136 años no tuvieran el apoyo Ingles estos serían igual o peor. Se sabe que hera un país pobre existía anarquía total sin rumbo. Apoyado por los Ingleses saquearon al perú, se llevaron ferrocarriles, monumentos, casas, puentes y otros que servirian a Chile a salir de su pobreza extrema. Con lo robado los soldados chilenos patrocinados por los Ingleses hicieron empresas, negocios de manera ilícita recien comenzaron a surgir.. Tienen deuda histórica con Bolivia y Perú. Como se sabe la deuda se paga temprano ó tarde.

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