lunes, 23 de mayo de 2011

entrevista a veterano chileno

Con el más viejo de los veteranos 

Lo habíamos visto tantas veces frente a la Moneda con su viejo uniforme de parada guerrera francesa, pantalones de general alemán y su quepis con un morrión rojo, que la figura de aquel veterano cobraba para nosotros un carácter familiar.

Orgulloso, como penetrado de la misión que le había cabido desempeñar en la vida, parecía trascender de toda su persona un soberbio impulso de raza. 

Sólo ahora hemos conversado con el. 
- ¿Qué cómo me llamo? José Maria Soto, soldado del regimiento Nº 2 de Línea. 
Y Soto se yergue y nos saluda militarmente 
- ¿Qué quieren de mi? 
- Conversar con usted, que nos diga sus impresiones de la campaña del 79.


Nos mira como escudriñándose y después se lleva la mano a la cabeza y solo exclama: ¡A la orden!.
Después, el Coronel Director del Depósito de Artillería y Tren, donde se asila el soldado Soto, le dice: 
- ¡Bueno, Soto, vaya a ponerse su uniforme de parada! 
Soto mira: - ¡Bien mi Coronel! Que lo traigan aquí. 

Y como se le diga puede resfriarse vistiéndose en el patio, aunque el sol de la tarde sea benigno, el veterano contesta:
-¡Si no me visten aquí, no quiero que me retraten!

Dos ordenanzas traen el uniforme lleno de entorchados y pacientemente visten al soldado, que dice sentenciosamente: 
-¿Que creen ustedes que yo soy de las monjas? 
Sin querer sonreímos. Ya José Maria Soto se ha puesto de pie y nuestro fotógrafo lo enfoca. Esta solemne. Su rostro tal desprecio por todo el género humano que nos hace pensar en el amor que aquel hombre habrá tenido a su Regimiento. 

Después de la fotografía, Soto se sienta y nos dice: 
- Ahora, si quieren, puedo contarles algo de la guerra. 
Escuchamos. 
- Bueno, a mi me tomaron para pelear en Colchagua. Era “huaina” entonces. Me llevaron al norte y allí pelee en Chorrillos, Miraflores, Huamachuco. Hice toda la campaña de la Sierras. Allí todos eran hombres! ¡Eso costo mucho! 

Los ojos de Soto, mientras relata sus combates, se humedecen en la trayectoria de aquella guerra y se fijan en nosotros con lastima. Somos hombres que jamás hemos derramado una gota de sangre por la patria, mientras el atravesó los campos de la muerte, impertérrito, como hecho de piedra. 
- Aquí están las medallas que me dieron. 

Son cinco medallas, de las que tres recuerdan toda la campaña de la Guerra del Pacífico. Soto las mira con un cariño religioso. Son para el mas que un hijo, algo sagrado. 

Soto prosigue: 
- Digan que pelee en toda la guerra como buen chileno, sin miedo a nada. Chorrillos, Miraflores, eso era valor; los niños mataban que daba gusto y había que defenderse por que los peruanos combatían valientemente...Yo fui herido en el estomago y estuve muriendo, pero sané y aquí me tienen con mis 87 años.
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Saludos
Jonatan Saona

1 comentario :

Anónimo dijo...

Seguro que murio en la Miseria como muchos de ellos., sin una misera pensión., Por eso se llamó el pago de Chile.

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